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Historia de Rut y Boaz

La historia de Rut y Boaz ocupa un lugar destacado en el libro bíblico de Rut. Relata la fidelidad de una viuda moabita hacia su suegra Noemí, la acogida que recibe en Belén y su matrimonio con Boaz, pariente de la familia de Elimélec. El relato culmina con el nacimiento de Obed, abuelo del rey David, y presenta la acción providente de Dios, la solidaridad familiar, la dignidad de los pobres y la incorporación de una extranjera al linaje mesiánico.

Ruth in Boazs Field
Ver información de la imagenRut en el campo de Booz, c. 1828. I. Fuente desconocida II. Fuente desconocida National Gallery, Londres, Julius Schnorr von Carolsfeld, Dominio Público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreHistoria de Rut y Boaz
CategoríaPersona
DescripciónHistoria de la viuda moabita Rut, su lealtad a Noemí, su matrimonio con Boaz y el linaje que lleva a Obed y al rey David. Demuestra que la pertenencia al pueblo de Dios depende de fe y fidelidad, no solo del origen étnico
Referencias
Aplicación MoralInvita a acompañar a viudas y extranjeros, proteger a los vulnerables y promover la justicia económica.
Contexto HistóricoSituado en la época de los jueces de Israel, durante una hambruna que llevó a Elimélec y su familia a Moab.
Doctrinas RelacionadasRedención, justicia social, acogida del extranjero
EnseñanzasFidelidad, justicia social, acogida del extranjero, redención familiar.
Eventos RelacionadosMigración a Moab, muerte de Elimélec y sus hijos, matrimonio de Rut y Boaz, nacimiento de Obed, genealogía hasta David
Importancia EclesialRut aparece en la genealogía de Jesús, simbolizando la universalidad de la salvación.
InfluenciaHa influido en la teología patrística, la doctrina social de la Iglesia y lecturas contemporáneas del Papa Francisco y Juan Pablo II.
Interpretación TradicionalJuan Pablo II la vio como historia de fe y amor; el Papa Francisco la describió como alianza generacional; patrísticos como Ambrosio y Tomás de Aquino la interpretan como figura de la Iglesia universal.
LugarBelén, Moab, tierras de Elimélec
Personas RelacionadasRut, Boaz, Noemí, Elimélec, Majlón, Quilión, Orfá, Obed, David
TemaProvidencia divina, solidaridad familiar, dignidad de los pobres, incorporación del extranjero al linaje mesiánico.
TipoFigura bíblica

Tabla de contenido

Contexto histórico y literario

El libro de Rut sitúa los acontecimientos «en los días en que gobernaban los jueces», una época caracterizada por la inestabilidad política y religiosa de Israel. Una hambruna impulsa a Elimélec, natural de Belén de Judá, a emigrar al territorio de Moab junto con su esposa Noemí y sus dos hijos, Majlón y Quilión.1

Después de la muerte de Elimélec, sus hijos contraen matrimonio con dos mujeres moabitas: Orfá y Rut. Al cabo de unos diez años, también mueren Majlón y Quilión. Noemí queda viuda y sin hijos, mientras que Rut y Orfá quedan viudas y sin descendencia.1

El relato posee una estructura sencilla y cuidadosamente progresiva:

  • Desgracia y vacío: Noemí pierde a su marido y a sus hijos.
  • Fidelidad de Rut: la joven abandona Moab para acompañar a Noemí.
  • Providencia cotidiana: Rut encuentra protección y sustento en el campo de Boaz.
  • Redención familiar: Boaz ejerce la función del pariente redentor.
  • Restauración: el matrimonio da origen a Obed, antepasado de David.

La narración presenta la providencia divina no mediante prodigios espectaculares, sino a través de decisiones humanas concretas: la lealtad de Rut, la generosidad de Boaz y la prudencia de Noemí. Juan Pablo II describió esta característica como una historia rica en acontecimientos ordinarios llenos de fe y amor.2

Noemí y Rut: una alianza de fidelidad

La tragedia de Noemí

Noemí decide regresar a Belén cuando oye que el Señor ha visitado a su pueblo y le ha concedido alimento. Durante el camino, pide a sus nueras que vuelvan a la casa de sus respectivas madres y reconstruyan allí su vida. Noemí reconoce que carece de medios para ofrecerles un futuro: no tiene marido ni hijos que puedan casarse con ellas conforme a las costumbres familiares de Israel.1

Orfá acepta finalmente la despedida y vuelve a su pueblo. Rut, en cambio, permanece junto a Noemí. Su respuesta constituye uno de los pasajes más conocidos del Antiguo Testamento:

«Adonde tú vayas, iré yo; donde tú vivas, viviré yo. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios. Donde tú mueras, moriré yo y allí seré sepultada».1

Rut no ofrece una ayuda provisional. Asume la tierra, el pueblo y la fe de Noemí. Su decisión implica abandonar su patria y sus antiguas referencias religiosas para confiar en el Dios de Israel. Juan Pablo II interpretó estas palabras como una expresión de la vocación familiar fundada en la fidelidad, la solidaridad y la entrega mutua.2

El regreso a Belén

Noemí y Rut llegan a Belén al comienzo de la cosecha de la cebada. Noemí expresa su amargura cambiando simbólicamente su nombre: ya no quiere que la llamen «Noemí», que significa agradable, sino «Mará», es decir, amarga. Ella interpreta su historia desde la pérdida; el desarrollo posterior del relato mostrará que Dios todavía prepara una restauración.1

La llegada de ambas mujeres plantea una situación de vulnerabilidad. Son viudas, carecen de protección económica y no poseen descendencia que garantice la continuidad familiar. La fidelidad de Rut sostiene a Noemí, mientras que la experiencia de Noemí orienta a Rut hacia una nueva vida. El papa Francisco presentó esta relación como una alianza entre generaciones capaz de abrir el futuro a las personas y a la sociedad.3

El espigueo y la caridad conforme a la Ley de Moisés

El derecho de los pobres a recoger las espigas

Rut sale a espigar detrás de los segadores para conseguir alimento para ella y para Noemí. El espigueo no constituía una limosna meramente voluntaria, sino una institución de justicia social prevista por la Ley de Moisés. Los propietarios debían dejar parte de la cosecha sin recoger y no volver a buscar los haces olvidados, las uvas caídas o los frutos restantes. De este modo, los pobres, las viudas y los extranjeros podían obtener sustento mediante su propio trabajo.4

La legislación mosaica prohibía la apropiación total de la cosecha y ordenaba dejar parte de los campos para quienes carecían de recursos. Clemente de Alejandría interpretó esta norma como una pedagogía divina de la generosidad: quienes poseen bienes deben renunciar a una parte de ellos para que los necesitados puedan vivir.4

El derecho de los pobres incluía también a los extranjeros residentes. La Ley exigía tratar al forastero como a un natural y amarlo como a uno mismo, recordando que Israel había vivido como extranjero en Egipto.5

La Comisión Bíblica Pontificia explica que el extranjero residente no aparece en la legislación israelita únicamente como objeto de protección. También puede formar parte responsable de la comunidad y compartir con los israelitas la responsabilidad por la santidad del pueblo.6

Rut en el campo de Boaz

Rut llega al campo de Boaz, un hombre rico y pariente de Elimélec. El narrador presenta este encuentro como providencial: Rut sale a espigar y acaba trabajando precisamente en una propiedad vinculada a la familia de Noemí.7

Boaz pregunta por la joven y recibe una respuesta que resume su reputación: Rut es la moabita que volvió con Noemí y que ha trabajado desde primera hora. Boaz ordena a sus trabajadores que no la molesten, le permite beber del agua destinada a los segadores y la invita a comer con ellos.7

Rut se sorprende de recibir protección siendo extranjera. Boaz reconoce su fidelidad hacia Noemí y le desea una recompensa de parte del Señor, bajo cuyas alas ha buscado refugio. La imagen de las alas expresa protección divina; más adelante, Rut pedirá a Boaz que extienda su manto sobre ella, estableciendo una relación entre la protección de Dios y la responsabilidad concreta del pariente.7

Boaz no se limita a cumplir el mínimo legal. Ordena a sus hombres que dejen caer deliberadamente espigas para que Rut pueda recogerlas sin humillación. Ella trabaja hasta la tarde y obtiene una cantidad abundante de cebada, que comparte con Noemí.7

La conducta de Boaz combina justicia, protección y generosidad. El espigueo garantiza a Rut el derecho a trabajar; la hospitalidad de Boaz le ofrece seguridad; y su generosidad adicional manifiesta una caridad que supera la estricta obligación jurídica.

La figura del go’el: el pariente redentor

Significado jurídico

El término hebreo go’el designa al pariente encargado de proteger los derechos de un miembro vulnerable de la familia. El redentor familiar podía rescatar una propiedad, preservar la herencia, defender a un pariente y mantener la solidaridad del clan. La institución hunde sus raíces en la legislación civil de Israel y está relacionada con el matrimonio de levirato, la recuperación de la tierra y el año jubilar.8

La redención bíblica no se reduce a una operación económica. Su finalidad consiste en impedir que la pobreza, la viudez o la muerte destruyan definitivamente la continuidad de una familia. El go’el actúa para restaurar una situación rota y proteger el nombre, la herencia y la pertenencia del pariente.

En el Antiguo Testamento, el lenguaje de la redención también se aplica a Dios. Los verbos hebreos relacionados con ga’al y padah expresan tanto el rescate mediante un precio como la liberación poderosa de una opresión. Esta noción prepara la comprensión cristiana de la redención realizada por Jesucristo, que libera al ser humano del pecado.9

Boaz como redentor

Noemí descubre que Boaz es uno de los parientes más próximos de Elimélec. Por eso, considera que puede garantizar a Rut un futuro estable. Noemí aconseja a Rut que acuda de noche a la era, cuando Boaz haya terminado de trabajar. Rut debe descubrir sus pies y acostarse allí, un gesto simbólico mediante el cual solicita su protección matrimonial.10

Cuando Boaz despierta, Rut le pide:

«Extiende tu manto sobre tu sierva, porque eres pariente redentor».10

La petición contiene una dimensión matrimonial y jurídica. Rut no busca una relación clandestina, sino que solicita a Boaz asumir públicamente la responsabilidad de redimir a la familia de Elimélec y asegurar la continuidad del nombre del difunto.

Boaz elogia la integridad de Rut y acepta su petición, aunque recuerda que existe otro pariente más cercano. Su rectitud le impide apropiarse de un derecho que todavía corresponde a otra persona. Promete resolver la cuestión legal al día siguiente.10

El matrimonio de Rut y Boaz

La negociación en la puerta de la ciudad

Boaz acude a la puerta de Belén, lugar donde se celebraban los asuntos públicos y jurídicos. Convoca al pariente más cercano y a diez ancianos de la ciudad para garantizar la publicidad del acuerdo. Primero presenta la cuestión de la tierra de Elimélec, que Noemí desea recuperar. El pariente acepta adquirirla.11

Entonces Boaz añade la condición vinculada a Rut: quien adquiera la propiedad debe recibir también a Rut, viuda de Majlón, para mantener el nombre del difunto sobre su herencia. El pariente renuncia porque teme perjudicar su propia herencia. De este modo, Boaz asume el derecho de redención.11

La transacción queda confirmada mediante la entrega de una sandalia, antiguo signo jurídico de transferencia y acuerdo. Boaz declara ante los ancianos y ante el pueblo que adquiere todo lo perteneciente a Elimélec, Quilión y Majlón, y que toma a Rut como esposa para conservar el nombre del difunto dentro de su familia.11

La bendición del pueblo

Los ancianos y los habitantes de la ciudad bendicen a Rut comparándola con Raquel y Lía, las mujeres que edificaron la casa de Israel. También evocan a Tamar, madre de Peres, antepasado de la tribu de Judá. Esta bendición vincula la historia privada de Rut con la historia colectiva de Israel y con la continuidad de la promesa.11

Boaz toma a Rut por esposa. El Señor concede a Rut concebir un hijo, y las mujeres de Belén proclaman que Noemí ha recibido un restaurador de su vida y un sostén para su vejez. Las vecinas consideran que Rut vale para Noemí más que siete hijos, expresión de la extraordinaria fecundidad de su amor filial.11

El niño recibe el nombre de Obed. Noemí lo toma en brazos y participa activamente en su crianza. La mujer que había regresado «vacía» termina integrada en una familia renovada y vinculada a la historia real de Israel.11

La genealogía mesiánica

De Rut a David

El libro concluye con la genealogía que enlaza a Peres con David:

Peres - Jesrón - Ram - Aminadab - Najsón - Salmón - Boaz - Obed - Jesé - David.11

Rut, una mujer moabita y extranjera, entra así en el linaje del rey David. Su incorporación no constituye un detalle secundario: el relato muestra que la pertenencia al pueblo de Dios no depende exclusivamente del origen étnico, sino de la fe, la fidelidad y la acogida de la voluntad divina.

El Evangelio según san Mateo incluye a Rut en la genealogía de Jesucristo: «Boaz engendró a Obed de Rut; Obed engendró a Jesé; Jesé engendró a David».12

Rut como figura de la universalidad de la salvación

La tradición cristiana ha leído la presencia de Rut en la genealogía de Cristo como una anticipación de la incorporación de las naciones a la salvación. Ambrosio interpreta a Rut como figura de la Iglesia formada también por los gentiles: una mujer extranjera entra en la historia santa porque abandona la idolatría y se une al Dios verdadero.12

Tomás de Aquino recoge esta interpretación y presenta a Rut como figura de la Iglesia nacida de las naciones. La genealogía de Mateo muestra que Cristo no rechaza una historia humana marcada por la fragilidad, la extranjería o el pecado, sino que asume una genealogía concreta para llevar a cumplimiento la redención.13

La inclusión de Rut prefigura la universalidad de la salvación en Cristo por varios motivos:

  • Una extranjera entra en el pueblo de Dios mediante la fe y la fidelidad.
  • La misericordia divina supera las fronteras étnicas sin negar la historia de Israel.
  • La promesa mesiánica alcanza a todas las naciones.
  • La santidad no depende de la nobleza de origen, sino de la respuesta a Dios.
  • Cristo reúne en sí a judíos y gentiles, llevando a plenitud la promesa hecha a Israel.

La presencia de Rut junto a otras mujeres en la genealogía de Mateo manifiesta además que Dios puede conducir su designio salvador a través de historias humanas complejas. La tradición patrística vio en ello un consuelo para la Iglesia, llamada a acoger a pecadores y pueblos diversos, porque la redención de Cristo alcanza a toda la humanidad.12

Temas teológicos principales

La providencia divina

El libro de Rut apenas narra intervenciones extraordinarias. Dios actúa mediante encuentros, decisiones y gestos de fidelidad. Rut llega al campo de Boaz, Boaz reconoce su virtud, Noemí descubre una posibilidad de redención y la comunidad participa en la restauración de la familia.

La providencia no elimina la responsabilidad humana. Dios concede la fecundidad de la historia mediante la libertad y la generosidad de sus protagonistas.

La fidelidad familiar

Rut encarna una fidelidad que supera los vínculos puramente jurídicos. Noemí ya no puede ofrecerle una ventaja material, pero Rut permanece con ella. Juan Pablo II vio en la relación entre ambas una imagen de la maternidad y la paternidad ejercidas mediante la acogida, la protección y la responsabilidad.2

La justicia social

El espigueo manifiesta que la Ley de Moisés protege el derecho de los pobres a vivir y trabajar con dignidad. La tierra no pertenece al propietario de manera absoluta: sus frutos deben contribuir al bien de la comunidad, especialmente al sustento de quienes carecen de recursos.

Boaz convierte una disposición legal en una práctica generosa. Protege a Rut de la violencia, le proporciona acceso al agua y a la comida y favorece una cosecha abundante para ella y para Noemí.

La acogida del extranjero

Rut es identificada repetidamente como «la moabita». Su origen extranjero no desaparece, pero tampoco impide su incorporación a la comunidad. La historia enseña que la acogida auténtica no borra la identidad de la persona, sino que la integra en una comunidad de pertenencia y responsabilidad.

La redención

Boaz actúa como go’el y rescata la herencia familiar, el nombre de los difuntos y el futuro de Rut. Su acción ofrece una imagen humana de la redención: alguien con capacidad y voluntad interviene para restaurar lo que la muerte y la pobreza habían destruido.

La tradición cristiana contempla en esta figura un eco lejano de Cristo, Redentor de la humanidad. La comparación no identifica sin más a Boaz con Jesucristo, pero permite percibir cómo las instituciones de solidaridad del Antiguo Testamento preparan el lenguaje bíblico de la redención.

Interpretación cristiana

La Iglesia lee el libro de Rut dentro de la historia de la salvación. Rut no aparece únicamente como una mujer ejemplar de la antigüedad, sino como una figura vinculada al cumplimiento de la promesa mesiánica.

Su camino puede entenderse como un itinerario de fe:

  1. Abandona su tierra y sus antiguos dioses.
  2. Se une al pueblo de Israel.
  3. Busca refugio bajo las alas del Dios verdadero.
  4. Vive mediante un trabajo humilde y honrado.
  5. Recibe la protección de Boaz.
  6. Entra en la genealogía de David.
  7. Queda incorporada al linaje del que nacerá Jesucristo.

La historia también recuerda que la acción salvadora de Dios comienza muchas veces en situaciones de pobreza, duelo y vulnerabilidad. Noemí y Rut no ocupan una posición de poder; sin embargo, su fidelidad se convierte en un instrumento decisivo para la historia mesiánica.

Vigencia espiritual y social

La historia de Rut y Boaz conserva una relevancia permanente para la vida cristiana:

  • Invita a acompañar a las personas viudas, solas y desarraigadas.
  • Enseña a proteger al extranjero y al vulnerable.
  • Recuerda que la justicia económica debe garantizar el sustento y la dignidad.
  • Presenta la familia como espacio de fidelidad entre generaciones.
  • Muestra que la conversión y la fe pueden abrir una pertenencia nueva.
  • Enseña que la redención exige responsabilidad concreta y no simples palabras.
  • Afirma que Dios puede hacer fecunda una historia marcada por la pérdida.

La vida de Rut confirma que la fidelidad humilde puede alcanzar una dimensión histórica universal. Su matrimonio con Boaz restaura una familia y, al mismo tiempo, prepara el linaje de David y la genealogía humana de Jesucristo. Por ello, el libro de Rut une la caridad cotidiana, la justicia social, la acogida del extranjero y la esperanza mesiánica en una misma historia de salvación.

Citas y referencias

  1. La Santa Biblia, The New Revised Standard Version, Catholic Edition (NRSV-CE). La Santa Biblia, Ruth 1 (1993). 2 3 4 5
  2. Papa Juan Pablo II. Mensaje a los que participan en la recitación del Rosario (6 de febrero de 1999), 2 (1999). 2 3
  3. Catequesis sobre la vejez - 7. Noemí, la alianza entre generaciones que abre el futuro, Papa Francisco. Audiencia General del 27 de abril de 2022 - Catequesis sobre la vejez: 7. Noemí, la alianza entre generaciones que abre el futuro, 1 (2022).
  4. Capítulo 18. La ley mosaica, la fuente de toda ética y la fuente de la cual los griegos tomaron la suya, Clemente de Alejandría. Los Stromata, 2.18. 2
  5. A. Presencia gratuita de Dios, Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz. Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 23 (2006).
  6. B2. El don del pacto en el Antiguo Testamento y las normas de conducta humana - 2.2. Las diversas expresiones del pacto (enfoque canónico) - 2.2.3.1. Los códigos legislativos, Comisión Bíblica Pontificia. La Biblia y la Moralidad: Raíces bíblicas de la conducta cristiana, 34 (2008).
  7. La Santa Biblia, The New Revised Standard Version, Catholic Edition (NRSV-CE). La Santa Biblia, Ruth 2 (1993). 2 3 4
  8. Parte II: Redención bíblica: La posibilidad de libertad, Comisión Teológica Internacional. Preguntas selectas sobre la teología de Dios el Redentor, II.3 (1995).
  9. Redención en el Antiguo Testamento. Enciclopedia Católica, Redención en el Antiguo Testamento (1913).
  10. La Santa Biblia, The New Revised Standard Version, Catholic Edition (NRSV-CE). La Santa Biblia, Ruth 3 (1993). 2 3
  11. La Nueva Versión Revisada Estándar, Edición Católica (NRSV-CE). La Santa Biblia, Ruth 4 (1993). 2 3 4 5 6 7
  12. Capítulo 1, Tomás de Aquino. Catena Aurea sobre Mateo, 1.3 (1272). 2 3
  13. Capítulo 1, Tomás de Aquino. Comentario sobre Mateo, 1:5 (1272).
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