Primeras manifestaciones
El canto aparece por primera vez en los manuscritos del siglo XII y se atribuye tradicionalmente a la orden franciscana, aunque su autoría exacta se desconoce1. La leyenda más difundida señala que San Gregorio Magno escuchó las tres primeras líneas cantadas por ángeles en una procesión pascual y añadió la última: Ora pro nobis, Deus, Alleluia1.
Decreto papal
El 2 de abril de 1742, el Papa Benedicto XIV dispuso que, durante el tiempo pascual, el Angelus fuera sustituido por la antífona Regina caeli2. El documento explica que la oración «conjuga felizmente el misterio de la Encarnación (quem meruisti portare) con el evento pascual (resurrexit sicut dixit)», dirigiéndose a María para la resurrección de su Hijo2.

