A finales del siglo XIV, Bohemia vivía una intensa actividad religiosa e intelectual. La Universidad de Praga y las órdenes religiosas eran centros de estudio teológico, mientras que predicadores como Jan Milíč y Matěj de Janov impulsaban la reforma de las costumbres y la comunión frecuente entre los laicos. Al mismo tiempo, parte de la población criticaba la riqueza del clero y su decadencia moral.1,2
A comienzos del siglo XV llegaron a Praga los escritos del teólogo inglés John Wyclif, que influyeron en los debates universitarios y en el movimiento reformador checo. Hus compartió algunas de sus preocupaciones, aunque no reprodujo sin más todas sus ideas. La disputa también adquirió una dimensión nacional: las tensiones entre checos y alemanes en la Universidad de Praga se agudizaron cuando el rey Wenceslao IV concedió a los checos tres votos en las decisiones universitarias, frente a uno para las otras «naciones» académicas. La medida provocó la marcha de numerosos profesores y estudiantes alemanes.1,3
Por ello, el husitismo no nació de una única causa. En él confluyeron la crítica religiosa a los abusos del clero, las disputas teológicas vinculadas a Wyclif y las tensiones sociales y nacionales de Bohemia.1,2



