La tradición de la Iglesia, desde los primeros escritores eclesiásticos, sostiene que el autor de los Hechos de los Apóstoles es Lucas el Evangelista1,2. Esta autoría se evidencia por la notable afinidad y conexión entre el prólogo de los Hechos y el tercer Evangelio (Lucas 1:1-4; Hechos 1:1-2)1,2. La Comisión Bíblica, en 1913, afirmó que la unidad de autoría puede demostrarse críticamente por el lenguaje, el estilo y el plan narrativo, así como por la coherencia de su propósito y doctrina3. La alternancia ocasional entre la primera persona del plural y la tercera persona en el texto, lejos de debilitar, refuerza la unidad de composición y autenticidad del libro1.
Lucas tuvo una estrecha relación con los fundadores de la Iglesia en Palestina y fue compañero de viaje y asistente de San Pablo en la predicación del Evangelio1,4. Su diligencia en la recopilación de testimonios y la observación personal de los hechos, junto con la notable concordancia de los Hechos con las epístolas de Pablo y otros registros históricos auténticos, confirman que Lucas utilizó fuentes fidedignas y las aplicó con precisión, otorgando a su obra una plena autoridad histórica1,4.

