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Himno Regina caeli

El Regina caeli es una antífona mariana de Pascua que la Iglesia católica dirige a la Virgen María como Reina del cielo, invitándola a alegrarse por la resurrección de Jesucristo. La liturgia la emplea oficialmente durante el tiempo pascual en sustitución de las demás antífonas marianas estacionales y, en la piedad popular, ocupa también el lugar del Ángelus.

Regina Coeli
Ver información de la imagenRegina coeli en notación gregoriana, c. 2006. Tradicional, Michelet B, CC BY-SA 3.0 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreHimno Regina caeli
CategoríaMúsica
DescripciónOración cantada que celebra la Resurrección y pide la intercesión de María. Antífona mariana de Pascua que saluda a la Virgen María como Reina del cielo. Alégrate, Reina del cielo, aleluya. Porque el que mereciste llevar, aleluya, ha resucitado como dijo, aleluya. Ruega a Dios por nosotros, aleluya
AutorDesconocido
Contexto HistóricoAparece documentado en un antiphonario del siglo XII; adoptado por los franciscanos en el siglo XIII; promulgado por el Papa Gregorio IX en 1239 como antífona estacional.
Fecha de Publicación1742
Importancia EclesialElemento central del Oficio durante la Pascua y sustituto litúrgico del Ángelus.
Lugar de OrigenBasílica de San Pedro, Roma
OrigenRepertorio litúrgico medieval del siglo XII
TextoRegina caeli, laetare, alleluia. Quia quem meruisti portare, alleluia, resurrexit, sicut dixit, alleluia. Ora pro nobis Deum, alleluia.
TipoMúsica sacra, Antífona mariana, Himno pascual, XII
Uso LitúrgicoSe recita al final de las Completas durante el tiempo pascual, sustituyendo a otras antífonas marianas y al Ángelus.

Tabla de contenido

Denominación y significado

La expresión latina Regina caeli significa «Reina del cielo». También aparecen las formas Regina caeli y Regina coeli, según el sistema gráfico utilizado para representar el diptongo latino ae.

La antífona recibe su nombre de las primeras palabras del texto:

Regina caeli, laetare, alleluia

«Alégrate, Reina del cielo, aleluya».

La Iglesia dirige este saludo a María en el contexto luminoso de la Pascua. La alegría mariana no constituye una devoción aislada de la resurrección de Cristo: nace precisamente del triunfo pascual del Hijo que María llevó en su seno. El texto une así la Encarnación-«a quien mereciste llevar»- con la Resurrección-«ha resucitado como dijo».1

Texto latino y traducción

Texto litúrgico latino

Regina caeli, laetare, alleluia.

Quia quem meruisti portare, alleluia,

resurrexit, sicut dixit, alleluia.

Ora pro nobis Deum, alleluia.

Traducción al español

Alégrate, Reina del cielo, aleluya.

Porque el que mereciste llevar, aleluya,

ha resucitado como dijo, aleluya.

Ruega a Dios por nosotros, aleluya.

La traducción conserva los cuatro elementos fundamentales del original:

  • El saludo gozoso a María.
  • La maternidad divina de la Virgen.
  • La proclamación de la resurrección.
  • La petición de intercesión.

El triple alleluia acompaña los primeros tres miembros y vuelve a aparecer al final. Esta repetición convierte el aleluya en una especie de estribillo pascual y proporciona unidad rítmica y espiritual al himno.2

Naturaleza litúrgica

El Regina caeli recibe habitualmente el nombre de antífona mariana, aunque la tradición popular también lo llama himno. En sentido litúrgico estricto, una antífona es un texto breve destinado a acompañar o concluir una celebración, una hora del Oficio o un canto. Las antífonas marianas acabaron adquiriendo autonomía respecto de los salmos y pasaron a cantarse como piezas independientes al final del Oficio.3

Dentro del ciclo anual, el Regina caeli es la antífona mariana propia del tiempo pascual. Sustituye a:

La Ordenación general de la Liturgia de las Horas prescribe que, al concluir Completas, se recite una de las antífonas de la Bienaventurada Virgen María. Durante la Pascua corresponde siempre el Regina caeli.4

En la práctica tradicional del Oficio Divino, la antífona mariana acompaña el final de las distintas horas canónicas. Por ello, durante el tiempo pascual el Regina caeli reemplaza oficialmente a las antífonas marianas estacionales en el conjunto del Oficio, aunque la normativa actual lo menciona expresamente en relación con la conclusión de Completas.

Estructura litúrgica completa

La forma tradicional del rezo comprende la antífona, una invocación, un versículo, otro versículo y una oración colecta. La estructura completa es la siguiente.

Antífona

Regina caeli, laetare, alleluia.

Quia quem meruisti portare, alleluia,

resurrexit, sicut dixit, alleluia.

Ora pro nobis Deum, alleluia.

Versículo y respuesta

V. Gaude et laetare, Virgo Maria, alleluia.

R. Quia surrexit Dominus vere, alleluia.

En español:

V. Alégrate y regocíjate, Virgen María, aleluya.

R. Porque ha resucitado verdaderamente el Señor, aleluya.

Las fórmulas pueden presentar pequeñas variaciones según el libro litúrgico o la edición empleada, pero conservan el mismo contenido: María participa de la alegría de la Iglesia porque Cristo ha resucitado realmente.

Oración colecta

Oremos.

Oh Dios, que por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, has llenado el mundo de alegría, concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María, alcanzar los gozos eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

La oración interpreta el sentido de la antífona. La alegría pascual no queda reducida a una emoción pasajera: la Iglesia pide llegar a los gozos eternos, es decir, participar plenamente en la vida gloriosa de Cristo. María aparece como intercesora, no como fuente independiente de la salvación. Toda gracia procede de Dios por Cristo, y la Virgen coopera maternalmente mediante su intercesión.

Uso en el tiempo pascual

El tiempo pascual comienza con la Vigilia Pascual y culmina con Pentecostés. Durante este periodo, el Regina caeli acompaña la oración de la Iglesia como expresión característica de la alegría por la resurrección.

La antífona ocupa el lugar del Ángelus durante toda la Pascua. Benedicto XIV estableció esta sustitución mediante disposición de 20 de abril de 1742. La práctica conserva la estructura de saludo mariano del Ángelus, pero cambia su contenido: el Ángelus contempla principalmente la Encarnación, mientras que el Regina caeli proclama la Resurrección.5

La comparación entre ambas oraciones resulta teológicamente significativa:

  • El Ángelus recuerda que el Verbo se hizo carne.
  • El Regina caeli proclama que el Verbo encarnado venció la muerte.
  • El Ángelus anuncia el comienzo de la salvación.
  • El Regina caeli celebra su victoria pascual.

La antífona puede rezarse por la mañana, al mediodía y por la tarde, siguiendo el horario tradicional del Ángelus. También puede cantarse al término de la misa, en celebraciones marianas, en procesiones y en actos de piedad popular.

Origen histórico

Datación documentada

El autor del Regina caeli permanece desconocido. La investigación histórica lo relaciona con el repertorio mariano medieval y sitúa su aparición documentada en torno al siglo XII. Un antifonario del siglo XII conservado en la basílica de San Pedro, en Roma, lo asigna a la octava de Pascua.3

La antífona pasó después al ámbito franciscano. Durante la primera mitad del siglo XIII ya formaba parte del uso de los frailes menores después de Completas. La expansión del Oficio de la Curia romana, promovido por los franciscanos, favoreció su difusión por las iglesias de Roma y posteriormente por otras regiones de la Iglesia latina.2

Las antífonas marianas comenzaron a cantarse como piezas independientes al final del Oficio en el siglo XIII. En 1239, el papa Gregorio IX ordenó que una antífona mariana, según el tiempo litúrgico, concluyera el Oficio. Esta disposición contribuyó a fijar el sistema estacional de las cuatro grandes antífonas marianas.3

Una tradición piadosa posterior

Una tradición medieval atribuye el Regina caeli al papa san Gregorio Magno. Según la leyenda, el pontífice habría escuchado a unos ángeles cantar los primeros versos durante una procesión pascual en Roma y habría añadido la invocación final: Ora pro nobis Deum, alleluia.

La tradición posee valor devocional, pero no cuenta con fundamento histórico suficiente para atribuir la composición a san Gregorio Magno, que murió en el año 604. La antífona aparece documentada varios siglos después, en el contexto litúrgico medieval del siglo XII. También se atribuyó ocasionalmente al papa Gregorio V, aunque sin razones históricas convincentes.2

Conviene distinguir, por tanto, entre:

  • El origen histórico documentado, vinculado a manuscritos y usos litúrgicos del siglo XII.
  • La leyenda piadosa, que relaciona el texto con san Gregorio Magno.
  • La recepción litúrgica posterior, que consolidó su empleo pascual en el Oficio y en la devoción popular.

Contenido teológico

María, Reina del cielo

El título «Reina» aplicado a María deriva de su relación singular con Jesucristo. Cristo es el único Rey en sentido absoluto, porque es verdadero Dios y verdadero hombre. María participa de la dignidad regia de Cristo de manera subordinada y analógica, como Madre del Hijo de Dios y colaboradora singular en la obra de la redención.6

La realeza de María no equivale a un poder autónomo ni compite con la soberanía de Cristo. Su grandeza procede enteramente de su unión con el Hijo. La liturgia expresa esta verdad al llamar a María «Reina» precisamente en el momento en que proclama que el Señor ha resucitado.

La maternidad divina

La expresión:

Quia quem meruisti portare

identifica al Resucitado como aquel que María mereció llevar. La frase alude a la maternidad virginal de María y recuerda que el cuerpo glorioso del Resucitado es el cuerpo del mismo Hijo que ella recibió en su seno.

El vínculo entre el nacimiento y la resurrección aparece también en la reflexión litúrgica de la Iglesia. María llevó a Cristo en su seno, lo dio a luz, lo presentó en el templo y lo sostuvo en sus brazos; después contempló su pasión y su muerte. La alegría pascual transforma ahora el dolor asociado a la cruz en gozo por la victoria del Hijo.7

La verdad de la Resurrección

El verso:

Resurrexit, sicut dixit

proclama que Cristo ha resucitado como había anunciado. La resurrección no aparece como una sorpresa desconectada de la vida anterior de Jesús, sino como el cumplimiento de su palabra.

La antífona resume así el núcleo de la fe cristiana: el Crucificado vive, la muerte no tuvo la última palabra y las promesas de Cristo han alcanzado su cumplimiento. El alleluia intensifica el carácter confesante y celebrativo del texto.

La intercesión de María

El último verso pide:

Ora pro nobis Deum

«Ruega a Dios por nosotros».

La petición reconoce la intercesión maternal de María. La Iglesia no considera a la Virgen una divinidad ni una fuente autónoma de gracia; pide su oración ante Dios, del mismo modo que solicita la intercesión de los santos. La liturgia relaciona esta intercesión con la maternidad espiritual de María y con su unión singular a Cristo.8

Relación con la Escritura

El texto no reproduce literalmente un único pasaje bíblico, pero condensa varios temas del Nuevo Testamento.

La invitación a alegrarse recuerda el saludo del ángel Gabriel:

«Alégrate, llena de gracia» (Lc 1,28).

La Iglesia aplica a la Pascua la misma actitud de alegría que acompañó el anuncio de la Encarnación. María, que recibió al Salvador en la Anunciación, recibe ahora el saludo pascual por la victoria del mismo Salvador.

La frase «ha resucitado como dijo» remite a los anuncios de la pasión y la resurrección pronunciados por Jesús. El anuncio concuerda también con la predicación apostólica sobre la tumba vacía y con el testimonio de los primeros discípulos.

El Regina caeli presenta, por tanto, una síntesis muy breve de la historia de la salvación:

  1. Dios envía al Mesías.
  2. María lo recibe y lo lleva en su seno.
  3. Cristo muere y es sepultado.
  4. Cristo resucita conforme a su palabra.
  5. La Iglesia comparte la alegría de María y solicita su intercesión.

Forma literaria

El himno utiliza versos breves de ritmo acentual. Su estructura no depende principalmente de la cantidad métrica de las sílabas, sino de la colocación de los acentos. Las frases presentan una construcción sencilla, fácilmente memorizable y apta para el canto comunitario.

El alleluia cumple varias funciones:

  • Articula las diferentes frases.
  • Prolonga el ambiente festivo de la Pascua.
  • Facilita la participación de la asamblea.
  • Vincula el texto con el canto propio de la Resurrección.

La brevedad del texto favoreció su difusión en monasterios, iglesias catedralicias, comunidades religiosas y parroquias. Su lenguaje combina invocación, proclamación dogmática y súplica, tres elementos habituales de la oración litúrgica mariana.

Música y canto gregoriano

La melodía gregoriana

La versión gregoriana constituye la forma musical histórica más importante del Regina caeli. La melodía pertenece al repertorio del canto llano y permite que el texto conserve su claridad, su solemnidad y su carácter comunitario.

La tradición transmitió distintas formas melódicas, entre ellas una versión más sencilla y otra más adornada. Los libros litúrgicos modernos difundieron la melodía oficial o típica, mientras que los repertorios de Solesmes conservaron también una versión ornamentada con signos rítmicos.2

El canto gregoriano no funciona como un mero acompañamiento ornamental. La melodía sigue el movimiento del texto latino, realza la invitación laetare, prolonga los alleluia y concede especial relieve a la proclamación resurrexit. La música ayuda a la asamblea a pasar de la contemplación de la maternidad de María a la confesión gozosa de la Resurrección.

La polifonía posterior

A partir del Renacimiento, numerosos compositores escribieron versiones polifónicas del Regina caeli. Estas composiciones emplean varias voces independientes y desarrollan el texto con recursos propios de la música sacra occidental.

Las versiones polifónicas enriquecen el repertorio litúrgico, pero no sustituyen el valor originario de la melodía gregoriana. La versión gregoriana conserva una relación directa con la tradición del Oficio, con la proclamación colectiva y con la estructura textual medieval. Las elaboraciones polifónicas posteriores interpretan el himno desde estilos musicales diversos, mientras que el canto gregoriano representa su forma litúrgica fundamental. Las cuatro grandes antífonas marianas inspiraron tanto a maestros de la polifonía clásica como a compositores posteriores, aunque el canto gregoriano mantuvo una presencia especialmente constante en el culto.3

La realeza de María en la liturgia

La liturgia católica ha invocado a María como Reina desde antiguo. Este título expresa la fe de la Iglesia en la dignidad excepcional de la Madre de Dios y en su asociación singular con la misión de Cristo. La tradición litúrgica oriental y occidental ha cantado de diversas maneras las alabanzas de la Reina celestial.10

El Regina caeli contiene una formulación particularmente pascual de esa realeza. María es Reina no porque aparte a los fieles de Cristo, sino porque permanece unida a Él. La corona de la gloria mariana tiene su fundamento en la gloria del Hijo resucitado.

Celebración y postura litúrgica

En la tradición coral del Oficio, la antífona se canta de pie. Esta postura expresa la solemnidad del saludo pascual y la dignidad de la celebración.2

La comunidad puede cantar el himno a una sola voz, alternar el canto entre dos coros o emplear una composición polifónica. La elección musical debe favorecer la comprensión del texto y la participación de los fieles, especialmente en celebraciones parroquiales.

El Regina caeli no constituye una parte fija de la misa romana ordinaria. Puede cantarse antes o después de la celebración, durante una procesión o dentro de otros actos legítimos de piedad, pero la antífona pertenece propiamente al Oficio y a la oración mariana del tiempo pascual.

Recepción espiritual

El himno invita a contemplar la Pascua desde la relación entre Cristo y su Madre. María no aparece como una figura marginal del misterio pascual: la Iglesia la saluda como la mujer que llevó al Salvador y que, unida a Él, participa de manera singular en la alegría de la vida nueva.

La secuencia de sus expresiones resume un itinerario espiritual:

«Alégrate»: la fe recibe la victoria de Dios con gozo.

«El que mereciste llevar»: la alegría conserva la memoria de la Encarnación.

«Ha resucitado»: la Iglesia proclama el acontecimiento central de la fe.

«Ruega por nosotros»: los creyentes confían en la intercesión maternal de María.

Por su brevedad, profundidad doctrinal y riqueza musical, el Regina caeli ocupa un lugar privilegiado entre las oraciones marianas de la Iglesia latina. Su canto prolonga la celebración de la Pascua y recuerda que la alegría cristiana nace de un hecho concreto: Jesucristo, muerto y sepultado, ha resucitado verdaderamente.

Citas y referencias

  1. Parte segunda: Directrices para la armonización de la piedad popular con la liturgia - Capítulo V: Veneración de la santa Madre de Dios - Ejercicios piadosos recomendados por el magisterio - Regina coeli, Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Directorio de Piedad Popular y Liturgia: Principios y Directrices, 196 (2002). 2
  2. Regina coeli (reina del cielo). Catholic Encyclopedia, Regina Coeli (Reina del Cielo) (1913). 2 3 4 5
  3. Antífona. Catholic Encyclopedia, Antiphon (1913). 2 3 4
  4. Capítulo II. La santificación del día - las distintas horas litúrgicas - VI. Completoria, Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Instrucción General sobre la Liturgia de las Horas, 92 (1971).
  5. Parte segunda: Orientaciones para la armonización de la piedad popular con la liturgia - Capítulo IV: Año litúrgico y piedad popular - El «regina caeli», Dicastería para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Directorio de Piedad Popular y Liturgia (9 de abril de 2002), 196 (2002).
  6. Sobre la proclamación del reinado de María, Papa Pío XII. Ad Caeli Reginam, 39 (1954).
  7. Sancta Sedes. Acta Apostolicae Sedis: Número 10, septiembre de 1988, 101 (1988).
  8. Papa Juan Pablo II. Audiencia General del 2 de mayo de 1979, 1 (1979).
  9. Parte segunda: Orientaciones para la armonización de la piedad popular con la liturgia - Capítulo IV: Año litúrgico y piedad popular - El saludo pascual a la madre del Resucitado, Dicastería para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Directorio de Piedad Popular y Liturgia (9 de abril de 2002), 151 (2002).
  10. Sobre la proclamación del reinado de María, Papa Pío XII. Ad Caeli Reginam, 26 (1954).
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