La fiesta de Todos los Santos
La solemnidad de Todos los Santos se instituyó oficialmente en el siglo VIII por el Papa Gregorio IV, quien fijó el 1 de noviembre como día de celebración universal para honrar a todos los santos, conocidos y desconocidos3. La práctica se había desarrollado previamente en comunidades cristianas que conmemoraban a los mártires en fechas comunes, como se describe en la Enciclopedia Católica1. En la Europa medieval, la celebración fue adoptada y extendida, llegando a ser conocida como All Hallows en la tradición anglosajona4.
El Día de los Fieles Difuntos
El Día de los Fieles Difuntos (2 de noviembre) tiene sus antecedentes en la costumbre de rezar por los muertos, práctica que se remonta al judaísmo postexílico (2 Macabeos 12, 43‑46) y que la Iglesia continuó (Carta a la Diócesis de Trivento, 2025)5. La celebración como día específico se consolidó en la Edad Media, especialmente bajo la influencia de San Odilo de Cluny, quien estableció la conmemoración anual de los fallecidos en los monasterios cluniacenses6. La Enciclopedia Católica señala que la práctica se extendió rápidamente por toda la Iglesia, convirtiéndose en una fecha litúrgica importante2.
