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Iglesia católica siria

La Iglesia católica siria, también llamada Iglesia siríaca católica, es una Iglesia católica oriental sui iuris en plena comunión con la Sede de Roma. Su patrimonio espiritual, teológico y litúrgico pertenece a la tradición antioquena occidental, y su lengua litúrgica principal es el siríaco. Su cabeza lleva el título de patriarca de Antioquía de los sirios, aunque la sede patriarcal reside actualmente en Beirut, en el Líbano. La comunidad tiene sus principales núcleos en Siria, el Líbano e Irak, junto con diversas diócesis y parroquias de la diáspora.1,2

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreIglesia católica siria
CategoríaLugar sagrado
Nombre CompletoIglesia siríaca católica
DescripciónIglesia católica oriental sui iuris que celebra el rito siríaco occidental y está en plena comunión con la Santa Sede. La Iglesia católica siria, también llamada Iglesia siríaca católica, pertenece a las Iglesias católicas orientales. Conserva su propio derecho canónico, jerarquía patriarcal, espiritualidad, disciplina, calendario y liturgia diferenciados de la Iglesia latina. Su lengua litúrgica es el siríaco y su sede patriarcal está en Beirut, Líbano. Tiene presencia principal en Siria, Líbano e Irak, con diócesis y parroquias en la diáspora. Su historia se remonta a la antigua Iglesia de Antioquía y a las controversias cristológicas de los siglos V y VI, con posteriores intentos de unión con Roma y reconocimiento otomano en 1829. En la actualidad, cuenta con aproximadamente 162 000 fieles, 14 obispos, 132 sacerdotes, 95 religiosas y 32 seminaristas (cifras de 2011)
Contexto HistóricoRupturas cristológicas de los siglos V-VI; intento de unión con Roma tras el Concilio de Florencia (1444); unión parcial en el siglo XVII-XVIII; reconocimiento legal otomano (1829); traslado de la sede patriarcal a Beirut en la década de 1920; persecuciones y desplazamientos en el siglo XX y XXI.
DirecciónBeirut, Líbano
Lugar de OrigenAntioquía (Siria)
Patriarca TítuloPatriarca de Antioquía de los sirios
TipoIglesia, Iglesia católica oriental sui iuris, Rito siríaco occidental (tradición antioquena occidental)

Tabla de contenido

Identidad y denominación

La Iglesia católica siria forma parte de las Iglesias católicas orientales. Conserva una tradición eclesial propia, con derecho canónico particular, jerarquía patriarcal, espiritualidad, disciplina, calendario y liturgia diferenciados de los de la Iglesia latina.

El adjetivo siria alude a la tradición cristiana de lengua siríaca vinculada históricamente con Antioquía y con las comunidades cristianas de Siria y Mesopotamia. En este contexto, siríaco designa una forma literaria del arameo utilizada por numerosas Iglesias cristianas de Oriente. La denominación no identifica a la Iglesia con el rito bizantino de los católicos melquitas, ni con la Iglesia católica caldea, que pertenece a la tradición litúrgica siro-oriental.

La Iglesia católica siria tampoco debe confundirse con la Iglesia ortodoxa siria, que no está en plena comunión con Roma. Ambas Iglesias comparten una herencia antioquena occidental, una tradición siríaca y numerosos elementos litúrgicos, pero pertenecen a comunidades eclesiales distintas desde las controversias cristológicas de los siglos V y VI.

Tradición antioquena occidental

La Iglesia católica siria hunde sus raíces en la antigua Iglesia de Antioquía. La tradición cristiana vincula la evangelización de Siria con los apóstoles Pedro y Pablo, y Antioquía desempeñó un papel central en la expansión del cristianismo hacia Mesopotamia y otras regiones de Oriente. La antigüedad de esta sede quedó reconocida en la organización metropolitana de la Iglesia antigua.3

La tradición antioquena occidental recibió influencias griegas y siríacas. En los centros urbanos, la celebración litúrgica utilizó durante siglos el griego; en las zonas rurales, la lengua siríaca adquirió una importancia creciente. La traducción y adaptación de textos griegos, junto con la composición original de himnos y oraciones en siríaco, configuraron progresivamente el patrimonio litúrgico propio de esta Iglesia.4

Entre los autores que contribuyeron a la formación de este patrimonio figuran san Efrén el Sirio, Santiago de Sarug, Santiago de Edesa y otros teólogos, poetas y monjes de la tradición antioquena. La evolución litúrgica alcanzó una forma clásica durante el patriarcado de Miguel el Grande, entre 1166 y 1199, periodo en el que también adquirieron importancia las revisiones de los ritos sacramentales y de los libros litúrgicos.4

Rupturas cristológicas y evolución histórica

Las controversias de los siglos V y VI

Las disputas cristológicas posteriores al Concilio de Calcedonia, celebrado en 451, dividieron profundamente a las comunidades cristianas de Antioquía y Siria. Los cristianos que aceptaron Calcedonia quedaron vinculados progresivamente a la tradición imperial y, con el tiempo, adoptaron en gran medida formas litúrgicas bizantinas. Los cristianos que rechazaron el concilio desarrollaron una jerarquía propia, cuya consolidación estuvo relacionada con la actividad de Jacobo Baradeo a partir del siglo VI.4

La terminología histórica exige precisión. La expresión monofisita, utilizada con frecuencia en obras antiguas, resulta teológicamente imprecisa para describir a las Iglesias orientales no calcedonianas. Actualmente, el diálogo ecuménico prefiere hablar de Iglesias ortodoxas orientales y examinar las diferencias cristológicas con mayor rigor. La Iglesia católica reconoce que las formulaciones de estas Iglesias no equivalen sin más a una negación de la verdadera humanidad de Cristo.

La Iglesia católica siria pertenece a la tradición antioquena occidental no calcedoniana reconciliada con Roma. Su comunión con la Iglesia católica no implica la adopción del rito latino ni la sustitución de su patrimonio siríaco.

Primeros intentos de unión con Roma

Durante la Edad Media existieron contactos entre obispos sirios y la Iglesia romana. El Concilio de Florencia promulgó en 1444 el decreto Multa et admirabilia, relacionado con la unión entre la Iglesia siria y la Iglesia católica, pero aquella iniciativa no produjo una comunión estable.2

A partir del siglo XVII, jesuitas y capuchinos desarrollaron una actividad misionera en Alepo y en otros centros sirios. Parte de los fieles y de la jerarquía siria entró progresivamente en comunión con Roma. En 1662, durante una vacante patriarcal, la corriente favorable a la unión eligió patriarca a Andrés Akhidjan. Su elección provocó una división interna y, después de su muerte en 1677, la comunidad quedó marcada por la existencia de jerarquías rivales. La primera línea de patriarcas católicos terminó con la muerte del patriarca católico en 1702.2

Durante buena parte del siglo XVIII, los católicos sirios sufrieron persecuciones y carecieron en distintos periodos de obispos residentes. La comunidad tuvo que organizar su vida eclesial en condiciones difíciles, mientras las autoridades otomanas favorecían generalmente a la jerarquía ortodoxa siria.2

Miguel Jarweh y la sucesión patriarcal estable

En 1782, el sínodo ortodoxo sirio eligió como patriarca a Miguel Jarweh, metropolita de Alepo. Poco después de su entronización, Jarweh manifestó su adhesión a la Iglesia católica y buscó refugio en el Líbano. Allí fundó el monasterio de Nuestra Señora de Sharfe, que se convertiría en uno de los centros históricos más importantes de la Iglesia católica siria. Tras Jarweh comenzó una sucesión ininterrumpida de patriarcas católicos sirios.2

El Gobierno otomano reconoció jurídicamente a la Iglesia católica siria en 1829. La sede patriarcal se estableció en Alepo en 1831 y más tarde pasó a Mardin, en la actual Turquía sudoriental, en 1850. Las persecuciones y matanzas de la Primera Guerra Mundial provocaron una grave crisis demográfica y pastoral. Durante la década de 1920, la residencia patriarcal fue trasladada a Beirut, donde permaneció establecida.2

El patriarcado de Antioquía de los sirios

El nombre oficial de la cabeza de la Iglesia es patriarca de Antioquía de los sirios. Los patriarcas acostumbran a incorporar el nombre Ignacio a su nombre patriarcal, en referencia a san Ignacio de Antioquía y a la tradición histórica de la sede antioquena.2

El patriarca ejerce la autoridad propia de un jefe de Iglesia patriarcal oriental, conforme al Código de Cánones de las Iglesias Orientales y al derecho particular de la Iglesia católica siria. Su autoridad comprende la dirección pastoral de la Iglesia patriarcal, la coordinación de las eparquías, la convocatoria y presidencia del Sínodo de los obispos y la representación de la Iglesia ante la Santa Sede y las autoridades civiles.

La autoridad patriarcal no equivale a una independencia plena respecto del papa. Todos los patriarcas católicos orientales permanecen sujetos a la autoridad suprema del romano pontífice, al mismo tiempo que ejercen amplias competencias dentro de su propia Iglesia.5

La cronología de los patriarcas requiere distinguir cuidadosamente entre elección, confirmación o reconocimiento pontificio, entronización, renuncia y fallecimiento. Las fechas oficiales de cada pontificado deben comprobarse en el Anuario Pontificio y en los actos de la Santa Sede, porque las fuentes históricas pueden registrar por separado esos momentos jurídicos y litúrgicos.

Estructura sinodal y elección del patriarca

El Sínodo de los obispos

El órgano supremo de gobierno interno de una Iglesia patriarcal es el Sínodo de los obispos de la Iglesia patriarcal. Lo integran los obispos que pertenecen legítimamente a la Iglesia patriarcal, de acuerdo con las normas del Código de Cánones de las Iglesias Orientales y del derecho particular.

El Sínodo posee competencia exclusiva para promulgar leyes destinadas a toda la Iglesia patriarcal, dentro de los límites establecidos por el derecho común y la aprobación requerida en cada caso. También actúa como tribunal de la Iglesia patriarcal y dirige la elección del patriarca, de los obispos y de determinados titulares de oficios eclesiásticos.6

El Sínodo no sustituye al patriarca en todas las decisiones administrativas. El patriarca ejerce la administración ordinaria, mientras que el derecho común o el derecho particular reservan determinadas actuaciones al Sínodo o exigen su consentimiento.

Convocatoria y presidencia

Cuando la sede patriarcal queda vacante, el administrador de la Iglesia patriarcal asume la dirección provisional conforme a las normas canónicas. Salvo que el derecho particular disponga otra cosa, el obispo elegido por los presentes en la primera sesión preside el Sínodo encargado de elegir al nuevo patriarca; hasta entonces, la presidencia corresponde al administrador patriarcal.7

La elección debe desarrollarse dentro de un marco estrictamente sinodal. Solo los miembros del Sínodo de los obispos de la Iglesia patriarcal tienen voz activa en la elección, sin perjuicio de las excepciones previstas por el Código. Nadie ajeno al Sínodo puede participar en la decisión ni permanecer en la sala, salvo los clérigos admitidos como escrutadores o secretario sinodal.8

El derecho canónico prohíbe también cualquier intervención externa antes o durante el Sínodo electoral. La norma protege la libertad de los obispos electores y la naturaleza eclesial de la elección.

Elección y aceptación

El Sínodo elige al patriarca mediante las votaciones previstas por el Código y por el derecho particular. El candidato debe reunir las condiciones canónicas para el oficio patriarcal. La elección no constituye un procedimiento político, sino un acto de discernimiento eclesial realizado por los obispos de la Iglesia patriarcal.

Una vez elegido el candidato, el presidente del Sínodo comunica oficialmente la elección al elegido conforme a la fórmula y al procedimiento propios de la Iglesia. Cuando el elegido ya es obispo legítimamente proclamado, la comunicación puede realizarse inmediatamente. Si todavía no posee la condición episcopal reconocida canónicamente, el Sínodo debe observar el secreto hasta completar los requisitos necesarios para su proclamación episcopal.9

La elección del patriarca necesita la comunión eclesial con el papa conforme al régimen jurídico de las Iglesias patriarcales católicas. La aceptación pontificia de la elección expresa la plena comunión jerárquica y permite al nuevo patriarca ejercer legítimamente su oficio en la Iglesia católica.

Liturgia y patrimonio espiritual

El rito antioqueno occidental

La Iglesia católica siria celebra según el rito siríaco occidental, también llamado tradición antioquena occidental. Este rito no debe confundirse con el rito siro-oriental de la Iglesia católica caldea ni con el rito bizantino de la Iglesia católica melquita.

El siríaco constituye la lengua litúrgica tradicional. En la vida pastoral contemporánea, el árabe ocupa un lugar muy amplio, especialmente en las homilías, catequesis, lecturas y publicaciones destinadas a los fieles de Siria, el Líbano e Irak. En algunas comunidades de la diáspora, la celebración incorpora también las lenguas locales.

La liturgia conserva himnos, ciclos poéticos, procesiones, incensaciones y fórmulas de origen antioqueno. El calendario organiza las celebraciones según distintas categorías de solemnidad y mantiene días penitenciales tradicionales, entre ellos el ayuno de miércoles y viernes en determinados usos históricos.10

La Divina Liturgia

La celebración eucarística gira en torno a la Anáfora de Santiago, vinculada a la antigua liturgia de Jerusalén y de Antioquía. La anáfora es la gran plegaria eucarística que comprende, entre otros elementos, la acción de gracias, la memoria de la obra salvadora de Cristo, la epíclesis y la intercesión por la Iglesia y por el mundo.

El rito siríaco occidental conserva el beso de la paz al comienzo de la anáfora, una colocación característica que lo diferencia de otros usos litúrgicos. También mantiene el Trisagio, el himno «Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal», con la fórmula tradicional siríaca que añade «que fuiste crucificado por nosotros». Esta adición pertenece a la historia propia de la tradición antioquena siríaca y no debe interpretarse de manera aislada del conjunto de la fe cristológica de la Iglesia.11

La estructura general de la celebración comprende:

El orden concreto, las fórmulas y los cantos varían según el libro litúrgico, el tiempo del año y la celebración del día.

Las anáforas

La tradición siríaca occidental desarrolló un repertorio muy amplio de anáforas. Los manuscritos antiguos transmiten numerosas plegarias eucarísticas atribuidas a apóstoles, santos, obispos y teólogos de distintas épocas. Muchas atribuciones poseen carácter tradicional y no permiten identificar con seguridad al autor histórico de cada texto.10,4

La Iglesia católica siria utiliza un conjunto más reducido y normativamente ordenado de anáforas. Entre las principales figuran las atribuidas a:

La enumeración y el uso litúrgico de estas anáforas dependen de las ediciones aprobadas y de las rúbricas propias de la Iglesia. No conviene identificar automáticamente cada atribución con una autoría histórica directa. En la tradición oriental, el nombre de un santo puede expresar la recepción eclesial de una plegaria, su procedencia tradicional o su asociación con una determinada familia litúrgica.

La Anáfora de Santiago conserva elementos antiguos del patrimonio antioqueno. Otras anáforas desarrollan de modo distinto la acción de gracias, la memoria de la historia de la salvación, la epíclesis, las intercesiones y las conmemoraciones de los santos. La existencia de varias anáforas no implica varias doctrinas eucarísticas: todas las celebraciones legítimas profesan la presencia real de Cristo y la eficacia sacramental de la plegaria eucarística conforme a la fe católica.

Variaciones litúrgicas

Las diferencias entre las anáforas no deben confundirse con variaciones accidentales de lengua, música o ceremonial. La anáfora constituye el núcleo eucarístico de la liturgia; los ritos de preparación, las lecturas, las letanías y los cantos pertenecen a otros estratos de la celebración y pueden compartir elementos comunes aunque cambie la plegaria eucarística.

El rito siríaco occidental presenta una preparación catecumenal y una liturgia de la Palabra que conservan antífonas, salmos, incensaciones y letanías propias. Las lecturas y los cantos varían según domingos, fiestas, memorias y días penitenciales. Las traducciones árabes no convierten la celebración en rito latino: la identidad ritual depende del conjunto de la tradición litúrgica, de sus libros, de sus estructuras y de su autoridad eclesial.

La Iglesia católica siria utiliza libros revisados y regulados por su jerarquía. Las reformas litúrgicas han procurado recuperar elementos antiguos, corregir traducciones, ordenar las rúbricas y facilitar la participación de los fieles sin borrar la continuidad con la tradición siríaca.

Sacramentos y disciplina eclesial

La Iglesia católica siria celebra los siete sacramentos reconocidos por la Iglesia católica. Su administración sigue las formas litúrgicas y disciplinares de la tradición siríaca occidental.

En las Iglesias orientales católicas, la iniciación cristiana conserva una unidad más estrecha entre bautismo, crismación y Eucaristía que la práctica latina contemporánea. La tradición siríaca conoce el bautismo por inmersión y la administración de la crismación con el santo crisma, según el orden litúrgico propio.10

La comunión eucarística se administra conforme a las normas litúrgicas siríacas. El sacramento de la unción de los enfermos mantiene una dimensión comunitaria y orante particularmente visible en algunos usos tradicionales.

El clero comprende obispos, presbíteros y diáconos, junto con otros ministerios y servicios litúrgicos. La disciplina del celibato ha experimentado una evolución histórica. El Sínodo de Sharfe, celebrado en 1888, promovió una disciplina de celibato para los sacerdotes; la situación contemporánea incluye también presbíteros casados, de acuerdo con la disciplina propia de las Iglesias orientales y con las normas canónicas aplicables.2

Vida monástica y religiosa

El monasterio de Nuestra Señora de Sharfe, en el Líbano, constituye uno de los centros espirituales, culturales y formativos de la Iglesia católica siria. El monasterio alberga instituciones vinculadas a la formación del clero y a la conservación del patrimonio litúrgico y lingüístico siríaco. También cuenta con una tradición editorial e intelectual propia.2

La vida religiosa femenina incluye a las Hermanas o Hijas de la Madre de la Misericordia, conocidas también como hermanas efremitas. La congregación nació en 1901, sufrió la dispersión provocada por la Primera Guerra Mundial y fue restablecida en 1958. Su apostolado ha comprendido la educación, la atención a huérfanos y el servicio a comunidades vulnerables.2

La espiritualidad siríaca concede un lugar central a:

Organización territorial

La Iglesia católica siria posee una estructura patriarcal formada por el patriarcado, las eparquías y otras circunscripciones sometidas a la autoridad del patriarca o directamente a la Santa Sede, según el caso.

Sus principales comunidades históricas están en:

  • Siria, especialmente en Damasco, Alepo, Homs, Hama, Hasake y otras localidades.
  • Líbano, donde reside el patriarca y donde se encuentran importantes instituciones eclesiales.
  • Irak, particularmente en Mosul, Bagdad y las regiones históricas de Mesopotamia.
  • Turquía, territorio vinculado a antiguas sedes siríacas como Mardin.
  • Tierra Santa y otros países del Oriente Próximo.
  • Estados Unidos y Canadá, con una eparquía dedicada a Nuestra Señora de la Liberación.
  • Países de América Latina, Europa y otras regiones donde viven comunidades de emigrantes.

La eparquía de Nuestra Señora de la Liberación fue creada en 1995 para atender a los fieles sirios católicos de Estados Unidos y Canadá. La emigración ha ampliado la presencia de la Iglesia fuera de Oriente Próximo y ha exigido nuevas formas de catequesis, formación sacerdotal y conservación de la lengua siríaca.2

Demografía y desafíos contemporáneos

Durante el siglo XX, la Iglesia católica siria sufrió las consecuencias de las persecuciones, los desplazamientos forzosos, las guerras y la emigración. Las matanzas de la Primera Guerra Mundial afectaron gravemente a las comunidades siríacas y aceleraron el traslado de numerosos fieles hacia el Líbano y otros países.2

En 2011, una estimación atribuía a la Iglesia aproximadamente 162 000 fieles, atendidos por 14 obispos, 132 sacerdotes, 95 religiosas y 32 seminaristas mayores. La distribución posterior de la población cristiana ha quedado profundamente afectada por las guerras de Siria e Irak, la inseguridad, la emigración y el desplazamiento interno.2

La mayoría de los fieles utiliza actualmente el árabe como lengua cotidiana. El siríaco permanece vivo como lengua litúrgica y cultural, aunque su uso hablado queda limitado a determinadas comunidades de Siria oriental e Irak septentrional y a sectores de la diáspora.2

Entre los principales desafíos pastorales figuran:

  • La emigración de familias cristianas.
  • La protección de las comunidades en zonas de conflicto.
  • La reconstrucción de templos, escuelas y centros sociales.
  • La formación de sacerdotes y catequistas.
  • La transmisión del siríaco a las nuevas generaciones.
  • La atención a refugiados y desplazados.
  • La preservación de la identidad oriental dentro de la comunión católica.

Relaciones con otras Iglesias

La Iglesia católica siria mantiene vínculos históricos y ecuménicos con la Iglesia ortodoxa siria. Ambas comunidades comparten santos, tradiciones monásticas, textos litúrgicos y una herencia cultural siríaca. La división histórica de las Iglesias de Antioquía constituye una herida todavía abierta para el cristianismo oriental.

El diálogo ecuménico busca superar las incomprensiones cristológicas heredadas y promover la cooperación pastoral, cultural y social. La unidad plena no significa uniformidad ritual: la tradición católica reconoce el valor de las Iglesias orientales y protege la diversidad legítima de sus ritos y disciplinas.

La Iglesia católica siria también vive en contacto con los católicos melquitas, maronitas y caldeos, así como con las comunidades latinas presentes en Oriente Próximo. Estas Iglesias poseen distintas tradiciones litúrgicas:

  • Los católicos sirios, el rito siríaco occidental.
  • Los católicos caldeos, el rito siro-oriental.
  • Los católicos melquitas, el rito bizantino.
  • Los maronitas, una tradición antioquena propia con evolución litúrgica diferenciada.
  • Los latinos, el rito romano.

La distinción entre estas Iglesias evita atribuir a una tradición textos, anáforas o estructuras que pertenecen a otra.

Patrimonio cultural

La Iglesia católica siria ha contribuido a conservar la lengua, la literatura y la memoria histórica de los cristianos de Oriente Próximo. Sus monasterios, seminarios, archivos y publicaciones han transmitido manuscritos, himnos, comentarios bíblicos, obras patrísticas y documentos de la tradición antioquena.

La poesía litúrgica ocupa un lugar privilegiado. Los himnos no cumplen solo una función estética, sino también doctrinal y catequética: presentan la encarnación, la redención, la vida de la Virgen María, la santidad de los mártires y la esperanza escatológica mediante imágenes poéticas propias de la cultura siríaca.

La conservación de este patrimonio afronta dificultades causadas por la guerra, la dispersión de las comunidades y la pérdida progresiva del siríaco como lengua familiar. La liturgia, la educación religiosa y la vida monástica desempeñan un papel decisivo en su transmisión.

Significado eclesial

La Iglesia católica siria constituye una expresión particular de la universalidad católica. Su comunión con Roma no elimina su identidad antioquena, sino que integra esa identidad en la unidad de la Iglesia. La presencia del patriarcado sirio recuerda la importancia histórica de Antioquía, una de las grandes sedes apostólicas de la cristiandad antigua.

Su liturgia, su teología poética, su memoria martirial y su vida monástica ofrecen un testimonio singular de la continuidad del cristianismo en Oriente Próximo. La Iglesia católica siria conserva así una tradición milenaria y, al mismo tiempo, afronta la tarea de servir a comunidades dispersas entre Siria, el Líbano, Irak y la diáspora mundial.

Citas y referencias

  1. Prefacio, Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos. Información de contexto sobre las Iglesias Católicas Orientales (2017), 1 (2017).
  2. Iglesia católica siríaca, Edward G. Farrugia. Diccionario enciclopédico del Oriente cristiano, Iglesia católica siríaca (2015). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14
  3. Papa Juan Pablo II. Peregrinación del Jubileo a Grecia, Siria y Malta: Encuentro ecuménico - Catedral greco-ortodoxa, Damasco (5 de mayo de 2001) - Discurso, 2 (2001).
  4. Instituto Pontificio Litúrgico. Manual de Estudios Litúrgicos: La Eucaristía (Volumen I), 25 (1999). 2 3 4
  5. Patriarca y patriarcado. Enciclopedia Católica, Patriarca y patriarcado (1913).
  6. Can. 110. Código de Cánones de las Iglesias Orientales, 110 (1990).
  7. Can. 70. Código de Cánones de las Iglesias Orientales, 70 (1990).
  8. Can. 66. Código de Cánones de las Iglesias Orientales, 66 (1990).
  9. Can. 73. Código de Cánones de las Iglesias Orientales, 73 (1990).
  10. Rito siríaco occidental. Enciclopedia Católica, Rito siríaco occidental (1913). 2 3
  11. Liturgia antioquena. Enciclopedia Católica, Liturgia antioquena (1913).
Modificado el 14 de agosto de 2026 • FideScore™ 9.69Citar este artículoPaq. Scorm (LMS)Sugerir mejoraCompartir artículoImprimir artículoGenerar QRInstalar aplicaciónark:28736/svtn64tnh

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