Primeras referencias
El himno aparece por primera vez en la regla de San Caesario para monjes, redactada antes del año 502, donde se le menciona como «Ymnum in die dominica”1. Desde entonces, ha sido incluido en los breviarios y, bajo el título de Hymnus Ambrosianus, figura al final de las Matines dominicales1.
Candidatos a autor
Durante siglos se le atribuyó la composición a San Ambrosio y a San Agustín, aunque los estudios críticos descartan esta tradición por la diferencia de estilo métrico1. La hipótesis más aceptada hoy señala a Nicetas de Remesiana (siglo 5) como autor probable, sustentada en manuscritos del siglo X que nombran a Nicetas y en la coincidencia de su actividad literaria con la fecha del himno2. Otros nombres como San Hilario, San Abundio o San Sisebuto aparecen en distintas fuentes, pero carecen de fundamento sólido1.
