Dos principios de una única realidad
Materia y forma no son dos seres completos que después se unan desde fuera. La materia, por sí sola, no constituye un cuerpo concreto con una naturaleza determinada; la forma tampoco es, en los seres corpóreos, el individuo completo. Juntas constituyen un ser. La forma actualiza la potencialidad de la materia y funda la unidad del compuesto: hace que sus componentes pertenezcan a un mismo ser y no sean solo una suma de elementos.,
Una comparación sencilla permite ilustrar la diferencia. La madera puede llegar a ser mesa, silla o leña; cada posibilidad exige una disposición determinada. Sin embargo, la forma sustancial no equivale a la forma geométrica de una mesa: designa aquello por lo que una realidad es una sustancia de una clase concreta, y no solo un conjunto de piezas con cierto aspecto. La forma da actualidad y determinación a la materia.
La composición hilemórfica implica una dualidad de principios, pero no un dualismo de sustancias independientes. Materia y forma se distinguen conceptualmente y cumplen funciones distintas, pero componen una sola realidad corpórea. Por ello, el hilemorfismo rechaza tanto la reducción del ser a una mera acumulación de componentes materiales como la idea de que el cuerpo sea un envoltorio ajeno a la identidad del ser vivo.,
Forma sustancial y forma accidental
La tradición escolástica distingue entre forma sustancial y forma accidental. La forma sustancial constituye una sustancia como el tipo de ser que es; la forma accidental determina una sustancia que ya existe de cierta manera, sin convertirla por ello en otra sustancia. Esta distinción permite explicar la diferencia entre un cambio en las propiedades de un ser y un cambio que afecta a su realidad sustancial.,
Por ejemplo, cuando un objeto conserva su identidad mientras cambia de aspecto, el cambio puede entenderse como accidental. En cambio, cuando deja de existir como el ser que era, la tradición aristotélico-tomista habla de cambio sustancial. El hilemorfismo interpreta estos cambios mediante la relación entre lo que puede recibir una determinación y el principio que hace actual al ser determinado.
Unidad, actividad y finalidad
La forma no solo explica qué es una cosa; también fundamenta las capacidades y actividades que corresponden a su naturaleza. En la explicación escolástica de la naturaleza, las potencias de los seres proceden de lo que son y se orientan a operaciones propias. La Enciclopedia Católica de 1913 resumía esta concepción afirmando que las sustancias corpóreas tienen unidad esencial, capacidades activas y pasivas vinculadas a su naturaleza y tendencias hacia fines propios.
La finalidad natural, dentro de este marco, no significa necesariamente que un ser delibere o elija sus objetivos. Significa que sus capacidades tienden a ciertas operaciones o resultados propios de su naturaleza. Esta lectura filosófica de la naturaleza forma parte del desarrollo escolástico del hilemorfismo.