En el uso más difundido, la expresión ideología de género se emplea para señalar corrientes que presentan la cuestión del «género» con un alcance totalizante: no solo describen fenómenos sociales (por ejemplo, estilos culturales, expectativas o roles), sino que pretenden determinar qué debe entenderse como identidad y cómo deben educarse las personas, especialmente los menores. Desde el magisterio católico se insiste en que, para abordar el tema con seriedad, es necesario distinguir:
La ideología de género, que busca afirmarse como absoluta e incuestionable, llegando incluso a condicionar la educación de los hijos.1
El conjunto de investigaciones en ciencias humanas sobre cómo se vive la diferencia sexual en culturas diversas, que puede ser objeto de escucha, razonamiento y propuesta.1
Esta distinción es importante en clave católica: evita reducir todo estudio o reflexión social sobre el comportamiento humano a una ideología normativa, y, a la vez, permite identificar con claridad los puntos en que se traspasan límites antropológicos y éticos.
