Orígenes y desarrollo
El himno aparece originalmente como dos piezas distintas: una para la Natividad y otra para la Institución de la Eucaristía. La primera, cuya segunda línea fue modificada por los correctores del Breviario bajo el pontificado de Urbano VIII, pasó de «A Patre olim exiens» a «E Patris aeterni sinu”2. La segunda, dedicada al Corpus Cristi, conserva su forma original y está asociada a la melodía del himno de la Ascensión “Aeterne Rex Altissime”2.
Revisión bajo Urbano VIII
Durante la reforma del Breviario de Urbano VIII, la versión natalicia sufrió una revisión completa, eliminándose todas las estrofas sin cambios para adaptar su prosodia a los criterios clásicos de la época2. En contraste, la versión eucarística quedó prácticamente intacta, preservando su ritmo acentual y rima alternada2.

