El papado de Inocencio III y la autoridad papal
Inocencio III (1198‑1216) llevó la autoridad del papado a su apogeo, combinando logros políticos con una firme defensa de la ortodoxia. Su impulso a la reforma eclesiástica y su apoyo a los fundadores de las órdenes mendicantes mostraron una visión integral del papado como garante de la fe y del orden social1.
La convocatoria del Concilio de Laterano IV
Con el objetivo de consolidar la doctrina y la disciplina, Inocencio III convocó el Concilio de Laterano IV, que se abrió el 15 de noviembre de 1215 y reunió a cientos de obispos, abades y representantes laicos. Este concilio se convirtió en el más importante del Medievo por sus amplios decretos y su impacto duradero1.
