Reforma protestante y necesidad de respuesta
A principios del siglo XVI, la difusión de las doctrinas reformistas provocó una crisis doctrinal y pastoral que exigió una respuesta clara de la Iglesia. El movimiento protestante cuestionó la autoridad papal, los sacramentos y la interpretación de la Escritura, creando una urgente necesidad de clarificación dogmática y de reforma interna1.
Situación política y social en Europa
Los reinos europeos estaban inmersos en conflictos políticos y religiosos que favorecían la expansión de ideas reformistas. La creciente centralización del poder estatal y la presión de los monarcas sobre la Iglesia complicaron la defensa de la fe y motivaron la creación de estructuras eclesiásticas más firmes2.
