Primeros siglos y transmisión del rito bizantino
El rito de Constantinopla, derivado del de Antioquía, se consolidó en el siglo IV bajo la influencia de San Basilio y San Juan Crisóstomo, y se difundió por todo el mundo bizantino («The Rite of Constantinople…»,1; «Greek Rites»,2). Con la expansión del Imperio Bizantino y la evangelización de los eslavos por San Cirilo y San Metodio, la liturgia se tradujo al eslavo eclesiástico, creando la base para futuras iglesias orientales.
Uniones con Roma
Unión de Brest (1596): Tras el Concilio de Florencia (1439), los obispos del Metropolitado de Kiev aceptaron la unión con Roma, proclamada en Brest‑Litovsk. Esta unión dio origen a la Iglesia greco‑católica ucraniana y a la comunidad bielorrusa («Brest, Union of»,3; «The Rite of Constantinople»,1).
Unión de Uzhorod (1646): En la región de los Cárpatos, 63 sacerdotes de la Eparquía de Mukachevo profesaron la fe católica, ampliando la presencia bizantina en comunión con Roma («Užhorod, Union of»,4; «Apostolic Letter for the 350 Years of the Union of Uzhorod»,5).
Expansión y reconocimiento papal
Los pueblos ucranianos, rutenos, rumanos y otros adoptaron la unión, creando iglesias sui iuris como la Ucrania Griega Católica, la Rumana Griega Católica y la Rutenia Griega Católica («Ukrainian Greek Catholic Church»,6; «Romania, Greek Catholic Church of»,7; «Ruthenian Greek Catholic Church»,8). En 2005 el Papa Benedicto XVI elevó la Iglesia rumana al rango de Arquidiócesis mayor («Romania, Greek Catholic Church of»,7).
