Crítica del dualismo «dos planos» y búsqueda de una unidad más orgánica
Una de las ideas más características de de Lubac es su resistencia a una interpretación dualista que, durante siglos, habría ido ganando terreno: aquella según la cual «naturaleza» y «supernatural» constituirían dos órdenes relativamente autónomos, agregados el uno al otro «desde fuera», de modo que la conexión entre ambos quedaría reducida a una especie de disposición general («obediential potency»). De Lubac sostiene que este enfoque —aunque buscaba salvaguardar la gratuidad del don divino— en realidad rompía la síntesis dogmática tradicional y acababa produciendo una teología con dificultades persistentes.
En su lectura, la gravedad del problema no es solo terminológica: el dualismo favorece una comprensión «en dos etapas» o «dos niveles» que, con el tiempo, obscurece el sentido real del deseo humano, la unidad del designio de Dios y la manera concreta en que la revelación cristiana ilumina el destino del hombre.,
La teología como relación con el destino último del hombre
En el horizonte de de Lubac, el trabajo teológico sobre la relación naturaleza/gracia no se considera un debate técnico: debe mostrar que la dimensión teológica es indispensable para la constitución completa del ser humano. Por ello, propone explorar el «problema fundamental» —bajo diversos nombres— de la relación entre naturaleza y gracia, en un marco que conecte el mensaje bíblico con la hermenéutica de la existencia humana, evitando confundir el discurso bíblico con el simple análisis humano.
«Beatitud doble»: continuidad entre lo natural y la elevación sobrenatural
De Lubac retoma textos de Tomás de Aquino para insistir en que la beatitud es doble: una beatitud «natural» y otra «sobrenatural». En su formulación, la primera corresponde a la proporción de la naturaleza humana y su orden propio; la segunda, en cambio, la supera y solo se alcanza por el poder de Dios mediante una participación real de la vida divina.
A la vez, de Lubac advierte que interpretaciones históricas erróneas pueden volverse hábitos difíciles de corregir, incluso cuando se apela al lenguaje de autores escolásticos. Por ello, subraya la necesidad de leer con atención los contextos y la coherencia interna del texto: la interpretación no puede «presuponer» antes el sistema en cuestión, sino intentar dejar que el texto revele su intención.