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Iglesia católica bizantina rusa

La Iglesia católica bizantina rusa es una comunidad de fieles católicos de tradición bizantino-eslava vinculada espiritualmente a Rusia y a la cultura rusa. Su historia nació de los esfuerzos de la Santa Sede por favorecer la unión de los cristianos rusos con Roma, alcanzó una estructura episcopal propia mediante el Exarcado apostólico de Rusia creado en 1917 y sufrió una destrucción casi total durante la Revolución rusa y la persecución estalinista. Actualmente, la expresión designa principalmente una comunidad de tradición litúrgica y espiritual rusa, no una Iglesia sui iuris con una jerarquía estable y una organización comparable a la Iglesia greco-católica ucraniana o a la Iglesia greco-católica rutena.

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreIglesia católica bizantina rusa
CategoríaLugar sagrado
DescripciónComunidad católica de tradición bizantino-eslava vinculada espiritualmente a Rusia; obtuvo una estructura episcopal propia con el Exarcado apostólico de Rusia (1917) pero sufrió una destrucción casi total durante la Revolución y la persecución estalinista, y hoy no posee una jerarquía estable
Fecha de Fundación1917
Autoridad EclesiásticaSanta Sede
DirecciónMoscú
EstadoSin jerarquía estable; no constituye una Iglesia sui iuris
LugarRusia
PaísRusia
Personas relacionadasSanta Sede
TipoIglesia, Iglesia católica de rito bizantino, Rito eslavo-bizantino

Tabla de contenido

Denominación y naturaleza eclesial

La Iglesia católica bizantina rusa pertenece a la tradición litúrgica bizantino-eslava, también llamada en documentos pontificios rito eslavo-bizantino. Su patrimonio comprende la liturgia de san Juan Crisóstomo y de san Basilio el Grande, el uso tradicional del eslavo eclesiástico, la espiritualidad hesicasta, la veneración de los iconos, el canto litúrgico ruso y las formas de vida cristiana desarrolladas históricamente en la Rus de Kiev y en Rusia.

La palabra rusa posee aquí un sentido principalmente litúrgico, histórico y cultural. No identifica a todos los católicos de rito bizantino procedentes de territorios rusos ni equivale a la Iglesia ortodoxa rusa. Tampoco debe confundirse con las Iglesias greco-católicas ucraniana y bielorrusa, que cuentan con historias institucionales propias y con una identidad eclesial y nacional distinta.

La Iglesia católica reconoce diversas Iglesias orientales católicas, cada una con su propio patrimonio litúrgico, disciplinar, teológico y espiritual. Sin embargo, la existencia de una comunidad católica que utiliza una tradición litúrgica determinada no implica automáticamente la existencia de una Iglesia sui iuris plenamente constituida. La Iglesia católica bizantina rusa constituye precisamente un caso en el que conviene distinguir entre:

  • Una tradición litúrgica católica rusa, conservada por comunidades y centros de formación.
  • Una estructura histórica de jurisdicción, especialmente el Exarcado apostólico de Rusia.
  • Una Iglesia sui iuris con jerarquía propia, realidad que la comunidad rusa bizantina católica no posee actualmente de forma estable.

La Santa Sede organizó en el siglo XX una sección específica para los fieles que practicaban el rito eslavo-bizantino en cualquier parte del mundo, para proteger la variedad legítima de las tradiciones orientales dentro de la unidad católica.1

Origen histórico de la tradición bizantina rusa

La cristianización de la Rus de Kiev

La tradición cristiana rusa hunde sus raíces en la evangelización de la Rus de Kiev, vinculada al mundo bizantino. El príncipe Vladimiro de Kiev recibió el bautismo a finales del siglo X y promovió después la cristianización de sus dominios. La Iglesia de la Rus quedó vinculada al patriarcado de Constantinopla y recibió de él la liturgia, la organización eclesiástica y buena parte de su cultura religiosa.2

La liturgia bizantina llegó a los pueblos eslavos a través de traducciones y adaptaciones realizadas por los discípulos de san Cirilo y san Metodio. El eslavo eclesiástico se convirtió en la lengua litúrgica de amplias regiones eslavas, incluida la Rus. Esta herencia explica la estrecha relación entre la espiritualidad rusa y el cristianismo bizantino, aunque también explica la distancia histórica que acabó separando a la Iglesia rusa de la comunión con Roma.3

La sede metropolitana de Kiev dependió inicialmente de Constantinopla. Con el tiempo, la Iglesia de la Rus desarrolló instituciones propias y, en 1448, la Iglesia de Moscú proclamó unilateralmente su autocefalia. La evolución posterior dio lugar a la Iglesia ortodoxa rusa, distinta de la comunidad católica bizantina rusa.2

La ruptura entre Oriente y Occidente

La separación entre la Iglesia latina y las Iglesias bizantinas adquirió una forma decisiva en el siglo XI, aunque el distanciamiento había comenzado antes. La Rus recibió el cristianismo en un momento en que la influencia de Constantinopla predominaba en sus territorios. Por esta razón, la conciencia religiosa rusa quedó históricamente asociada a la tradición bizantina no sometida a la jurisdicción del papa.

La posterior comunidad católica de rito bizantino ruso no nació, por tanto, como una simple continuación de una diócesis católica medieval. Surgió de iniciativas modernas orientadas a la reconciliación entre la Iglesia católica y los cristianos rusos, especialmente en el contexto de la crisis política, cultural y religiosa del Imperio ruso y de la Revolución de 1917.

El contexto del Imperio ruso

La tolerancia religiosa de 1905

El decreto de tolerancia promulgado por el zar Nicolás II en 1905 modificó parcialmente la situación jurídica de los católicos y permitió que los cristianos ortodoxos pasaran a la comunión católica. Entre 1905 y 1909, alrededor de 233.000 personas de las provincias occidentales del Imperio ruso, cuyos antepasados habían pertenecido a comunidades unidas a Roma, solicitaron su incorporación a la Iglesia católica.4

Aquel proceso afectó sobre todo a territorios de tradición rutena, bielorrusa y ucraniana. Por este motivo, no conviene identificar automáticamente todos los movimientos católicos orientales del Imperio ruso con la Iglesia católica bizantina rusa. Las Iglesias greco-católicas de Ucrania y Bielorrusia poseen genealogías históricas relacionadas con las uniones de Brest y de otras comunidades orientales, mientras que el proyecto ruso bizantino católico buscaba también la conversión o reconciliación de cristianos rusos vinculados a la tradición moscovita.

La situación católica antes de la Revolución

En vísperas de la Revolución de 1917, la Iglesia católica contaba con una presencia considerable dentro del Imperio ruso. Aproximadamente 1.630.000 fieles se distribuían en 680 parroquias atendidas por unos 900 sacerdotes. La mayoría pertenecía al rito latino y vivía en Polonia, Bielorrusia, Ucrania, Crimea y Georgia, aunque existían iglesias y capillas católicas en numerosas ciudades de la Rusia europea y de Asia.4

La presencia católica de rito bizantino ruso era mucho más reducida. La Iglesia católica carecía de una estructura ordinaria comparable a la de la Iglesia ortodoxa rusa y dependía de iniciativas misioneras, de sacerdotes formados para ese apostolado y de la protección directa de la Santa Sede.

Fundación del Exarcado apostólico de Rusia

Creación en 1917

En 1917, la Santa Sede erigió el Exarcado apostólico de Rusia, con sede en Moscú, para los católicos de tradición bizantina rusa. La creación ocurrió en el mismo año de la Revolución rusa, cuando la caída del régimen imperial y la posterior toma del poder por los bolcheviques alteraron por completo la vida religiosa del país. Los registros eclesiásticos contemporáneos sitúan la erección del exarcado en 1917 y reconocen Moscú como sede del territorio exárquico.

Un exarcado apostólico es una circunscripción oriental católica semejante, en ciertos aspectos, a un vicariato apostólico. El exarca recibe del papa la responsabilidad pastoral sobre una comunidad que todavía no posee la plena estructura de una diócesis o eparquía. La existencia de un exarcado no significa necesariamente que exista una Iglesia sui iuris separada y dotada de todos los órganos de gobierno propios.

El Exarcado apostólico de Rusia representó, sin embargo, mucho más que una simple oficina administrativa. Expresaba el propósito de la Santa Sede de constituir una presencia católica de tradición rusa, capaz de conservar la liturgia bizantina y de ofrecer un camino de comunión con Roma sin imponer la forma litúrgica latina.

El primer exarca

El primer exarca fue el sacerdote Leonid Fiódorov, recibido en la Iglesia católica y ordenado obispo para el servicio de los católicos rusos de rito bizantino. Fiódorov había recibido una formación teológica profundamente vinculada al Oriente cristiano y defendía una concepción de la unión con Roma que no exigía abandonar la tradición litúrgica, espiritual y canónica rusa.

Su misión incluía:

  • Organizar comunidades católicas de rito bizantino.
  • Formar sacerdotes para el apostolado ruso.
  • Conservar el eslavo eclesiástico y la liturgia bizantina.
  • Promover la unidad de los cristianos sin despreciar la tradición ortodoxa rusa.
  • Articular una Iglesia católica rusa capaz de vivir en un contexto cultural mayoritariamente ortodoxo.

La Revolución impidió que el proyecto alcanzara una madurez institucional. Las autoridades soviéticas persiguieron tanto a los católicos como a los ortodoxos, confiscaron bienes eclesiásticos y sometieron a los obispos y sacerdotes a procesos políticos.4

El Exarcado apostólico de Rusia bajo el estalinismo

Represión revolucionaria y soviética

La Revolución rusa provocó la desarticulación de la vida católica en Rusia. El nuevo poder comunista consideraba las instituciones religiosas incompatibles con el Estado ateo y trató de eliminar su influencia social, educativa y cultural. Las autoridades soviéticas organizaron procesos públicos contra obispos católicos y ortodoxos. En 1922, varios jerarcas católicos fueron expulsados o ejecutados.4

La persecución afectó de manera especialmente grave al Exarcado ruso porque su estructura era pequeña, dependía de pocos ministros y carecía de una amplia red de instituciones. La detención del exarca y de sus colaboradores impidió la continuidad normal del gobierno eclesiástico.

La vida católica pasó progresivamente a la clandestinidad. Las comunidades se reunían en domicilios particulares, celebraban los sacramentos en secreto y dependían de sacerdotes que arriesgaban la libertad y la vida. La desaparición de templos, seminarios y archivos dificultó la transmisión ordenada de la tradición bizantina rusa.

El intento de reorganización episcopal de 1926

La Santa Sede intentó reconstruir la jerarquía católica en Rusia en medio de la persecución. El jesuita francés Michel d’Herbigny, obispo consagrado para esta misión, organizó clandestinamente en 1926 la consagración de diez administradores apostólicos destinados a diversos territorios rusos. El proyecto pretendía garantizar la continuidad sacramental y pastoral de la Iglesia católica en el país.4

La iniciativa terminó en fracaso. Las autoridades soviéticas arrestaron, expulsaron o ejecutaron a los obispos y administradores implicados. La represión destruyó la estructura episcopal visible y redujo la presencia católica a pequeños grupos clandestinos. En 1934 sólo quedaban abiertas tres iglesias católicas en toda la Unión Soviética, mientras la vida eclesial subsistía principalmente en las llamadas «catacumbas».4

El papa Pío XI protestó contra la persecución soviética de católicos y ortodoxos y pidió oraciones por la liberación de Rusia del ateísmo militante. La Santa Sede describió a los fieles y ministros perseguidos como testigos de una fidelidad llevada hasta el sufrimiento y, en muchos casos, hasta el martirio.5

El destino de Leonid Fiódorov

Leonid Fiódorov padeció la represión soviética, fue detenido y enviado al exilio interior. Murió en 1935, después de haber sufrido prisión, interrogatorios y condiciones extremas. Su figura quedó vinculada a la fidelidad de los católicos rusos de rito bizantino y a la búsqueda de una unidad cristiana que respetara plenamente la tradición oriental.

La destrucción del Exarcado no fue consecuencia de una desaparición espontánea de la comunidad, sino de una política sistemática de persecución religiosa. El estalinismo eliminó a sus pastores, clausuró sus lugares de culto y quebró la transmisión pública de su patrimonio.

La conservación de la tradición rusa fuera de Rusia

Roma y el Colegio Ruso

La tradición católica bizantina rusa sobrevivió fuera de la Unión Soviética, especialmente en Roma y entre los emigrados rusos. En 1929, la Santa Sede fundó el Colegio Ruso, conocido como Russicum, para formar sacerdotes y religiosos destinados al conocimiento de la lengua, la espiritualidad y la liturgia rusas.4

El Colegio Ruso desempeñó una función esencial en la conservación de la tradición eslava-bizantina católica. Su existencia permitió mantener:

  • La celebración de la Divina Liturgia en eslavo eclesiástico.
  • El estudio de la teología y la espiritualidad orientales.
  • La formación de sacerdotes para el apostolado entre los rusos.
  • La memoria histórica del Exarcado apostólico.
  • La relación entre la misión rusa y el movimiento ecuménico.

La Santa Sede también confió a organismos específicos la atención de los rusos exiliados y de los fieles que practicaban el rito eslavo en distintos países. En 1925, la atención de los rusos fuera de su patria pasó a una comisión dedicada a esta finalidad; posteriormente, Roma organizó una sección especial para todos los fieles que utilizaban el rito eslavo-bizantino.6,1

La comunidad de San Antonio Abad en Roma

La Santa Sede confió a los fieles de rito eslavo residentes en Roma la iglesia de San Antonio Abad en el Esquilino. El templo permitió a los rusos católicos conservar las formas litúrgicas de sus antepasados y celebrar según su tradición bizantina. El complejo romano quedó vinculado al Colegio Ruso y a la formación de quienes trabajaban por la unidad de los cristianos orientales.6

Harbin y la diáspora rusa

La emigración rusa después de la Revolución creó comunidades católicas de tradición bizantina en distintos lugares. Harbin, en China, recibió una importante población rusa y contó con una organización católica vinculada al rito bizantino-eslavo. En 1928, la Santa Sede erigió allí una jurisdicción para los fieles rusos de tradición bizantina, con sede en Harbin y una catedral dedicada a san Vladimiro.

La jurisdicción de Harbin no debe confundirse con el Exarcado apostólico de Rusia. El exarcado tenía como territorio propio Rusia; la organización de Harbin atendía a los emigrados rusos establecidos en China. Ambas realidades compartían la liturgia y la identidad rusa, pero respondían a contextos jurídicos y pastorales distintos.

La documentación pontificia de mediados del siglo XX recuerda la existencia de un ordinariato de Harbin para los rusos de rito bizantino, gobernado por un sacerdote de ese rito y destinado a atender espiritualmente a los fieles y clérigos rusos presentes en China.6

Liturgia y patrimonio espiritual

La Divina Liturgia

La Iglesia católica bizantina rusa celebra la Divina Liturgia según la tradición de Constantinopla, principalmente en las formas eslavas empleadas por la Iglesia rusa. La celebración conserva la estructura de la Liturgia de san Juan Crisóstomo y, en determinadas ocasiones, la de san Basilio el Grande.

El patrimonio litúrgico incluye:

  • La preparación de los dones en la prótesis.
  • La Liturgia de la Palabra.
  • La Anáfora eucarística.
  • La epíclesis, es decir, la invocación del Espíritu Santo.
  • La comunión bajo las especies de pan y vino.
  • La veneración de los iconos.
  • El canto litúrgico sin acompañamiento instrumental.
  • El uso del iconostasio.
  • El calendario y las fiestas del ciclo bizantino.

La liturgia no constituye un simple conjunto de ritos externos. La tradición oriental entiende la celebración como una manifestación de la Iglesia y de su fe. La Congregación para las Iglesias Orientales recuerda que la oración litúrgica expresa el depósito de la fe y que la Eucaristía edifica a la Iglesia, hasta el punto de convertirse en criterio de conformidad con la doctrina auténtica.7

El eslavo eclesiástico

El eslavo eclesiástico ha sido la lengua litúrgica tradicional de los rusos y de otros pueblos eslavos. Su uso conserva la continuidad histórica con la evangelización de la Rus y con la cultura espiritual de los monasterios rusos.

Las comunidades contemporáneas pueden emplear también el ruso, otras lenguas locales o traducciones modernas. La lengua vernácula no elimina la identidad bizantina de la comunidad, siempre que conserve la estructura litúrgica, el contenido teológico y la tradición espiritual propia del rito.

El icono y la espiritualidad oriental

El icono ocupa un lugar central en la espiritualidad rusa. No funciona como una simple obra decorativa, sino como una representación sagrada que orienta la oración hacia Cristo, la Virgen y los santos. La tradición rusa concede una importancia particular a los iconos de la Madre de Dios, a las imágenes de Cristo Pantocrátor y a las representaciones de los santos monjes.

La espiritualidad incluye también:

La comunión con Roma no exige abandonar este patrimonio. El proyecto católico ruso pretendía precisamente mostrar que la unidad de la Iglesia podía coexistir con una legítima diversidad de ritos, lenguas y disciplinas.

Diferencia respecto de las Iglesias greco-católicas ucraniana y bielorrusa

La Iglesia católica bizantina rusa comparte con las Iglesias greco-católicas ucraniana y bielorrusa la tradición bizantina y el uso histórico del eslavo eclesiástico. Sin embargo, sus trayectorias institucionales no son idénticas.

La Iglesia greco-católica ucraniana

La Iglesia greco-católica ucraniana procede principalmente de las uniones de Brest y de las comunidades rutenas y ucranianas que mantuvieron la comunión con Roma en los territorios de la antigua Mancomunidad polaco-lituana. Con el tiempo desarrolló una jerarquía propia, una conciencia eclesial ucraniana y una amplia estructura de eparquías, seminarios, monasterios y parroquias.

La Iglesia católica bizantina rusa, en cambio, nació como un proyecto de reconciliación de rusos vinculados a la tradición ortodoxa rusa y como una iniciativa misionera específica en el interior del Imperio ruso. No constituye una rama de la Iglesia greco-católica ucraniana.

La tradición bielorrusa

Las comunidades católicas bizantinas bielorrusas también poseen una historia relacionada con las uniones orientales de la época polaco-lituana y con la experiencia de los cristianos rutenos sometidos a cambios políticos y eclesiásticos. La integración forzosa de parte de la Iglesia rutena en la Iglesia ortodoxa rusa ocurrió en contextos históricos concretos, como la supresión de la unión rutena en 1839.8

La Iglesia católica bizantina rusa no debe utilizarse como categoría general para todos los católicos orientales de lengua rusa o de origen eslavo oriental. La lengua rusa, por sí sola, no determina la pertenencia a una Iglesia sui iuris.

Situación canónica y pastoral contemporánea

Una comunidad sin jerarquía estable

El Exarcado apostólico de Rusia figura en los directorios eclesiásticos como una circunscripción apostólica erigida en 1917. Sin embargo, la existencia histórica y jurídica del exarcado no equivale a la presencia actual de una jerarquía episcopal ordinaria que gobierne de forma continua una Iglesia católica rusa de rito bizantino.

La persecución soviética destruyó la sucesión práctica de los administradores y dejó a la comunidad sin una red normal de parroquias, clero y diócesis. Por ello, la Iglesia católica bizantina rusa actual debe describirse con precisión como una comunidad católica de tradición bizantino-rusa, vinculada a la Santa Sede y a diversos organismos pastorales, pero sin una jerarquía propia estable comparable a la de una Iglesia metropolitana o una Iglesia mayor.

Esta distinción evita dos errores opuestos:

  1. Negar la existencia histórica de una estructura episcopal rusa católica.
  2. Presentar la comunidad contemporánea como una Iglesia sui iuris plenamente organizada cuando carece de una jerarquía propia establecida.

La comunidad tuvo un exarcado, un exarca, administradores apostólicos y proyectos de reorganización episcopal. La represión estalinista destruyó aquella estructura. La memoria de esa organización histórica permanece, pero no debe confundirse con una administración episcopal actual plenamente operativa.

Dependencia pastoral y jurisdicción

Los fieles católicos de tradición bizantina rusa que viven en Rusia o en la diáspora necesitan integrarse pastoralmente en estructuras reconocidas por la Santa Sede. Según el lugar, pueden recibir atención de sacerdotes vinculados a la tradición oriental, de comunidades específicas de rito bizantino o de obispos católicos que ejercen la jurisdicción correspondiente sobre los fieles orientales.

La Santa Sede mantiene una presencia diplomática y eclesial en Rusia, cuya nunciatura apostólica tiene su sede en Moscú. La creación de esta nunciatura respondió al establecimiento de relaciones oficiales entre la Santa Sede y la Federación de Rusia.9

La existencia de la nunciatura no significa que la Iglesia católica bizantina rusa posea una diócesis propia. La nunciatura representa a la Santa Sede ante el Estado y cumple funciones diplomáticas y eclesiales generales; no sustituye a una jerarquía oriental local.

Relaciones con la Iglesia ortodoxa rusa

La Iglesia católica bizantina rusa vive en un contexto marcado por la relación entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa rusa. Las cuestiones relativas al territorio canónico, al proselitismo, a la propiedad de antiguos edificios católicos y a la memoria de las uniones orientales han provocado tensiones.

La Iglesia ortodoxa rusa ha contemplado con desconfianza la actividad de los católicos bizantinos, sobre todo por la experiencia histórica de las comunidades unidas en Ucrania occidental y por los conflictos en torno a templos y parroquias. En 2004, el cardenal Walter Kasper visitó Moscú en dos ocasiones para abordar las controversias sobre el territorio canónico y promovió una comisión conjunta de católicos y ortodoxos para estudiar las acusaciones de proselitismo.4

La tradición católica bizantina rusa no pretende convertir la liturgia bizantina en un instrumento de latinización. Al contrario, su razón de ser consiste en vivir la plena comunión con Roma conservando la herencia litúrgica rusa. El diálogo ecuménico exige respeto hacia la conciencia de los cristianos ortodoxos y, al mismo tiempo, reconocimiento de la libertad religiosa y de la legítima pertenencia de los católicos a la Iglesia católica.

El significado del martirio y de la memoria histórica

La historia del Exarcado apostólico de Rusia posee una dimensión martirial. Los sacerdotes, obispos y laicos que mantuvieron la fe bajo la persecución soviética afrontaron detenciones, exilios, vigilancia, confiscaciones y, en algunos casos, la muerte.

La desaparición pública de la comunidad no implicó su completa extinción espiritual. El recuerdo de Leonid Fiódorov, de los sacerdotes clandestinos y de los fieles que conservaron la oración en el ámbito doméstico forma parte de la memoria católica rusa. Roma, el Colegio Ruso, las comunidades de emigrados y algunas parroquias de tradición bizantina mantuvieron viva una identidad que el régimen soviético trató de eliminar.

La memoria histórica también exige distinguir las persecuciones sufridas por los católicos rusos de la historia de las Iglesias greco-católicas ucraniana y bielorrusa. Las tres tradiciones padecieron persecuciones y absorciones forzosas, pero cada una tuvo protagonistas, instituciones y contextos políticos diferentes.

Terminología

Iglesia católica bizantina rusa

Esta expresión resulta adecuada para designar la comunidad católica que celebra según la tradición bizantino-rusa y mantiene una vinculación histórica con el Exarcado apostólico de Rusia.

Católicos rusos de rito bizantino

La expresión describe a los fieles rusos que pertenecen a la Iglesia católica y utilizan el rito bizantino. Puede incluir a personas residentes fuera de Rusia y a comunidades de la diáspora.

Exarcado apostólico de Rusia

Esta denominación identifica la circunscripción creada por la Santa Sede en 1917 para los católicos de rito bizantino en Rusia. Su historia posee una realidad episcopal propia, aunque la persecución soviética destruyó su funcionamiento ordinario.

Iglesia sui iuris

Una Iglesia sui iuris es una comunidad eclesial oriental reconocida por la Iglesia católica con un grado propio de autonomía, una jerarquía estable y un patrimonio litúrgico, teológico, espiritual y disciplinar particular. La Iglesia católica bizantina rusa no dispone hoy de una jerarquía estable que permita presentarla sin matices como una Iglesia sui iuris plenamente constituida.

Importancia dentro del catolicismo oriental

La Iglesia católica bizantina rusa representa uno de los intentos más singulares de la Iglesia católica por restablecer la comunión con la tradición cristiana rusa sin destruir su identidad oriental. Su historia demuestra que la unidad católica no exige uniformidad litúrgica ni absorción por el rito latino.

Su legado comprende:

  • La conservación de la liturgia bizantina rusa dentro de la comunión católica.
  • La defensa de una eclesiología oriental compatible con la primacía del papa.
  • La formación de sacerdotes y estudiosos en el Colegio Ruso.
  • El testimonio de los mártires y confesores de la fe.
  • La promoción del diálogo entre católicos y ortodoxos.
  • La transmisión de la espiritualidad rusa más allá de las fronteras de Rusia.

La comunidad permanece pequeña y carece de la estructura ordinaria de las grandes Iglesias orientales católicas, pero su valor histórico y teológico no depende de su número. El Exarcado apostólico de Rusia constituye el testimonio institucional de un proyecto católico ruso que la persecución estalinista destruyó en su forma visible, aunque no consiguió borrar su liturgia, su memoria ni su vocación de unidad.

Citas y referencias

  1. Sancta Sedes. Acta Apostolicae Sedis: Número 3, marzo, 1935, 4 (1935). 2
  2. Iglesia ortodoxa rusa, Edward G. Farrugia. Diccionario Enciclopédico del Oriente Cristiano, Iglesia ortodoxa rusa (2015). 2
  3. Iglesia griega. Enciclopedia Católica, Iglesia griega (1913).
  4. Kievan Rus’: catolicismo desde los primeros tiempos hasta la Rusia contemporánea, Edward G. Farrugia. Diccionario Enciclopédico del Oriente Cristiano, Kievan Rus’ (2015). 2 3 4 5 6 7 8
  5. Chirographi, Sancta Sedes. Acta Apostolicae Sedis: Número 2, febrero, 1930, 43 (1930).
  6. Sancta Sedes. Acta Apostolicae Sedis: Número 13, septiembre, 1952, 23 (1952). 2 3
  7. Capítulo V - La celebración litúrgica como ícono de la iglesia - 32. La eucaristía hace la iglesia, Congregación para las Iglesias Orientales. Instrucción para la aplicación de las prescripciones litúrgicas del Código de Cánones de las Iglesias Orientales, 32 (1996).
  8. Sancta Sedes. Acta Apostolicae Sedis: Número 2, enero, 1946, 10 (1946).
  9. Acta Apostolicae Sedis, Sancta Sedes. Acta Apostolicae Sedis: Número 8, agosto, 2010, 3 (2010).
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