La Iglesia Maronita toma su nombre del Monasterio de San Marón, un monasterio calcedonense ubicado en la provincia romana de Siria Segunda, cerca de Apamea y Emesa (hoy Homs)1. La existencia de este monasterio está documentada desde principios del siglo VI, y su fundación probablemente fue parte de un plan del emperador Marciano (r. 450-457) para propagar el monacato calcedonense tras el Concilio de Calcedonia (451)1. El monasterio fue dedicado a un eremita llamado Marón, cuya vida fue descrita por Teodoreto, obispo de Ciro1,2.
Durante el siglo VI, los monjes de San Marón fueron conocidos por su firme adhesión a la fe calcedonense en medio de una población mayoritariamente monofisita, sufriendo violencia por parte de monjes anti-calcedonenses1,2. En el siglo VII, la Iglesia Maronita surgió efectivamente durante el reinado del califa omeya Marwan II (r. 745-750), cuando a los calcedonenses del Patriarcado de Antioquía se les permitió tener su propio patriarca1. La tradición maronita sostiene que el primer patriarca maronita fue Juan Marón1.
Aunque existe una controversia histórica sobre un período de adhesión al monotelismo por parte de los maronitas, especialmente en la Catholic Encyclopedia3,2, la historiografía maronita contemporánea enfatiza la complejidad de las circunstancias históricas, sugiriendo que la teología de Heraclio pudo haber sido vista como un signo de lealtad a los emperadores bizantinos contra los invasores árabes1. La Iglesia Maronita se ha mantenido inquebrantablemente fiel a Roma desde el siglo XII, con una sumisión definitiva de su patriarca, Jeremías II, en 12163,2.
