Etimología
La palabra Hydrokometes parece formada por la unión de dos voces griegas:
- Hydōr (ὕδωρ), «agua».
- Komētēs (κομήτης), «cometa», literalmente «astro con cabellera».
La segunda parte aparece en la terminología astronómica antigua para describir los cuerpos celestes que presentan una cola o una apariencia semejante a una cabellera. Isidoro de Sevilla definió el cometa como un astro que «derrama de sí una cabellera de luz» y relacionó su nombre con ese aspecto visible.1
La composición Hydrokometes admitiría, por tanto, una traducción literal como «cometa de agua», «cometa acuático» o «astro acuoso con cabellera». Sin embargo, la etimología por sí sola no permite determinar con seguridad el sentido técnico que el término pudo adquirir en un autor concreto.
Un término de significado no unívoco
La palabra no pertenece al vocabulario dogmático habitual de la Iglesia católica. Tampoco identifica, por sí misma, una herejía, una escuela teológica o una práctica sacramental. Su interpretación exige atender al contexto en el que aparezca:
- Contexto astronómico o cosmológico: podría aludir a la apariencia húmeda, nebulosa o vaporosa atribuida a determinados astros.
- Contexto simbólico: podría relacionar el agua con la purificación, la vida o la acción providente de Dios.
- Contexto polémico o sectario: podría confundirse con términos semejantes referidos a grupos que utilizaban agua en lugar de vino en la Eucaristía.
- Contexto exegético medieval: podría integrarse en interpretaciones alegóricas del firmamento, las aguas superiores y las aguas inferiores.
La prudencia filológica resulta necesaria porque la mera semejanza entre palabras no demuestra una identidad histórica o doctrinal.



