Primeras apariciones y desarrollo medieval
La Salve Regina surge en el siglo XII como parte de la tradición de los himnos marianos. Los monjes cistercienses la cantaban después de la Completas desde 1251, y su uso se extendió a los dominicos alrededor de 1221, propagándose rápidamente por toda la cristiandad medieval1. En el siglo XIV la canción ya se encontraba en los manuscritos de la Orden de los Carmelitas, que la recitaban después de cada hora del Oficio1.
Evolución del texto y variantes
El texto original carecía de los términos Mater y Virgo, añadidos posteriormente en el siglo XVI y XIII respectivamente, como indican los estudios filológicos del himno1. Estas inserciones reflejan la creciente veneración mariana y la necesidad de enfatizar la maternidad y la virginidad de María en la devoción popular.

