La debilidad del papado y la secularización
En el siglo X el papado había perdido la capacidad de equilibrar el poder civil, lo que permitió a reyes y emperadores intervenir en la investidura y en la administración de los bienes eclesiásticos1. La práctica de entregar al clero símbolos de jurisdicción (crosier y anillo) por parte de los monarcas socavó la independencia espiritual de la Iglesia1.
El «sæculum obscurum»
Los historiadores protestantes denominan a este periodo sæculum obscurum o «siglo oscuro», y Baronius describió la situación como si Cristo estuviera dormido en el vaso de la Iglesia2. La corrupción se extendió a todos los niveles, desde los obispos hasta los simples clérigos.
