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Iglesia católica bizantina búlgara

La Iglesia católica bizantina búlgara, también llamada Iglesia greco-católica búlgara o Iglesia católica de rito bizantino-eslavo en Bulgaria, es una Iglesia oriental católica sui iuris en plena comunión con la Santa Sede. Conserva la tradición litúrgica bizantina en lengua eslava eclesiástica y búlgara, dentro de la diversidad propia de la Iglesia católica, y tiene su sede principal en Sofía.

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreIglesia católica bizantina búlgara
CategoríaLugar sagrado
Nombre CompletoEparquía de San Juan XXIII de Sofía
DescripciónIglesia oriental católica que conserva la liturgia bizantina en lengua eslava eclesiástica y búlgara, con tradición musical y espiritual eslavo-búlgara
Fecha de Fundación1926
Autoridad EclesiásticaPapa Francisco (autoridad suprema); eparca local de la Eparquía de San Juan XXIII (no especificado en el texto).
Contexto HistóricoSurge en el Imperio otomano, reorganizada en 1926; sufrió persecución comunista (1950-1990) y se revitalizó tras la caída del comunismo.
DirecciónSofía, Bulgaria
EstadoEn plena comunión con la Santa Sede
Eventos RelacionadosReorganización de la jurisdicción en 1926; visita papal de Juan Pablo II en 2002; beatificación de mártires comunistas en 2002.
Importancia EclesialRepresenta la unión de la tradición bizantina con la comunión romana, mostrando la diversidad litúrgica dentro de la Iglesia católica.
ObservacionesEn 2013 contaba con unas veinte parroquias y aproximadamente diez mil fieles.
OrigenCristianismo bizantino transmitido por los santos Cirilo y Metodio
TipoIglesia, Iglesia oriental católica sui iuris, Rito bizantino eslavo

Tabla de contenido

No debe confundirse con la Iglesia ortodoxa búlgara, que constituye una Iglesia distinta, separada de la comunión con Roma y organizada bajo su propio Santo Sínodo y patriarcado.1,2

Identidad y características

La Iglesia católica bizantina búlgara pertenece a las Iglesias orientales católicas. Su patrimonio procede del cristianismo bizantino transmitido a los pueblos eslavos por la misión de los santos Cirilo y Metodio y sus discípulos. Los búlgaros recibieron el rito bizantino en una traducción eslava, tradición que después influyó profundamente en la vida litúrgica de otros pueblos eslavos.2

Su comunión con el obispo de Roma no implica la adopción del rito latino. La comunidad conserva:

  • La Divina Liturgia bizantina.
  • La espiritualidad oriental.
  • La veneración de iconos.
  • El calendario y las tradiciones litúrgicas propias.
  • La disciplina canónica de las Iglesias orientales, en cuanto corresponde a su condición jurídica.
  • El patrimonio musical y lingüístico eslavo-búlgaro.

La expresión histórica Iglesia unida o Iglesia uniata aparece en documentos antiguos para designar a las Iglesias orientales en comunión con Roma. Sin embargo, en el uso contemporáneo resulta preferible hablar de Iglesia católica bizantina búlgara o Iglesia greco-católica búlgara, porque estas denominaciones describen mejor su identidad oriental y católica.

Diferencia respecto de la Iglesia ortodoxa búlgara

La Iglesia católica bizantina búlgara y la Iglesia ortodoxa búlgara comparten raíces históricas, tradición bizantina, herencia eslava y muchos elementos litúrgicos. No forman, sin embargo, una misma Iglesia.

La Iglesia ortodoxa búlgara no está en comunión con la Santa Sede y posee una estructura propia, encabezada por el patriarca y el Santo Sínodo de Bulgaria. En 2011 contaba con trece diócesis dentro del país y dos en el extranjero, además de miles de parroquias y una amplia red monástica.1

La Iglesia católica bizantina búlgara, en cambio, reconoce la autoridad universal del papa y forma parte de las Iglesias orientales católicas. Su estructura no debe describirse como una «Iglesia nacional búlgara» en el sentido ortodoxo. La expresión Iglesia nacional pertenece principalmente al marco histórico y canónico de la Iglesia ortodoxa búlgara, mientras que la comunidad católica bizantina constituye una Iglesia oriental católica particular, vinculada a la Santa Sede y presente pastoralmente en Bulgaria.

Orígenes del movimiento católico búlgaro

El contexto otomano

Durante el siglo XIX, los cristianos búlgaros vivían mayoritariamente dentro del Imperio otomano y dependían, en muchos aspectos eclesiásticos, del patriarcado de Constantinopla. El despertar cultural y nacional búlgaro impulsó la búsqueda de una mayor autonomía eclesial y de una organización propia.

Algunos dirigentes y clérigos búlgaros consideraron la comunión con Roma como una vía para preservar la identidad búlgara frente a la administración greco-fanariota y frente a la influencia política rusa. El movimiento no nació, por tanto, únicamente de una cuestión doctrinal, sino también de la compleja relación entre religión, lengua, autonomía e identidad nacional.

En 1861, Josafat Sokolski fue consagrado arzobispo para los búlgaros católicos de rito bizantino. Poco después abandonó la comunión católica y marchó a Odessa, mientras numerosos sacerdotes y fieles se incorporaban al exarcado búlgaro creado posteriormente.3

La creación del exarcado ortodoxo búlgaro

En 1870, el sultán otomano autorizó la creación del Exarcado ortodoxo búlgaro, dependiente inicialmente del patriarcado de Constantinopla en el marco político del Imperio otomano. Esta institución ofreció a muchos búlgaros una estructura eclesial propia sin necesidad de entrar en comunión con Roma.

La creación del exarcado frenó considerablemente el movimiento católico bizantino. Antes del final del siglo XIX, aproximadamente tres cuartas partes de los búlgaros que habían abrazado el catolicismo bizantino regresaron a la ortodoxia. Los grupos que permanecieron fieles a la comunión católica vivían principalmente en Macedonia y Tracia.4

Organización histórica

Las jurisdicciones de Macedonia y Tracia

La Santa Sede organizó pastoralmente a los católicos bizantinos búlgaros de las regiones que permanecían bajo dominio otomano. En 1883 creó dos vicariatos apostólicos:

  • El Vicariato Apostólico de Macedonia, con sede en Salónica.
  • El Vicariato Apostólico de Tracia, con sede en Adrianópolis, la actual Edirne.

Un administrador apostólico con título arzobispal continuó atendiendo a los fieles búlgaros de Constantinopla.4

La comunidad de Macedonia contaba con parroquias, sacerdotes de rito eslavo, instituciones educativas y casas religiosas. En Tracia existían igualmente parroquias, escuelas, capillas y comunidades religiosas dedicadas a la formación y a la acción pastoral.3

Las guerras balcánicas

Las guerras balcánicas de 1912 y 1913 provocaron una grave crisis para los católicos bizantinos búlgaros de Macedonia y Tracia. La violencia, los desplazamientos de población y la transformación de las fronteras destruyeron o desorganizaron muchas comunidades. Los supervivientes huyeron en gran número hacia el reino de Bulgaria.4

La nueva realidad política hizo inviable la antigua organización territorial. La población católica bizantina quedó concentrada principalmente en Bulgaria, especialmente en Sofía y otras ciudades.

La reorganización de 1926

En 1926, la Santa Sede reorganizó la Iglesia católica bizantina búlgara y estableció en Sofía una nueva jurisdicción para los católicos de rito bizantino-eslavo. Las anteriores estructuras de Macedonia y Tracia fueron suprimidas en favor de una organización centrada en Bulgaria.4

La reorganización contó con la colaboración de Angelo Giuseppe Roncalli, entonces visitador apostólico y posteriormente delegado apostólico en Bulgaria. Roncalli, elegido papa con el nombre de san Juan XXIII, mantuvo una relación especialmente cercana con la comunidad católica búlgara.

La jurisdicción de Sofía aparece históricamente como exarcado apostólico y, en la organización actual, como eparquía de San Juan XXIII de Sofía. Esta evolución refleja el desarrollo jurídico de la Iglesia y la necesidad de distinguir entre denominaciones históricas y la estructura vigente.

San Juan XXIII y la formación del clero

Angelo Giuseppe Roncalli desempeñó un papel decisivo en la consolidación de la Iglesia católica bizantina búlgara. Durante su misión diplomática favoreció el contacto con los fieles, protegió la vida eclesial y apoyó la formación del clero.

En 1934 respaldó la apertura de un seminario interritual en Sofía, dirigido por los jesuitas hasta su clausura en 1945. La institución pretendía ofrecer formación a candidatos de distintas tradiciones católicas presentes en Bulgaria.4

La memoria de Roncalli permanece vinculada a la catedral bizantino-eslava de Sofía. Durante su visita a Bulgaria en 2002, san Juan Pablo II recordó su labor y entregó una reliquia destinada a una futura iglesia dedicada a san Juan XXIII.5

Persecución comunista

Restricciones y encarcelamientos

La llegada del régimen comunista provocó una intensa presión sobre la Iglesia católica en Bulgaria. Las autoridades limitaron la libertad pastoral, confiscaron bienes y encarcelaron a numerosos sacerdotes y laicos. El obispo católico bizantino murió en 1951 en circunstancias consideradas misteriosas, mientras varios sacerdotes fueron detenidos.4

A diferencia de otras Iglesias católicas orientales de Europa oriental, la comunidad católica bizantina búlgara no fue suprimida formalmente por el régimen. Continuó existiendo, aunque con fuertes restricciones, vigilancia política y graves dificultades para la formación sacerdotal, la vida religiosa y la administración de sus bienes.4

Las religiosas también padecieron la persecución. Durante la dominación comunista, las carmelitas y las religiosas de la Eucaristía afrontaron confinamientos prolongados y conservaron la vida de oración en condiciones muy difíciles.5

Mártires y confesores de la fe

La memoria martirial ocupa un lugar central en la identidad católica búlgara. El principal grupo de mártires reconocido por la Iglesia incluye al obispo Eugenio Bossilkov, de la diócesis latina de Nicópolis, y a los padres asuncionistas Kamen Vitchev, Pavel Djidjov y Josafat Chichkov. Los cuatro fueron ejecutados durante la noche del 11 al 12 de noviembre de 1952.6,7

Aunque estos mártires no pertenecían todos a la jerarquía de la Iglesia católica bizantina búlgara, su testimonio forma parte de la memoria común de la Iglesia católica en Bulgaria. La persecución afectó conjuntamente a católicos de rito latino y de rito bizantino, así como a sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos.

El obispo Iván Romanov, de Plovdiv, recibió una condena de doce años de prisión y murió encarcelado. Muchos otros cristianos sufrieron torturas, trabajos forzados y reclusión en campos de concentración.6,7

San Juan Pablo II beatificó en 2002 a los tres sacerdotes asuncionistas ejecutados en 1952. Su testimonio recuerda que la fidelidad a Cristo y a la Iglesia sobrevivió a la violencia estatal, incluso cuando las estructuras eclesiales quedaron reducidas a una mínima expresión.

Situación después del comunismo

La caída del comunismo permitió recuperar parte de los bienes confiscados y reorganizar la actividad pastoral. La Iglesia emprendió la reconstrucción de parroquias, la formación catequética y la renovación de la vida comunitaria.4,7

En 2013, la jurisdicción contaba con unas veinte parroquias y aproximadamente diez mil fieles. El clero diocesano era reducido, aunque colaboraban también sacerdotes religiosos y religiosas dedicados a la atención pastoral, la educación y las obras apostólicas.4

La comunidad afronta los retos habituales de las Iglesias orientales católicas minoritarias:

  • Número limitado de vocaciones.
  • Envejecimiento y dispersión de los fieles.
  • Necesidad de conservar la tradición litúrgica.
  • Formación de sacerdotes y catequistas.
  • Recuperación de edificios y propiedades.
  • Diálogo con la mayoría ortodoxa.
  • Evangelización en una sociedad marcada por la secularización.

Estructura actual

La sede principal de la Iglesia católica bizantina búlgara está en Sofía. Su catedral está dedicada a la Dormición de la Santísima Virgen María, una advocación característica de la tradición bizantina. La jurisdicción recibe actualmente el título de Eparquía de San Juan XXIII de Sofía.

El cambio de una estructura de exarcado apostólico a una eparquía expresa una evolución institucional. Un exarcado es una circunscripción oriental confiada a un exarca, mientras que una eparquía equivale, en términos generales, a una diócesis oriental. La terminología histórica puede variar entre documentos, pero la organización contemporánea debe identificarse conforme a la disciplina vigente de la Santa Sede y al Anuario Pontificio.

La comunidad cuenta con parroquias y centros de culto en distintas localidades búlgaras. La vida pastoral incluye la celebración de la Divina Liturgia, la catequesis, la atención a las familias, la formación de jóvenes y la conservación de la espiritualidad bizantino-eslava.

Liturgia y patrimonio espiritual

La liturgia constituye el núcleo visible de la identidad de esta Iglesia. La celebración eucarística sigue la tradición bizantina, con el uso de iconos, himnos, incienso, procesiones y un marcado sentido de la participación comunitaria.

El patrimonio litúrgico combina elementos comunes a las Iglesias bizantinas con rasgos propios de la cultura búlgara. La lengua eslava eclesiástica conserva un papel tradicional, mientras que el búlgaro moderno facilita la participación pastoral de los fieles.

La espiritualidad de la Iglesia integra:

  • La centralidad de la Eucaristía.
  • La devoción a la Madre de Dios.
  • La veneración de los santos eslavos.
  • La tradición monástica oriental.
  • La oración litúrgica cantada.
  • La memoria de los confesores y mártires del comunismo.
  • La comunión con el papa y con las demás Iglesias católicas.

Relaciones con la Iglesia ortodoxa búlgara

La relación con la Iglesia ortodoxa búlgara requiere sensibilidad histórica y teológica. Ambas comunidades comparten una herencia cristiana, litúrgica y cultural considerable, pero mantienen una separación eclesial real.

La Iglesia católica bizantina búlgara no pretende sustituir a la Iglesia ortodoxa búlgara ni puede identificarse con ella. Tampoco debe presentarse como la «Iglesia nacional búlgara» en sentido estricto. La Iglesia ortodoxa posee esa dimensión histórica y nacional dentro de la tradición ortodoxa búlgara; la comunidad católica bizantina, por su parte, es una Iglesia oriental católica en comunión con Roma y abierta a todos los fieles que pertenecen legítimamente a ella.

El diálogo ecuménico, la defensa de la libertad religiosa y la cooperación en cuestiones sociales constituyen ámbitos de encuentro. La historia de la persecución comunista ofrece además una memoria compartida del sufrimiento cristiano, aunque cada Iglesia conserve su propia identidad y estructura.

Importancia eclesial

La Iglesia católica bizantina búlgara representa una presencia católica oriental de reducidas dimensiones, pero de gran importancia histórica. Su existencia demuestra que la comunión con Roma puede expresarse mediante tradiciones litúrgicas, espirituales y culturales distintas del rito latino.

Su historia reúne varios procesos decisivos de la Europa oriental:

  • El despertar nacional búlgaro.
  • La crisis de las jurisdicciones eclesiales otomanas.
  • La formación del exarcado ortodoxo búlgaro.
  • Los desplazamientos provocados por las guerras balcánicas.
  • La reorganización católica de 1926.
  • La persecución comunista.
  • La recuperación de la libertad religiosa.
  • La renovación de las Iglesias orientales católicas.

La comunidad mantiene viva una tradición bizantina búlgara unida a la Santa Sede y enriquecida por la memoria de sus pastores, religiosos, religiosas y fieles perseguidos. Su misión actual consiste en conservar ese patrimonio, formar nuevas generaciones y ofrecer un testimonio cristiano fiel dentro de la sociedad búlgara contemporánea.

Citas y referencias

  1. Iglesia ortodoxa búlgara, Edward G. Farrugia. Diccionario enciclopédico del Oriente cristiano, Iglesia ortodoxa búlgara (2015). 2
  2. Iglesia griega. Enciclopedia católica, Iglesia griega (1913). 2
  3. Bulgaria. Enciclopedia católica, Bulgaria (1913). 2
  4. Iglesia católica griega búlgara, Edward G. Farrugia. Diccionario enciclopédico del Oriente cristiano, Iglesia católica griega búlgara (2015). 2 3 4 5 6 7 8 9
  5. Papa Juan Pablo II. Viaje apostólico a Azerbaiyán y Bulgaria: Visita a la catedral católica bizantino-eslava, Sofía (25 de mayo de 2002) - Discurso, 1 (2002). 2
  6. Papa Juan Pablo II. A los obispos de la Conferencia Episcopal de Bulgaria sobre su visita ad limina (1 de junio de 1992) - Discurso, 2 (1992). 2
  7. Sancta Sedes. Acta Apostolicae Sedis: Número 8, agosto de 1993, 43 (1993). 2 3
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