Representaciones en las catacumbas romanas
El pez aparece profusamente en las catacumbas romanas desde las primeras décadas del siglo II, como en la Capilla Griega y las Capillas Sacramentales de la catacumba de San Calixto. Allí, se asocia frecuentemente con otros símbolos como la paloma, el ancla o el monograma de Cristo.,
En la catacumba de Priscila, el fresco de la Fractio Panis (siglo II) muestra una cena eucarística con panes y peces sobre la mesa, evocando la multiplicación milagrosa. En la cripta de Lucina (catacumba de Calixto), frescos representan un pez junto a una cesta de panes en un campo verde, con vasos de vino tinto simbolizando la materia eucarística. Estas imágenes transmitían a los contemporáneos que el pan multiplicado y el vino se convierten en el Cuerpo y la Sangre del Ichthys divino.
Otras catacumbas, como la de Domitilla o Pontiano, incluyen inscripciones con Ichthys, como en la lápida de Eutichiano: «Eutichiano, hijo dulcísimo, Eutichius padre [monograma Chi-Rho] V.A.I.M. II.D. IIII. Dei servus Ichthys». Esto indica la recepción bautismal del niño y su esperanza en la salvación.
Objetos litúrgicos y cotidianos
Más allá de las catacumbas, el Ichthys adornaba anillos, sellos, vasos dorados, enkolpios (medallones pectorales) y gemas talladas. Un ejemplo notable es una gema del Museo Kircheriano (Roma), con un ancla en forma de T, peces debajo, cruces, una paloma, un cordero y el Buen Pastor, rodeados por las letras de Ichthys.
Otra gema muestra un barco sostenido por un pez, con palomas y Cristo rescatando a Pedro, simbolizando la Iglesia guiada por Cristo. A partir del siglo II, el delfín —considerado amigo del hombre— se usaba como variante del pez.