La tradición latina de la Vulgata denomina al libro Tobias, mientras que la tradición bíblica griega utiliza formas relacionadas con Tobit y Tobías. El título puede referirse tanto al padre, Tobit, como a su hijo, Tobías; por este motivo, la narración recibe distintas denominaciones en las traducciones bíblicas y en la literatura cristiana.
La obra adopta un tono familiar y religioso. Presenta personajes concretos, viajes, diálogos, conflictos domésticos y curaciones, pero organiza todos estos elementos alrededor de una enseñanza teológica: Dios permanece fiel a quienes perseveran en la justicia, incluso cuando atraviesan pruebas que no comprenden. Juan Pablo II describió el relato como una historia breve y edificante situada entre los israelitas exiliados en Nínive, ofrecida como programa de vida para quienes viven rodeados de una cultura extranjera sin abandonar la fe de sus padres.1
El relato no exige una lectura de tipo cronístico. Su intención didáctica explica la concentración de episodios ejemplares, las intervenciones angélicas y el uso de símbolos medicinales y familiares. La narración presenta una memoria religiosa del exilio y una enseñanza sobre la vida fiel, más que una reconstrucción exhaustiva de la historia política de Asiria y Media.
