De la controversia monothelita a la querella iconoclasta
Los primeros años del siglo estuvieron marcados por las consecuencias de la controversia monothelita, relativa a la voluntad de Cristo. El papa Constantino, cuyo pontificado transcurrió entre 708 y 715, defendió la doctrina católica y procuró mantener relaciones con las autoridades bizantinas en un periodo de inestabilidad política.
La cuestión de las imágenes sagradas adquirió especial importancia durante el pontificado de Gregorio II (715-731). El emperador bizantino León III impulsó una política iconoclasta, contraria al uso y la veneración de imágenes religiosas. Gregorio II defendió su lugar en el culto cristiano y sostuvo que ayudaban a los fieles en la vida espiritual. El desacuerdo intensificó las tensiones entre Roma y Constantinopla.,
La controversia iconoclasta no fue solo una discusión sobre el arte religioso. También puso de manifiesto el conflicto entre la autoridad imperial y la eclesiástica, así como el distanciamiento político entre Roma y el Imperio bizantino. La defensa papal de las imágenes se desarrolló mientras los lombardos amenazaban territorios de Italia central y el poder imperial encontraba mayores dificultades para intervenir.,
Gregorio II y la misión de san Bonifacio
Gregorio II apoyó la evangelización de los pueblos de Germania y respaldó la labor misionera de san Bonifacio. Su pontificado combinó la defensa de las imágenes con iniciativas para fortalecer la organización eclesiástica y favorecer la expansión del cristianismo más allá de los territorios tradicionalmente vinculados a Roma.
La acción misionera fue una de las vías por las que la Iglesia consolidó su presencia en Europa occidental. En el norte del continente, la actividad de obispos y evangelizadores se integró en redes eclesiásticas relacionadas con Roma, aunque las comunidades cristianas mantenían tradiciones locales propias.,