La guía espiritual se apoya en diversos medios para fomentar el crecimiento del dirigido:
La Oración
La oración es fundamental para la vida espiritual. A través de la oración tranquila con las Escrituras, se puede sentir la presencia del Señor y escuchar su voz. La Iglesia anima a los fieles a cultivar una espiritualidad orientada a la contemplación de las verdades fundamentales de la fe, como los misterios de la Trinidad, la Encarnación y la Redención.
La Vida Sacramental
La participación constante en la vida sacramental es la principal fuente de gracia para los creyentes. La frecuente recepción de la Eucaristía y el uso regular del Sacramento de la Penitencia son esenciales para una auténtica vida en el Espíritu Santo. La Eucaristía, en particular, es el encuentro con Dios de este lado del Cielo.
La Palabra de Dios y la Enseñanza de la Iglesia
El encuentro con la Palabra de Dios y la enseñanza de la Iglesia son ayudas esenciales para discernir la voluntad de Dios. La lectura de la Sagrada Escritura y la literatura espiritual, como las vidas de los santos, las obras de los Padres de la Iglesia y la literatura ascética, favorece el desarrollo de la personalidad en la gracia del Espíritu Santo,.
La Conversión y la Lucha Ascética
No es posible crecer en la oración y la perfección espiritual ignorando los mandamientos o permitiendo que el corazón permanezca presuntuoso. La búsqueda de Dios a través de la oración requiere una lucha ascética y una purificación de los propios pecados y errores. El camino del crecimiento espiritual implica superar hábitos pecaminosos, tentaciones y luchar contra las pasiones.
Devoción Mariana y Sacramentales
La devoción amorosa a la Virgen María, especialmente a través del Rosario, debe ocupar un lugar prominente en los ejercicios espirituales católicos. Asimismo, se promueve el uso apropiado de sacramentales aprobados, como el agua bendita, los crucifijos, las medallas y los escapularios.