Origen y vocación
Francis Tofi procedía de una familia de origen tikopiano, de la pequeña isla polinesia de Tikopia. Su padre vivía vinculado a la provincia de Makira.2,3
Ingresó como hermano en la Hermandad Melanesia en 1999. El capellán que presidió su funeral recordó el orgullo con que su padre había asistido a aquella admisión, cuatro años antes de la muerte de su hijo.3
Rasgos de su personalidad
Quienes convivieron con él lo describen como un estudiante brillante, atento y dotado de una vida espiritual profunda. El hermano Richard Carter, compañero suyo en la Hermandad, lo llamó «mi mejor amigo» y confesó, veinte años después, que no pasa un solo día sin desear que los siete hermanos regresen.4,5
Francis mostró un valor poco común en los lugares donde la violencia era más intensa. Actuó con serenidad en la isla de Malaita y en la costa meridional de Guadalcanal, donde se enfrentó a hombres armados y colaboró en el rescate de personas que corrían peligro. El Consejo Mundial de Iglesias le ofreció una plaza en el Instituto Ecuménico de Bossey, cerca de Ginebra, para cursar estudios de resolución de conflictos. La propuesta le llenó de ilusión, pues veía en esa formación una prolongación natural de su misión pacificadora.5
Poco antes de su muerte confió a Carter que no temía morir al servicio de Dios y en favor de la paz.5

