La enciclopedia católica en español

Historia del Papado

El papado es el oficio del obispo de Roma, considerado por la Iglesia católica sucesor de san Pedro y responsable de un ministerio de unidad y gobierno para la Iglesia universal. Su historia comprende tanto la continuidad de esa misión como los cambios en las formas de ejercerla, en sus títulos y en su relación con las sociedades y los poderes políticos.1,2

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreHistoria del Papado
CategoríaPersona
DescripciónOficio del obispo de Roma, considerado sucesor de san Pedro y responsable de un ministerio de unidad y gobierno para la Iglesia universal
TítuloObispo de Roma
ReferenciasMisión confiada por Jesucristo a Pedro (pasajes de la roca, las llaves y el cuidado del rebaño en Mateo y Juan).
Contexto HistóricoEvolución desde los primeros siglos cristianos, pasando por el desarrollo medieval de la doctrina, la intervención de autoridades políticas en elecciones y la formulación doctrinal contemporánea.
Doctrinas RelacionadasPrimado romano, plenitudo potestatis, infalibilidad, sucesión apostólica.
Eventos RelacionadosConcilio de Calcedonia, Concilio Vaticano I, Concilio Vaticano II
HistoriaComprende la continuidad de la misión de Pedro y los cambios en las formas de ejercerla, títulos y relación con las sociedades y poderes políticos.
Personas RelacionadasSan Pedro, san Pablo, Clemente de Roma, León I Magno, Inocencio III, Nicolás I
TipoPapa

Tabla de contenido

Orígenes y fundamento

La comprensión católica del papado parte de la misión que Jesucristo confió a Pedro. Los Evangelios de Mateo y Juan recogen palabras de Jesús relacionadas con la roca, las llaves y el cuidado del rebaño; la tradición católica interpreta esos pasajes como fundamento de una responsabilidad particular de Pedro en la Iglesia. La doctrina católica sostiene que esa misión perdura en sus sucesores.3,2

La tradición cristiana vincula especialmente a Pedro con Roma, donde, según la memoria eclesial, murió mártir. La presencia y el martirio de Pedro y Pablo dieron a la Iglesia romana una posición singular entre las comunidades cristianas antiguas. La relación entre el obispo de Roma y la misión de Pedro se convirtió progresivamente en el fundamento explícito de la primacía romana.1,4

La Iglesia de Roma en los primeros siglos

Uno de los primeros testimonios de la intervención de Roma en los asuntos de otras comunidades es la carta que Clemente de Roma dirigió a los cristianos de Corinto hacia el año 96. Durante los primeros siglos, la preeminencia romana se relacionó con la memoria de Pedro y Pablo, con la importancia de la comunidad de Roma y con la autoridad que esta ejercía en cuestiones de comunión y disciplina.4

A mediados del siglo III aparecen testimonios explícitos que relacionan el primado del obispo romano con Pedro y con los pasajes evangélicos que la tradición interpreta como fundamento de su misión. La controversia sobre el bautismo administrado por quienes abandonaban la Iglesia contribuyó a hacer más visible la autoridad de Roma en las disputas doctrinales y disciplinarias.4

La posición de Roma no significó que todas las formas posteriores del gobierno papal existieran ya desde el principio. La historia muestra una evolución en la manera de formular y ejercer la autoridad: la misión atribuida a Pedro permanece, mientras que sus expresiones institucionales responden a distintas circunstancias históricas.2,5

Del reconocimiento antiguo al desarrollo del primado

En los siglos posteriores, los obispos de Roma intervinieron cada vez más en cuestiones que afectaban a comunidades de distintas regiones. El papa León I, llamado León Magno, representa un momento especialmente relevante en la formulación de la relación entre Pedro y sus sucesores. En el Concilio de Calcedonia, celebrado en 451, algunos padres conciliares expresaron esa convicción con la frase «Pedro ha hablado por boca de León».2,4

La autoridad papal combinó desde antiguo una dimensión pastoral y doctrinal con responsabilidades de gobierno. En la práctica, estas dimensiones no siempre se desarrollaron al mismo ritmo ni de modo uniforme. La conciencia de una misión universal fue adoptando formulaciones teológicas y jurídicas más precisas conforme cambiaban las necesidades de la Iglesia.1,5

Evolución de los títulos y de la autoridad

Los títulos aplicados al papa reflejan distintas etapas de esa evolución. En el siglo IV, el papa Siricio reclamó para la Iglesia de Roma una responsabilidad por todas las Iglesias. Con el tiempo aparecieron expresiones como caput omnium ecclesiarum-«cabeza de todas las Iglesias»- y, en el siglo XII, la fórmula plenitudo potestatis, que expresaba la plenitud de potestad del obispo de Roma en la Iglesia. Inocencio III contribuyó a sistematizar el lenguaje teológico y jurídico sobre el primado.6

Durante el pontificado de Nicolás I (858-867), la autoridad de la Sede apostólica recibió formulaciones de especial alcance en relación con la recepción de los concilios y la validez de sus decisiones. El desarrollo medieval de la doctrina no surgió de un único acto ni de una sola fuente: fue el resultado de un proceso en el que interactuaron la práctica eclesial, la reflexión teológica y el derecho canónico.5

Las falsas decretales atribuidas a Isidoro, compuestas fuera de Roma, influyeron en el desarrollo posterior de las ideas sobre la autoridad papal. Sin embargo, no crearon por sí solas la convicción romana sobre el primado, pues esta contaba con antecedentes anteriores.5

Elección del papa y ejercicio del ministerio

La historia de la elección pontificia también refleja la relación entre la Iglesia y las autoridades políticas. En diversos periodos, la confirmación imperial intervino en la elección, lo que podía retrasar la consagración episcopal del elegido. Aun así, la práctica llegó a distinguir la potestad de gobierno vinculada a la aceptación de una elección legítima de la potestad sacramental propia del obispo.7

La liturgia de la toma de posesión papal fue cambiando para expresar esa distinción. Desde el siglo XII, los libros litúrgicos incluyeron una bendición para el papa ya consagrado obispo, sin repetir los ritos de ordenación. La elección y su aceptación conferían al elegido el ministerio de gobierno de la Iglesia universal; la consagración episcopal le confería la potestad sacramental.6

El papado como realidad espiritual e histórica

El papado posee una dimensión eclesial y otra histórica. En sentido eclesial, designa el ministerio del papa como sucesor de Pedro y pastor supremo de la Iglesia católica. En sentido histórico, también comprende la influencia que el papado ha ejercido en la vida política y cultural. Ambas dimensiones se relacionan, pero no son idénticas: la misión religiosa no puede reducirse a una forma de poder temporal.8,2

La relación entre el papado y Roma ha dejado una huella profunda en la cultura y el arte. La centralidad de la ciudad en la historia cristiana está ligada a la tradición sobre el martirio de Pedro y a la presencia prolongada de la sede episcopal romana.1

Formulación doctrinal contemporánea

El Concilio Vaticano I definió aspectos fundamentales de la doctrina católica sobre el primado del papa. Entre ellos figuran la institución del oficio confiado a Pedro, su continuidad en el pontífice romano, la jurisdicción papal y la autoridad para definir cuestiones de fe y costumbres bajo las condiciones establecidas por la doctrina de la infalibilidad.3

El Concilio Vaticano II situó la misión de Pedro dentro de la estructura apostólica y episcopal de la Iglesia: así como perdura la misión confiada singularmente a Pedro, perdura también la misión de los apóstoles, ejercida por el orden de los obispos. Esta perspectiva relaciona el ministerio papal con la misión de toda la Iglesia, no con una potestad desligada de ella.2

La historia del papado refleja, por tanto, una continuidad de misión acompañada por cambios en sus formas institucionales, sus títulos y su ejercicio. En la interpretación católica, esa continuidad tiene su fundamento en la misión de Pedro y su expresión histórica en la sucesión de los obispos de Roma.1,2

Citas y referencias

  1. Papa Juan Pablo II. A los miembros del Instituto de la Enciclopedia Italiana (31 de marzo de 2001) - Discurso, 2 (2001). 2 3 4 5
  2. J.R. Villar. La sucesión de Pedro y el Obispo de Roma. En torno al IX Coloquio Católico-Ortodoxo de Bari, 6 (1990). 2 3 4 5 6 7
  3. El papa, Enciclopedia Católica, El papa (1913). 2
  4. P. Rodríguez. El reconocimiento del sucesor de Pedro en el reciente acuerdo Católico-Anglicano, 26 (1977). 2 3 4
  5. P. Rodríguez. Una historia del dogma eclesiológico, 4 (1970). 2 3 4
  6. Pontificio Instituto Litúrgico. Manual de estudios litúrgicos: La Eucaristía (Volumen IV), 250 (1999). 2
  7. Gianfranco Ghirlanda. L’origine e l’esercizio della potestà di governo dei vescovi. Una questione di 2000 anni, 2017, Fascículo 4, pp. 537-631, 55 (2017).
  8. Papado, Enciclopedia Católica, Papado (1913).
Modificado el 1 de octubre de 2026 • FideScore™ 8.68 • 61 visitas • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/rd92gz5c7

Logo Wikitólica
Autor:
Artículo supervisado por el Comité editorial de Wikitólica. Las afirmaciones del artículo están basadas y contrastadas usando fuentes catolicas: escritos patrísticos, de santos, artículos teológicos, documentos históricos, actas de concilios, encíclicas, fuentes magisteriales y documentos oficiales de la Iglesia. Proceso editorial →