El Imperio Bizantino y sus desafíos
A comienzos del siglo VII el Imperio Bizantino, heredero del Imperio romano de Oriente, enfrentaba graves dificultades tras la larga guerra contra el Imperio persa sasánida. La victoria bizantina sobre Persia dejó al imperio exhausto y vulnerable a nuevas amenazas1.
La expansión del Islam
A partir de la década de 630 d.C. los árabes musulmanes iniciaron una serie de conquistas que, en menos de un siglo, abarcaron Palestina, Siria, Egipto, el norte de África y partes de Asia Menor. Estas provincias, que habían sido centros tradicionales del cristianismo, quedaron bajo dominio musulmán, lo que provocó la «dominación musulmana» de los patriarcados de Alejandría, Antioquía y Jerusalén2.
