Orígenes y desarrollo temprano
Los primeros contactos católicos con Etiopía se remontan al siglo XIV, cuando misioneros portugueses acompañaron a la corte etíope y establecieron los primeros intentos de unión con Roma. En el siglo XVII, bajo el reinado del emperador Susenyos, el catolicismo se declaró religión del Estado, pero la imposición de prácticas latinas provocó una revuelta que culminó con la expulsión de los misioneros en 16361. Tras dos siglos de aislamiento, la actividad católica volvió a crecer a finales del siglo XIX con la creación de la Vicariato Apostólico en Eritrea (1894) y la Ordinariato para los católicos de rito etíope en Asmara (1930)1.
Reorganización del siglo XX
En 1951 se estableció el Exarcado Apostólico de Addis Abeba y se elevó el Ordinariato de Asmara a exarcado. El 9 de abril de 1961 la Iglesia etíope recibió una estructura jerárquica propia: el Arzobispado Metropolitano de Addis Abeba, con eparquías sufragáneas en Asmara y Adigrat1. Tras la independencia de Eritrea (1993) las eparquías eritreas permanecieron bajo la autoridad metropolitana etíope, y se crearon nuevas eparquías en Barentu y Keren (1995) y en Emdeber (2003)1.
