Orígenes y unión con Roma
El origen de la Iglesia rutenia se remonta al siglo XVI, cuando los obispos de la región de Transcarpacia (actual Ucrania occidental) buscaron la unión con la Santa Sede para preservar su tradición bizantina frente a la presión protestante y ortodoxa. El Pacto de Úzhhorod de 1646 marcó la primera unión formal de un grupo de obispos rutenos con Roma, estableciendo la comunión con la Iglesia Católica mientras se conservaban los ritos bizantinos2.
Posteriormente, en 1996 el Papa Juan Pablo II creó un Exarcado Apostólico para los rutenos de la República Checa, nombrando a Fr. Ivan Ljavinec como su primer obispo, con el fin de regularizar la situación de sacerdotes casados que habían sido ordenados clandestinamente bajo el comunismo2.
Desarrollo en el siglo XX y XXI
Durante la era comunista, la Iglesia rutenia sufrió persecución y confiscación de bienes, pero mantuvo su existencia bajo la clandestinidad. Tras la caída del bloque soviético, la Iglesia experimentó una revitalización: en Ucrania la eparquía de Mukačevo recuperó su libertad y, en 2011, contaba con 383 000 fieles, 417 parroquias y 246 sacerdotes2.
En los Estados Unidos, la comunidad rutenia se organizó como una Iglesia metropolitana sui iuris con cuatro eparquías (Pittsburgh, Passaic, Parma y Van Nuys) que agrupan a aproximadamente 86 000 fieles, 216 parroquias y 195 sacerdotes, bajo la autoridad del Metropolitano William Charles Skurla desde 20122.
