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Henri de Lubac

Henri de Lubac (1896–1991) fue un influyente teólogo jesuita del siglo XX, especialmente conocido por su renovación de la teología de la relación entre naturaleza y gracia, por su recuperación del método exegético patrístico y por su modo profundamente eclesial de hacer teología, es decir, pensado en comunión con la Iglesia y orientado a hacer comprensibles sus grandes misterios. Su obra influyó en el clima teológico que desembocó en el Concilio Vaticano II, y también suscitó debates intensos, sobre todo en torno a la cuestión del surnaturel y su formulación histórica.1,2,3

Tabla de contenido

Identidad y contexto histórico

Henri de Lubac aparece en la historia de la teología del siglo XX como un autor que contribuyó decisivamente, al menos, a tres grandes áreas: (1) el debate sobre la relación entre naturaleza y gracia, que generó polémica; (2) el estudio innovador y de gran alcance de la exégesis patrística y medieval; y (3) una comprensión específicamente teológica de la Iglesia como misterio, especialmente como Cuerpo de Cristo, que afectó temas como la evangelización, la escatología y la solidaridad humana.1

Su teología no encaja fácilmente en la figura del «teólogo sistemático» al uso; más bien, cuando aborda la naturaleza auténtica de la Iglesia —como Cuerpo de Cristo—, necesariamente toca otros temas doctrinales indispensables para comprender ese misterio de fe: el pecado y sus efectos, la redención, el carácter jerárquico y sacramental de la Iglesia, la evangelización y la consumación final.4

Itinerario biográfico (rasgos documentados)

Diversos estudios situaron a de Lubac en redes intelectuales y eclesiales decisivas. Un dato temprano, relevante para comprender su formación, es que cursó Derecho en la Facultad católica de la Universidad de Lyon durante el año académico 1912–1913.5

En su madurez, su vida y su producción teológica se vincularon también con la historia concreta de Europa en tiempos difíciles. Por ejemplo, se afirma que emprendió un programa de apoyo a la resistencia mediante una «resistencia espiritual» frente al antisemitismo, y que, con ocasión de conferencias sobre los fundamentos teológicos de las misiones, recordó la unidad esencial de la humanidad y la deuda permanente del cristianismo con Israel.6

Con todo, su recepción histórica no puede separarse del modo en que defendió su trabajo ante controversias. En los últimos años, su pensamiento siguió expresando con fuerza una lectura crítica de ciertos desarrollos eclesiales contemporáneos: continuó sus observaciones hasta su obra final de 1989 (Mémoire sur l’occasion de mes écrits) y falleció el 4 de septiembre de 1991.7

La cuestión central: naturaleza y gracia

Crítica del dualismo «dos planos» y búsqueda de una unidad más orgánica

Una de las ideas más características de de Lubac es su resistencia a una interpretación dualista que, durante siglos, habría ido ganando terreno: aquella según la cual «naturaleza» y «supernatural» constituirían dos órdenes relativamente autónomos, agregados el uno al otro «desde fuera», de modo que la conexión entre ambos quedaría reducida a una especie de disposición general («obediential potency»). De Lubac sostiene que este enfoque —aunque buscaba salvaguardar la gratuidad del don divino— en realidad rompía la síntesis dogmática tradicional y acababa produciendo una teología con dificultades persistentes.3

En su lectura, la gravedad del problema no es solo terminológica: el dualismo favorece una comprensión «en dos etapas» o «dos niveles» que, con el tiempo, obscurece el sentido real del deseo humano, la unidad del designio de Dios y la manera concreta en que la revelación cristiana ilumina el destino del hombre.3,8

La teología como relación con el destino último del hombre

En el horizonte de de Lubac, el trabajo teológico sobre la relación naturaleza/gracia no se considera un debate técnico: debe mostrar que la dimensión teológica es indispensable para la constitución completa del ser humano. Por ello, propone explorar el «problema fundamental» —bajo diversos nombres— de la relación entre naturaleza y gracia, en un marco que conecte el mensaje bíblico con la hermenéutica de la existencia humana, evitando confundir el discurso bíblico con el simple análisis humano.8

«Beatitud doble»: continuidad entre lo natural y la elevación sobrenatural

De Lubac retoma textos de Tomás de Aquino para insistir en que la beatitud es doble: una beatitud «natural» y otra «sobrenatural». En su formulación, la primera corresponde a la proporción de la naturaleza humana y su orden propio; la segunda, en cambio, la supera y solo se alcanza por el poder de Dios mediante una participación real de la vida divina.9

A la vez, de Lubac advierte que interpretaciones históricas erróneas pueden volverse hábitos difíciles de corregir, incluso cuando se apela al lenguaje de autores escolásticos. Por ello, subraya la necesidad de leer con atención los contextos y la coherencia interna del texto: la interpretación no puede «presuponer» antes el sistema en cuestión, sino intentar dejar que el texto revele su intención.10

La controversia teológica

Surnaturel y el lugar del debate en la vida de la Iglesia

La controversia en torno a de Lubac se vincula especialmente a su obra de madurez teológica sobre el surnaturel (Surnaturel: Études historiques). Los estudios que tratan el periodo subrayan que el debate de su tesis se inscribe en la historia más amplia de la teología católica del siglo XX, marcada por tensiones internas y por respuestas eclesiales a los problemas doctrinales del periodo precedente.1,11

A propósito de la recepción eclesial de su trabajo, se menciona que, cuando se conocieron críticas continuas hacia de Lubac, el papa Pío XII —a través de mediación— transmitió una carta que agradecía el trabajo realizado y animaba a continuar la actividad científica, describiéndola como prometedora para el bien de la Iglesia.11

«Renovación» y riesgo de letargo espiritual

Más allá de la historia del debate intelectual, de Lubac también expresó una preocupación pastoral por cómo la Iglesia es vivida o discutida. En una formulación citada en estudios contemporáneos, se afirma:

«La gente habla hoy de la Iglesia más de lo que la experimenta; discute cuestiones de fe más de lo que vive su misterio. Y de ahí resulta el resultado esperado: una somnolencia, una lassitud, una negativa a reaccionar —incluso una complacencia secreta— ante fuerzas destructivas.»7

En ese mismo contexto, se relaciona su continuidad en las críticas hasta finales de su vida con la denuncia de ciertas ambigüedades en el lenguaje de la «renovación», advirtiendo que puede ocultar abusos.7

El método: recuperación patrística y exégesis

Una exégesis con presupuestos teológicos

Una segunda marca de Henri de Lubac es su contribución a la exégesis: su trabajo impulsa una comprensión renovada de los presupuestos y los métodos de los Padres y de los teólogos medievales, con el resultado de una apreciación más honda de su logro teológico. Esta línea se presenta también como reacción frente a lo que algunos consideran «esterilidad» en parte de la crítica bíblica contemporánea.1

Entre las obras relevantes mencionadas en estudios se encuentran sus volúmenes sobre la exégesis medieval, referidos a los cuatro sentidos de la Escritura (Medieval Exegesis: The Four Senses of Scripture).1

Eclesiología: la Iglesia como Cuerpo de Cristo

La Iglesia como «lugar de encuentro» de los misterios

En el núcleo de su eclesiología, de Lubac formula la Iglesia como el centro desde el cual se comprenden otras dimensiones de la fe. Se citan afirmaciones suyas según las cuales la Iglesia es:

«el punto de encuentro, en cuanto nos concierne, de todos los misterios».4

Y se añade que la Iglesia no es únicamente la primera obra del Espíritu santificante, sino «aquella que incluye, condiciona y absorbe» lo demás.4

Dimensión sacramental y misionera

Aunque no sea un «sistematizador» en sentido estricto, su modo de pensar la Iglesia arrastra consigo una teología completa del misterio eclesial: la Iglesia se presenta como mediación histórica y sacramental del plan de Dios, con consecuencias para la misión y la comprensión de la salvación. Esta perspectiva se discute en estudios que conectan su eclesiología con la universalidad salvífica y con el modo de entender las misiones.6,4

Israel, misión y catolicidad de la salvación

Un eje de lectura especialmente sugerente en los estudios sobre de Lubac es su reflexión acerca de la relación entre el mandato misionero y la posibilidad de salvación para quienes no han encontrado el Evangelio. Se propone que, ante el problema, aparecen dos respuestas: una que consideraría las misiones necesarias «para que sea posible» la salvación, y otra que las entendería como necesarias solo para «hacerla menos difícil». De Lubac, según el resumen citado, critica ambos extremos por dificultades inherentes, insistiendo en que no sería legítimo fundar el celo en razones falsas.6

Además, su insistencia en que, cuando Cristo habla como Hijo de Dios, habla también como Hijo de Israel, lleva a comprender que la Iglesia —continuación de la misión recibida— tiene un carácter misionero inseparable de su origen en la historia de Israel.6

Desarrollo de la doctrina y unidad de la tradición

Pensar «con la Iglesia»

De Lubac es presentado como un teólogo «de la Iglesia»: se subraya que su tarea consiste en pensar con ella, defendiendo la unidad profunda y permanente de la fe católica a lo largo de los siglos, sin reducir la teología a un «sistema» cerrado ni a una preferencia por una escuela o una época. En esta perspectiva, la teología busca que la tradición sea conocida y amada, subrayando su fruto permanente.2

El problema del desarrollo doctrinal

Entre los textos que se citan en la tradición de lectura de su obra se menciona su ensayo de 1948, The Problem of the Development of Dogma (publicado en español como El problema del desarrollo del dogma), escrito en un contexto marcado por la controversia suscitada por Surnaturel. El mismo material describe que de Lubac veía esa reflexión como un trabajo en continuidad con el misterio de Cristo y su hondura sacrificial.2

Concilio Vaticano II: una recepción orientada a la unidad del hombre con Dios

En el marco de su lectura de la Iglesia y del mundo contemporáneo, de Lubac conecta su teología con la orientación del Concilio Vaticano II. Se afirma que, al iluminar la antropología cristiana, el Concilio invita a reflexionar sobre el ateísmo contemporáneo y sitúa esta tarea como urgente.12

De Lubac interpreta el Concilio como un sello sobre una concepción más orgánica y unificada: por ejemplo, se menciona el «problema» de la distinción entre naturaleza y «supernaturaleza» en un sentido que evita el esquema de «dos órdenes» como si fueran compartimentos separados. La cuestión se presenta con matices: puede haber niveles de análisis en la creación, el pecado y la redención, pero no dos órdenes autónomos; la unidad se expresa como el único orden de la alianza, cuyo centro es Cristo como alfa y omega.13

Además, su lectura insiste en que, según el horizonte conciliar, la teología del futuro necesita profundizar en el nexo entre el mensaje bíblico y la existencia humana, tratando de sanar el «gran cisma» moderno que habría separado filosofía y teología, acabando con una filosofía sin Dios y una teología sin pensamiento.8

Influencias filosóficas: el vínculo con Maurice Blondel

Los estudios sobre la historia intelectual del siglo XX subrayan que existió un «tabú» eclesiástico en ciertos ambientes tras la crisis modernista contra pronunciar el nombre de Blondel, lo cual retrasó el reconocimiento de sus influencias subterráneas. En ese relato, se sostiene que de Lubac, en su contexto, tuvo una deuda significativa con Blondel y que esa corriente «llegó» hasta el Concilio principalmente a través de Henri de Lubac.5

Obras principales (selección)

A partir de los textos y menciones presentes en las fuentes disponibles, puede señalarse una selección de obras representativas:

  • Surnaturel: Études historiques (base del debate sobre naturaleza y gracia).1

  • Medieval Exegesis: The Four Senses of Scripture (exégesis medieval y los cuatro sentidos).1

  • L’Église dans la crise actuelle (La Iglesia en la crisis actual), citado en relación con su diagnóstico pastoral.7

  • Mémoire sur l’occasion de mes écrits (Memoria sobre la ocasión de mis escritos), obra final mencionada antes de su muerte.7

  • Athéisme et sens de l’homme (Ateísmo y sentido del hombre), del que se presenta traducción de fragmentos relacionados con la antropología conciliar.12

  • Duplex Hominis Beatitudo (Beatitud doble), texto donde se retoma y discute el lenguaje tomista sobre lo «natural» y lo «sobrenatural».9,10

Recepción y legado

El legado de Henri de Lubac se describe como triple en su foco teológico: la relación naturaleza/gracia, la exégesis patrística y medieval, y una visión profundamente eclesial de la Iglesia como Cuerpo de Cristo.1,4

En el plano de la Iglesia en el tiempo, su influencia se asocia a una manera de hacer teología: pensar con la Iglesia, defender la unidad profunda de la fe y conectar el misterio revelado con la comprensión real del hombre y su destino.2,8

Su historia personal, además, muestra la tensión entre la polémica intelectual y la continuidad con el magisterio: no se reduce a una «victoria» o «derrota» de un debate, sino que expresa una búsqueda tenaz de fidelidad a la tradición y, a la vez, el deseo de que la renovación no sea solo «hablada», sino vivida en profundidad.7,11

En conjunto, de Lubac se presenta como un teólogo que buscó mantener unidas realidades que el mundo moderno tiende a separar: naturaleza y gracia, Escritura e inteligencia humana, Iglesia y misterio, y la unidad de la fe en el curso de la historia.8,3,4

La teología de Henri de Lubac permanece como un punto de referencia para comprender cómo la Iglesia puede iluminar el sentido del hombre sin romper la gratuidad del don divino ni empobrecer la verdad de su destino en Dios.3,8

Cuadro resumen

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreHenri de Lubac
CategoríaSacerdote
Fecha de Nacimiento1896
Fecha de Muerte1991-09-04
Orden ReligiosaJesuita
CongregaciónCompañía de Jesús
Tipo de PersonaTeólogo
ÉpocaSiglo XX
ImportanciaRenovó la teología de naturaleza y gracia y contribuyó al Concilio Vaticano II

Citas y referencias

  1. Henri de Lubac: La Iglesia como Cuerpo de Cristo y el desafío del nacionalismo étnico, Thomas G. Weinandy, O.F.M., Cap. Henri de Lubac: La Iglesia como Cuerpo de Cristo y el desafío del nacionalismo étnico, § 1 (2010). 2 3 4 5 6 7 8
  2. Nicholas J. Healy Jr. Henri de Lubac sobre el desarrollo de la doctrina, § 2 (2017). 2 3 4
  3. Henri de Lubac. El significado total del hombre y del mundo, § 6 (2008). 2 3 4 5
  4. Thomas G. Weinandy, O.F.M., Cap. Henri de Lubac: La Iglesia como Cuerpo de Cristo y el desafío del nacionalismo étnico, § 2 (2010). 2 3 4 5 6
  5. Maurice Blondel y Henri de Lubac, William L. Portier. Teología católica del siglo XX y el triunfo de Maurice Blondel, § 21 (2011). 2
  6. Nicholas J. Healy, Jr. Vaticano II y la catolicidad de la salvación: una respuesta a Ralph Martin, § 2 (2015). 2 3 4
  7. Edward T. Oakes, S.J. La controversia del sobrenatural: una encuesta y una respuesta, § 27 (2011). 2 3 4 5 6
  8. Henri de Lubac. El significado total del hombre y del mundo, § 13 (2008). 2 3 4 5 6
  9. Duplex hominis beatitudo I, Henri de Lubac. Duplex Hominis Beatitudo, § 1 (2008). 2
  10. Henri de Lubac. Duplex Hominis Beatitudo, § 14 (2008). 2
  11. Edward T. Oakes, S.J. La paradoja de la naturaleza y la gracia: Sobre The Suspended Middle de John Milbank: Henri de Lubac y el debate sobre lo sobrenatural, § 11 (2006). 2 3
  12. El significado total del hombre y del mundo I, Henri de Lubac. El significado total del hombre y del mundo, § 1 (2008). 2
  13. Henri de Lubac. El significado total del hombre y del mundo, § 8 (2008).



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