La congregación de las Hermanas de la Caridad, también conocidas como Hijas de la Caridad, Siervas de los Pobres Enfermos, fue establecida en 1633 por San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac1. San Vicente de Paúl concibió la idea de organizar una confraternidad de caridad entre la gente de su parroquia, la cual tuvo tanto éxito que se extendió de las zonas rurales a París1,2. Las damas nobles de París a menudo encontraban difícil brindar atención personal a las necesidades de los pobres, lo que llevó a la necesidad de una organización más estructurada1.
Santa Luisa de Marillac, nacida en París en 1591, se unió a San Vicente de Paúl en su trabajo con los pobres, especialmente en la expansión de la Confrérie de la Charité2. Fue su labor en esta asociación lo que la llevó a fundar las Hermanas de la Caridad2. La aprobación del Arzobispo de París para la comunidad se solicitó en 1646 y se concedió en 16551. A pesar de los numerosos privilegios otorgados por varios papas, nunca se solicitó la aprobación de la Santa Sede, ya que el fundador deseaba que esta comunidad fuera laica con votos privados1. Por lo tanto, el derecho canónico relativo a las comunidades religiosas no se les aplica1.
