Hakuna surgió en el año 2012 en torno a un grupo de jóvenes acompañados por el sacerdote español José Pedro Manglano, especialmente tras la experiencia de la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid (2011).
La necesidad pastoral de ofrecer espacios de oración, evangelización y comunidad para universitarios y jóvenes adultos llevó a estructurar diversos grupos de vida cristiana, que con el tiempo se consolidaron en un movimiento estable dentro de la Iglesia.
El nombre «Hakuna» —tomado popularmente del suajili hakuna matata, «no hay problema» o «vive confiado”— se resignifica en clave cristiana: confiar radicalmente en la Providencia, abandonarse a Dios y vivir la fe con alegría.
