Orígenes primitivos
El texto del Agnus Dei apareció por primera vez en la liturgia romana a finales del siglo VII, cuando el Papa Sergio I decretó que durante la fracción del Cuerpo de Cristo el clero y el pueblo cantaran esta invocación1. La fórmula se basó en la proclamación de Juan el Bautista en el Evangelio (Juan 13,31) y se incorporó al rito como una petición de misericordia y paz.
Desarrollo medieval
Durante la Edad Media el Agnus Dei se extendió a toda la cristiandad occidental. En los manuscritos del IX al XIII se observan tropas (extensiones poéticas) que enriquecían el texto original, reflejando la devoción popular y la creatividad litúrgica de la época1. La práctica de recitarlo tres veces, sustituyendo en la tercera invocación dona nobis pacem por grant us peace, quedó consolidada en el Ritual Romano y se mantuvo hasta la actualidad1.
