Contexto histórico
El himno forma parte del oficio del Corpus Christi, instituido por el Papa Urbano IV a petición de Santa Juliana de Liège en el siglo XIII. En aquel contexto, la Iglesia buscaba una mayor veneración del Santísimo Sacramento mediante procesiones y actos de adoración pública. El propio himno fue compuesto por San Tomás de Aquino, doctor angélico, quien aportó a la liturgia una poesía teológica que sintetiza la doctrina de la presencia real de Cristo en la Eucaristía1.
Autoría y estilo
San Tomás redactó el himno con acento rítmico y rima triple, una novedad en la poesía medieval que imita el carácter triunfal de la antigua canción de Fortunato. La obra consta de seis estrofas de seis versos cada una, divididas en dos partes que se utilizan en la liturgia como antífona y como doxología final (Tantum Ergo). La métrica trocáica y la precisión dogmática del texto le han merecido elogios de críticos y teólogos a lo largo de los siglos1.

