Orígenes y fundación
San Domingo, preocupado por la expansión de la herejía albigense, estableció en 1206 el primer convento de mujeres en Prouille, destinado a recibir a las conversas del movimiento herético y a formar una comunidad de mujeres dedicadas a la oración y al apostolado femenino2. La fundación se realizó bajo la Regla de San Agustín, adaptada por Domingo para responder a las necesidades apostólicas de la época3. El Papa Inocencio III aprobó la comunidad, reconociendo su papel como «luz del mundo» y como apoyo a la misión de predicación de los frailes dominicos3.
Desarrollo y expansión
A lo largo del siglo XIII, la incorporación de conventos femeninos se intensificó, especialmente en Alemania, donde en 1277 ya existían 58 monasterios bajo la jurisdicción del Dominico1. En el siglo XV y XVI, la orden experimentó una consolidación institucional, con la promulgación de constituciones que regularon la vida cloistered, los votos y la obediencia al Maestro General de la Orden de Predicadores1. En los siglos posteriores, las Hermanas Dominicas se expandieron a América, Asia y África, adaptando su apostolado a contextos locales, pero siempre manteniendo la caridad y la enseñanza como pilares esenciales4.
