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Hallel (Salmos 113, 114, 115, 116, 117 y 118)

El Hallel es una colección de seis salmos de alabanza y acción de gracias, conocida también como Hallel egipcio por su recuerdo de la salida de Israel de Egipto. En la numeración hebrea comprende los salmos 113-118; en la tradición grecolatina, que emplea otra numeración, corresponde a los salmos 112-117. La colección celebra la liberación, la fidelidad de Dios y la confianza de su pueblo, y ocupa un lugar señalado en la oración pascual judía y en la lectura cristiana de los salmos.1,2

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreHallel (Salmos 113, 114, 115, 116, 117 y 118)
CategoríaMúsica
DescripciónConjunto de salmos (113-118 hebreo / 112-117 grecolatino) conocido como Hallel egipcio. Colección de seis salmos de alabanza y acción de gracias
ReferenciasSalmos 113, 114, 115, 116, 117, 118
Características DistintivasTambién llamado Hallel egipcio por su recuerdo de la salida de Israel de Egipto.
ContenidoSalmos 113, 114, 115, 116, 117 y 118 de la numeración hebrea. La celebración de la liberación de Israel, la fidelidad de Dios y la confianza de su pueblo
Contexto BíblicoAntiguo Testamento, salmos de la Pascua y del éxodo.
Contexto HistóricoOración pascual judía y celebraciones solemnes de la antigua tradición judía.
Enseñanzas PrincipalesAlabanza universal, liberación divina, misericordia y fidelidad de Dios, confianza frente a los ídolos, acción de gracias comunitaria.
ImportanciaOcupa un lugar señalado en la oración pascual judía y en la lectura cristiana de los salmos.
Personas RelacionadasSan Juan Pablo II
Tema
  • Alabanza, acción de gracias, liberación, éxodo, confianza en Dios
  • Éxodo, idolatría, copa de salvación, Gran Hallel
TipoMúsica
Uso LitúrgicoOración pascual judía y solemnidades importantes; lectura en la tradición cristiana.

Tabla de contenido

Nombre y numeración

Hallel procede de una expresión hebrea de alabanza y da nombre a un conjunto de himnos empleados en la oración. La designación Hallel egipcio alude al recuerdo del éxodo que aparece de forma explícita en el salmo 114: Israel sale de Egipto, el mar retrocede y Dios convierte la roca en agua.1,3

La numeración cambia según la tradición bíblica. La numeración hebrea identifica estos salmos como 113, 114, 115, 116, 117 y 118. La numeración grecolatina, seguida en muchas ediciones litúrgicas, los presenta como 112-117: por eso el salmo 118 hebreo aparece como 117 en esa tradición. Para evitar confusiones, conviene atender a ambas numeraciones cuando se comparan ediciones o comentarios.1,2

Contexto litúrgico

El Hallel se cantaba en las grandes celebraciones de la antigua tradición judía, especialmente en la Pascua. También formaba parte de la oración de otras solemnidades importantes del año litúrgico judío. Su contenido enlaza la alabanza a Dios con la memoria de la liberación de Egipto y con la alianza establecida con Israel.1,2

El nombre no debe confundirse con el del Gran Hallel, aplicado al salmo 136 según la numeración hebrea -135 en la grecolatina-. Este último constituye otra composición, marcada por la repetición de una antífona sobre el amor fiel de Dios.4

Estructura y contenido

Los seis salmos forman una secuencia de alabanza, memoria, súplica y acción de gracias. El conjunto comienza con una invitación a bendecir el nombre del Señor y termina con una llamada a dar gracias porque Dios es bueno y su amor fiel permanece. Entre esos dos extremos, los poemas recuerdan la liberación de Israel, denuncian la idolatría, narran la salvación de quien sufre e invitan a todas las naciones a alabar a Dios.5,6

Salmo 113: el Dios excelso que levanta al pobre

El primer salmo proclama que el nombre del Señor merece alabanza desde el amanecer hasta el ocaso. Dios está por encima de las naciones y de los cielos, pero su grandeza no lo aleja de los humildes: levanta al pobre del polvo y al necesitado de la miseria. El poema también celebra la fecundidad y la alegría familiar concedidas a la mujer estéril.5

El salmo presenta así una paradoja central de la fe bíblica: el Dios soberano mira hacia abajo y actúa en favor de quienes carecen de poder. La alabanza no se limita a reconocer su majestad; recuerda también su misericordia concreta.

Salmo 114: el éxodo y la creación al servicio de la liberación

El salmo 114 evoca la salida de Israel de Egipto y describe la reacción de la naturaleza ante la presencia de Dios. El mar huye, el Jordán retrocede y las montañas saltan como carneros. La imagen poética convierte el paisaje en testigo de la liberación del pueblo.3

El poema concluye recordando que Dios hizo brotar agua de la roca y del pedernal. De este modo, el éxodo aparece no solo como una huida de la opresión, sino como una intervención divina que conduce y sostiene a Israel durante el camino. La referencia a este acontecimiento explica el calificativo de egipcio aplicado al Hallel.3,1

Salmo 115: confianza en Dios y rechazo de los ídolos

El salmo 115 pide que la gloria no recaiga en el ser humano, sino en el nombre de Dios, por su amor y su fidelidad. Contrapone al Dios vivo, que actúa con libertad, a los ídolos fabricados por manos humanas: tienen boca, ojos, oídos y manos, pero no hablan, ven, oyen ni actúan.7

A continuación, el poema exhorta a confiar en el Señor a Israel, a la casa de Aarón y a quienes lo temen. Dios es su ayuda y su escudo; bendice a su pueblo y concede crecimiento a sus familias. El salmo concluye con la promesa de que los fieles bendecirán al Señor desde ahora y para siempre.7

Salmo 116: acción de gracias por la salvación

El salmo 116 habla en primera persona. El orante ama al Señor porque ha escuchado su súplica y lo ha librado de la angustia y del peligro de muerte. Tras la liberación, recobra la paz y se pregunta cómo corresponder a los bienes recibidos. Responde con una profesión pública de gratitud, el cumplimiento de sus votos y la ofrenda de un sacrificio de acción de gracias.8

La expresión «copa de salvación» acompaña su promesa de invocar el nombre del Señor. El poema une así la oración personal con el culto comunitario: el fiel da gracias ante el pueblo reunido y en los atrios de la casa del Señor, en Jerusalén.8

Salmo 117: alabanza de todas las naciones

El salmo 117 es el más breve de la colección. Invita a todas las naciones y pueblos a alabar al Señor, y funda esa llamada universal en dos motivos: su gran amor hacia su pueblo y la fidelidad divina, que permanece para siempre.9

La invitación amplía el horizonte del Hallel: la alabanza nace de la historia de Israel, pero no queda reservada a Israel. En su comentario sobre el salmo 118, san Juan Pablo II explicó que la expresión «los que temen al Señor» podía incluir a los fieles y a los prosélitos procedentes de otros pueblos que deseaban seguir la ley del Señor.2

Salmo 118: victoria, procesión y acción de gracias

El salmo 118 cierra el Hallel con una llamada a dar gracias al Señor porque es bueno y su amor fiel permanece. La invitación se dirige a Israel, a la casa de Aarón y a quienes temen al Señor. Después, el orante recuerda que clamó desde la angustia y recibió respuesta; por eso declara que el Señor es su fuerza y su salvación.6

El poema adopta imágenes de victoria y de procesión. El fiel pide que se abran las puertas de la justicia para entrar y dar gracias; luego proclama que la piedra rechazada por los constructores ha llegado a ser piedra principal. La composición culmina con la bendición de quien viene en nombre del Señor y con la acción de gracias pronunciada en la casa de Dios.6

San Juan Pablo II interpretó el salmo como una procesión litúrgica en la que intervienen una voz principal y el coro, con la ciudad santa y el templo como escenario. También explicó que la palabra hebrea hesed, traducida en este contexto como misericordia, expresa la fidelidad generosa de Dios hacia el pueblo de la alianza.2

Lectura cristiana

La tradición cristiana recibe estos poemas como oración de alabanza y memoria de las obras de Dios. El éxodo permite contemplar la liberación como un tema central de la historia de la salvación; la súplica individual del salmo 116 muestra la confianza del creyente que ha sido escuchado, y el salmo 117 invita a todos los pueblos a participar en la alabanza.3,8,9

El salmo 118 posee una especial resonancia cristiana por la imagen de la piedra rechazada que se convierte en piedra principal y por la bendición de quien viene en nombre del Señor. Dentro del conjunto, esas palabras llevan la acción de gracias hasta una celebración pública y comunitaria, y enlazan la memoria de la salvación con la esperanza en la victoria de Dios.6

Temas principales

El Hallel reúne varios motivos que se iluminan mutuamente:

  • La alabanza universal: el nombre del Señor merece bendición en todo tiempo, y todas las naciones reciben la invitación a alabarlo.5,9
  • La liberación: el éxodo ocupa un lugar central y manifiesta a Dios como salvador de su pueblo.3,1
  • La misericordia y la fidelidad: Dios escucha al afligido, protege al necesitado y mantiene su amor.5,8,6
  • La confianza frente a los ídolos y al peligro: el fiel pone su esperanza en el Señor, no en los ídolos ni en el poder humano.7,6
  • La acción de gracias comunitaria: la respuesta a la salvación se expresa en la oración, en los votos cumplidos y en la alabanza del pueblo reunido.8,6

Citas y referencias

  1. Salmo 117[118] en todas nuestras pruebas, Dios tiene la última palabra, papa Juan Pablo II. Audiencia general del 12 de febrero de 2003, 1 (2003). 2 3 4 5 6
  2. Papa Juan Pablo II. Audiencia general del 5 de diciembre de 2001, 2 (2001). 2 3 4 5
  3. Sal. 114, The New Revised Standard Version, Catholic Edition (NRSV-CE). The Holy Bible, Salmo 114 (1993). 2 3 4 5
  4. El gran aleluya, salmo 136 (135), papa Benedicto XVI. Audiencia general del 19 de octubre de 2011: El gran aleluya, salmo 136 (135), 1 (2011).
  5. Sal. 113, The New Revised Standard Version, Catholic Edition (NRSV-CE). The Holy Bible, Salmo 113 (1993). 2 3 4
  6. Sal. 118, The New Revised Standard Version, Catholic Edition (NRSV-CE). The Holy Bible, Salmo 118 (1993). 2 3 4 5 6 7
  7. Sal. 115, The New Revised Standard Version, Catholic Edition (NRSV-CE). The Holy Bible, Salmo 115 (1993). 2 3
  8. Sal. 116, The New Revised Standard Version, Catholic Edition (NRSV-CE). The Holy Bible, Salmo 116 (1993). 2 3 4 5
  9. Sal. 117, The New Revised Standard Version, Catholic Edition (NRSV-CE). The Holy Bible, Salmo 117 (1993). 2 3
Modificado el 11 de octubre de 2026 • FideScore™ 9.20 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/4vw3dd17p

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