El gremial es una vestimenta litúrgica cuya historia se remonta a la Baja Edad Media1. Las primeras menciones documentadas de este objeto aparecen en el Ordo Romano de Gaetano Stefaneschi alrededor de 1311 y en los estatutos de Grandison de Exeter (Inglaterra) en 13391. En sus inicios, no solo era utilizado por los obispos, sino también por los sacerdotes1.
Con el tiempo, su uso se fue especializando y se asoció más estrechamente con el obispo, convirtiéndose en uno de los ornamentos pontificales2. A diferencia de otras vestimentas que pueden tener un profundo simbolismo teológico, el gremial no es bendecido y carece de un significado simbólico inherente1. Su propósito ha sido siempre eminentemente práctico: proteger las vestiduras del obispo, especialmente la casulla, de ser manchadas durante las unciones o la distribución de sacramentales1.
