Crecimiento demográfico y geográfico
Durante el segundo siglo la comunidad cristiana pasó de ser un pequeño movimiento persiguiendo a los apóstoles a una red de iglesias locales distribuidas por el Mediterráneo oriental y occidental.
En Roma la autoridad de Clemente de Roma y su intervención en Corinto reflejan la creciente influencia de la Iglesia de la capital del imperio1.
En Antioquía, la figura de Ignacio de Antioquía muestra la importancia de esta metrópolis como centro de evangelización y como sede de numerosos mártires3.
En Esmirna (actual İzmir) Policarpo, discípulo del apóstol Juan, lideró una comunidad vibrante que mantuvo estrechos vínculos con otras iglesias del Asia Menor4.
Organización eclesiástica
Los escritos de los Padres Apostólicos describen una jerarquía ordenada compuesta por obispos, presbíteros y diáconos, encargados de la celebración eucarística y de la administración de los bienes de la Iglesia1.
Ignacio de Antioquía enfatiza que el obispo es el centro de la unidad y que su autoridad debe ser obedecida como la de Cristo mismo1.
La sucesión apostólica se concibe como la transmisión del ministerio mediante la imposición de manos, garantizando la continuidad doctrinal desde los apóstoles hasta los obispos del siglo II2.

