Pentecostés y la primera comunidad
Tras la ascensión del Señor, los discípulos recibieron el Espíritu Santo en Pentecostés, momento que marca el nacimiento de la Iglesia (Hechos 2). La comunidad primitiva se caracterizó por la unidad de fe, la partición de bienes y la oración constante1. Los apóstoles, como testigos de la Resurrección, fueron los pilares de esa primera generación cristiana2.
El papel de los apóstoles judíos
Todos los apóstoles eran judíos, lo que explica la estrecha relación inicial con la comunidad de Jerusalén y la continua referencia a la Escritura Hebrea3. Pedro, Santiago y Juan fueron reconocidos como «pilares» de la Iglesia primitiva, mientras que Pablo, aunque inicialmente perseguidor, se convirtió en apóstol de los gentiles tras su encuentro con el Señor en el camino a Damasco4.

