La enciclopedia católica en español

Iglesia greco-católica húngara

La Iglesia greco-católica húngara es una Iglesia oriental católica sui iuris que mantiene la plena comunión con la Santa Sede y celebra la liturgia según la tradición bizantina, principalmente en lengua húngara. Su estructura actual comprende la Archieparquía metropolitana de Hajdúdorog, con sede en Debrecen, y las eparquías sufragáneas de Miskolc y Nyíregyháza. El papa Francisco elevó esta Iglesia al rango de Iglesia metropolitana sui iuris el 20 de marzo de 2015.1,2

Greek Catholic Cathedral Hajdudorog
Ver información de la imagenLa catedral católica griega de Hajdúdorog, Hungría, vista frontal. Original, Jojojoe, CC BY-SA 3.0 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreIglesia greco-católica húngara
CategoríaLugar sagrado
DescripciónIglesia oriental católica húngara que celebra la liturgia bizantina en lengua húngara y está en plena comunión con la Santa Sede
Fecha de Fundación8 de junio de 1912
DiócesisArchieparquía metropolitana de Hajdúdorog; Eparquías sufragáneas de Miskolc y Nyíregyháza
PaísHungría
Personas relacionadas
  • Francisco
  • Pío X
TipoIglesia, Iglesia oriental católica sui iuris, Rito bizantino

Tabla de contenido

Naturaleza y denominación

La Iglesia greco-católica húngara pertenece a las Iglesias orientales católicas, es decir, a aquellas comunidades católicas que conservan tradiciones litúrgicas, espirituales, teológicas y disciplinares propias de Oriente y reconocen la autoridad del obispo de Roma.

La expresión greco-católica no describe el origen étnico de todos sus fieles ni significa que la Iglesia utilice necesariamente la lengua griega. En este caso, identifica a una Iglesia católica de tradición bizantina. La comunidad húngara adoptó progresivamente el húngaro como lengua litúrgica, aunque conserva la estructura ritual, las oraciones, la espiritualidad y el calendario propios del cristianismo bizantino.

Conviene distinguir tres realidades relacionadas, pero diferentes:

  • El rito o tradición litúrgica: la tradición bizantina, con la Divina Liturgia de san Juan Crisóstomo y la de san Basilio.
  • La comunidad eclesial: los fieles católicos de tradición bizantina vinculados a la Iglesia greco-católica húngara.
  • La organización canónica: una Iglesia metropolitana sui iuris formada por una archieparquía y dos eparquías sufragáneas.

La elevación de Hajdúdorog al rango de Iglesia metropolitana no creó un rito nuevo. Modificó la organización administrativa y jurídica de una Iglesia que ya celebraba según el rito bizantino. La constitución y el gobierno de la nueva estructura quedaron sometidos al Código de los Cánones de las Iglesias Orientales.1

Historia

Antecedentes bizantinos en el Reino de Hungría

La presencia de cristianos de tradición bizantina en los territorios vinculados históricamente a Hungría tiene raíces medievales. Diversas poblaciones griegas, rutenas, serbias, eslovacas y rumanas llegaron a convivir en el espacio del antiguo Reino de Hungría, especialmente en las regiones orientales y septentrionales.

Durante los siglos XVI y XVII, la expansión de la Reforma protestante y las iniciativas de la Contrarreforma católica transformaron profundamente el mapa religioso de Europa central. En ese contexto, distintos grupos ortodoxos entraron en comunión con la Iglesia católica conservando su liturgia y su patrimonio espiritual oriental. Entre los acontecimientos más relevantes figuraron la unión de Užgorod, relacionada con los rutenos, en 1646, y las uniones de comunidades rumanas y serbias en otros territorios de la región.3

La unión de Užgorod tuvo consecuencias especialmente importantes para la organización de los católicos de tradición bizantina en el ámbito húngaro. En 1664 tuvo lugar una unión en Munkács que afectó a comunidades ortodoxas de la Transcarpatia y a grupos vinculados posteriormente a la diócesis de Hajdúdorog.4

Durante un largo periodo, los católicos rutenos dependieron de estructuras latinas. El obispo de Munkács ejerció durante más de un siglo como vicario ritual del obispo latino de Eger. La situación cambió en 1771, cuando el papa Clemente XIV erigió canónicamente la eparquía rutena de Munkács y la hizo sufragánea del primado de Hungría.4

La aparición de una identidad greco-católica húngara

La población católica de tradición bizantina no formaba un bloque étnico uniforme. Muchas parroquias utilizaban el eslavo eclesiástico, el griego, el rumano o el eslovaco, según la procedencia de sus fieles. Con el tiempo, numerosos católicos bizantinos de lengua húngara dejaron de comprender las lenguas litúrgicas tradicionales y reclamaron el uso del húngaro en la celebración.

Las primeras traducciones húngaras de textos litúrgicos aparecieron a finales del siglo XVIII. La primera traducción conocida de la Liturgia de san Juan Crisóstomo data de 1793, mientras que una traducción oficial apareció en 1882. En 1900, un grupo de católicos greco-húngaros peregrinó a Roma y presentó una petición para obtener el reconocimiento del húngaro como lengua litúrgica y para crear una diócesis propia.3

La cuestión lingüística provocó tensiones. La Santa Sede deseaba proteger la tradición bizantina y, al mismo tiempo, debía discernir si el uso del húngaro correspondía a la naturaleza litúrgica de aquella comunidad. Durante un periodo, Roma prescribió el griego antiguo para la liturgia y contempló una etapa de transición. La Primera Guerra Mundial impidió aplicar plenamente aquel proyecto, y los libros litúrgicos publicados en 1920 presentaron el húngaro y el griego en páginas paralelas.3

Erección de la diócesis de Hajdúdorog

El papa san Pío X erigió la diócesis de Hajdúdorog el 8 de junio de 1912 mediante la bula Christifideles graeci. La nueva diócesis nació para atender pastoralmente a los católicos de tradición bizantina que utilizaban el húngaro y que reclamaban una organización eclesial propia.

La diócesis recibió parroquias procedentes de varias circunscripciones greco-católicas anteriores, entre ellas Munkács, Prešov, Făgăraș, Oradea y Gherla. También quedó incluida la parroquia greco-católica de Budapest. En el momento de su creación contaba con 162 parroquias.3

La creación de Hajdúdorog tuvo también una dimensión territorial y cultural. La nueva diócesis no equivalía a todas las comunidades de tradición bizantina presentes en el Reino de Hungría, pues continuaron existiendo comunidades rutenas, rumanas y serbias con sus propias estructuras. La diócesis respondía principalmente a la consolidación de una comunidad católica bizantina de identidad húngara.

La extensión territorial en el siglo XX

Después de la reorganización política de Europa central tras la Primera Guerra Mundial, la diócesis de Hajdúdorog quedó vinculada a la Hungría reducida territorialmente. El desplazamiento de población y la emigración interior llevaron a muchos fieles de tradición bizantina a vivir fuera del territorio histórico de la diócesis.

En 1980, el papa san Juan Pablo II amplió la jurisdicción de los obispos de Hajdúdorog a todo el territorio de la Hungría contemporánea. La decisión respondió a la dispersión de los fieles y a la necesidad de garantizar su atención pastoral en las distintas regiones del país.3

Durante el periodo comunista, la Iglesia greco-católica húngara continuó existiendo, aunque sufrió las dificultades generales impuestas a las comunidades religiosas. Tras la caída del comunismo, desarrolló con mayor libertad su vida institucional, pastoral y cultural.

El obispo Imre Timkó, titular de Hajdúdorog entre 1975 y 1988, contribuyó notablemente al estudio y a la recuperación de la tradición oriental de esta Iglesia. Su trabajo ayudó a superar formas de latinización y favoreció una comprensión más consciente de la identidad bizantina.3

Reforma territorial de 2015

Elevación de Hajdúdorog a archieparquía metropolitana

El papa Francisco reorganizó la estructura de los católicos bizantinos de Hungría mediante varias constituciones apostólicas promulgadas el 19 de marzo de 2015 y publicadas en las Acta Apostolicae Sedis.

La antigua diócesis de Hajdúdorog fue elevada al rango de Archieparquía metropolitana de Hajdúdorog. La sede principal quedó establecida en Debrecen, ciudad que pasó a desempeñar la función de residencia del arzobispo metropolitano. La iglesia de la Madre de Dios de la Protección, en Debrecen, fue designada iglesia catedral.2

La Santa Sede erigió también la Iglesia metropolitana sui iuris de Hungría para los fieles de rito bizantino, presidida por el arzobispo metropolitano de Hajdúdorog. La sede residencial quedó fijada en Debrecen y la iglesia catedral volvió a quedar vinculada al templo dedicado a la Madre de Dios de la Protección.1

La diferencia entre ambas disposiciones permite comprender la reorganización:

  • La primera elevó la circunscripción de Hajdúdorog al rango de archieparquía metropolitana.
  • La segunda estableció la Iglesia metropolitana sui iuris como entidad eclesial oriental autónoma en el sentido previsto por el derecho canónico oriental.

Creación de las eparquías sufragáneas

La reforma de 2015 creó la Eparquía de Nyíregyháza a partir de parte del territorio anteriormente sometido a Hajdúdorog. La nueva eparquía recibió las regiones civiles de Szabolcs, Szatmár y Bereg, fijó su sede en Nyíregyháza y designó como catedral la iglesia dedicada a san Nicolás, obispo de Mira.5

La misma reforma elevó el exarcado apostólico de Miskolc a Eparquía de Miskolc y lo subordinó a la Archieparquía metropolitana de Hajdúdorog. La constitución de la eparquía incorporó jurídicamente a sus sacerdotes y vinculó a ella a los seminaristas procedentes de sus parroquias.6

La Santa Sede resumió posteriormente estas decisiones: erigió la Iglesia metropolitana sui iuris para los católicos bizantinos de Hungría, elevó Miskolc a eparquía y creó Nyíregyháza como eparquía sufragánea de Hajdúdorog.7,8

Organización actual

Iglesia metropolitana sui iuris

La Iglesia greco-católica húngara posee actualmente el rango de Iglesia metropolitana sui iuris. Este grado jurídico la sitúa por encima de una simple eparquía, aunque por debajo de una Iglesia patriarcal o archiepiscopal mayor.

La Iglesia está presidida por un arzobispo metropolitano, que gobierna la Archieparquía de Hajdúdorog y ejerce las funciones propias de la autoridad metropolitana respecto de las eparquías sufragáneas. La legislación particular y la administración de la Iglesia deben ajustarse al Código de los Cánones de las Iglesias Orientales, mientras que la comunión con el papa y la dependencia de la Santa Sede garantizan la unidad de la Iglesia católica.1

La denominación sui iuris significa que la Iglesia posee una identidad oriental propia y una estructura canónica diferenciada dentro de la única Iglesia católica. No significa independencia doctrinal ni separación de Roma.

Archieparquía metropolitana de Hajdúdorog

La Archieparquía de Hajdúdorog constituye la sede metropolitana y la principal circunscripción de la Iglesia greco-católica húngara. Su sede jurídica histórica es Hajdúdorog, mientras que la sede residencial y catedralicia está en Debrecen desde la reorganización de 2015.

El arzobispo metropolitano de Hajdúdorog preside la Iglesia metropolitana sui iuris y mantiene la responsabilidad pastoral directa sobre su propia archieparquía. El cambio de residencia a Debrecen refleja la importancia pastoral y urbana de esta ciudad para la comunidad greco-católica húngara.1

Eparquía de Miskolc

La Eparquía de Miskolc tiene su sede en la ciudad de Miskolc. Antes de 2015 poseía el rango de exarcado apostólico, pero el crecimiento del número de fieles y la consolidación de su patrimonio eclesial llevaron a la Santa Sede a elevarla a eparquía.6

Como eparquía sufragánea, Miskolc forma parte de la provincia eclesiástica presidida por Hajdúdorog. Su obispo gobierna la circunscripción con los derechos y obligaciones propios de un eparca según el derecho de las Iglesias orientales.

Eparquía de Nyíregyháza

La Eparquía de Nyíregyháza fue erigida el 20 de marzo de 2015. Su territorio procede de una parte de la antigua jurisdicción de Hajdúdorog, especialmente de las regiones nororientales de Hungría. Tiene su sede en Nyíregyháza y su catedral está dedicada a san Nicolás de Mira.5

La creación de esta eparquía permitió adaptar la organización pastoral a la distribución geográfica de los fieles y dotar a la zona de una autoridad episcopal propia.

Jerarquía y relación con la Santa Sede

La jerarquía actual de la Iglesia greco-católica húngara comprende:

  • El arzobispo metropolitano de Hajdúdorog, presidente de la Iglesia metropolitana sui iuris.
  • El obispo de Miskolc, titular de una eparquía sufragánea.
  • El obispo de Nyíregyháza, titular de otra eparquía sufragánea.

La Iglesia no posee patriarca ni archiepíscopo mayor. Su autoridad suprema corresponde al papa, y las relaciones institucionales con la Santa Sede pasan especialmente por el organismo romano competente para las Iglesias orientales. La constitución de la Iglesia metropolitana y la reorganización de sus eparquías fueron actos pontificios expresos, promulgados con autoridad apostólica y sometidos al Código de los Cánones de las Iglesias Orientales.1,2

La última reorganización territorial general de la Iglesia greco-católica húngara tuvo lugar el 20 de marzo de 2015, cuando Hajdúdorog pasó a ser sede metropolitana y Miskolc y Nyíregyháza quedaron constituidas como eparquías sufragáneas.6,5

Tradición litúrgica

El rito bizantino

La Iglesia greco-católica húngara celebra según el rito bizantino, una de las grandes tradiciones litúrgicas de la Iglesia católica. Su forma más habitual de celebración eucarística corresponde a la Divina Liturgia de san Juan Crisóstomo. En determinadas ocasiones utiliza también la Divina Liturgia de san Basilio.

La liturgia bizantina pone de relieve:

  • La dimensión celestial y escatológica de la celebración.
  • El canto litúrgico como expresión de la oración de la Iglesia.
  • La veneración de los iconos.
  • La estructura solemne de las letanías y procesiones.
  • La centralidad de la proclamación del Evangelio.
  • La participación del diácono y del coro.
  • La continuidad entre la liturgia terrena y la adoración celestial.

La presencia de iconos, el uso del incienso, las procesiones y la disposición del santuario distinguen visualmente esta tradición de la forma ordinaria del rito romano. Tales diferencias no afectan a la unidad de la fe ni a la validez de los sacramentos.

El húngaro como lengua litúrgica

El uso del húngaro constituye uno de los rasgos culturales más característicos de esta Iglesia. La traducción de los textos bizantinos no implicó la adopción del rito romano, sino la expresión de la misma tradición oriental en la lengua propia de la comunidad.

La historia lingüística muestra una progresiva transición desde el griego y el eslavo eclesiástico hacia el húngaro. Las primeras traducciones surgieron por iniciativa de sacerdotes y fieles, y las autoridades eclesiásticas fueron aceptando gradualmente su empleo. La cuestión de la lengua estuvo estrechamente unida al nacimiento de una identidad greco-católica húngara diferenciada de las comunidades rutenas, rumanas y eslovacas.3

Disciplina y espiritualidad oriental

La Iglesia conserva elementos propios de la disciplina oriental, entre ellos una valoración particular de la vida monástica, la espiritualidad de los Padres de la Iglesia, la veneración de los santos orientales y la importancia de la oración litúrgica comunitaria.

La tradición bizantina también conserva la posibilidad de ordenar sacerdotes casados conforme a la disciplina propia de las Iglesias orientales, aunque los obispos proceden normalmente del clero célibe o de la vida monástica. La existencia de esta disciplina no constituye una excepción doctrinal, sino una legítima diversidad reconocida por la Iglesia católica.

Identidad eclesial

La identidad de la Iglesia greco-católica húngara reúne tres dimensiones:

  1. Comunión católica: plena unión doctrinal y sacramental con la Iglesia de Roma.
  2. Tradición bizantina: conservación del patrimonio litúrgico y espiritual oriental.
  3. Identidad húngara: uso de la lengua húngara y vinculación histórica con la cultura del país.

Esta combinación distingue a la Iglesia de las diócesis latinas de Hungría y también de otras Iglesias orientales católicas presentes históricamente en la región. La Iglesia greco-católica rumana, por ejemplo, utiliza igualmente el rito bizantino, pero posee su propia organización y tradición lingüística. Las comunidades rutenas y eslovacas también desarrollaron estructuras eclesiales distintas.

La existencia de varias Iglesias católicas orientales en Europa central muestra que rito, etnia, lengua y jurisdicción no son realidades idénticas. Un mismo rito puede reunir pueblos diferentes, mientras que una misma nación puede albergar comunidades católicas pertenecientes a tradiciones litúrgicas distintas.

Vida pastoral y cultural

La Iglesia desarrolla su actividad en parroquias urbanas y rurales, santuarios, instituciones educativas y comunidades vinculadas a la vida monástica. Su pastoral atiende tanto a los núcleos tradicionales del noreste del país como a los fieles que viven en Budapest y en otras grandes ciudades.

La expansión territorial de la jurisdicción durante el siglo XX respondió precisamente a la movilidad de la población. La organización metropolitana de 2015 permitió distribuir mejor las responsabilidades pastorales y consolidar estructuras episcopales cercanas a las comunidades locales.3

La recuperación de la tradición bizantina ocupa un lugar central en la vida contemporánea de la Iglesia. Durante determinados periodos históricos, las comunidades orientales católicas de la región adoptaron elementos latinos en la práctica pastoral y litúrgica. La renovación posterior impulsó una mayor fidelidad a los textos, gestos, cantos, iconografía y espiritualidad propios de la tradición bizantina.3

Significado de la metropolía

La elevación de la Iglesia greco-católica húngara a metropolía tuvo un significado jurídico, pastoral y eclesiológico.

Significado jurídico

La nueva estructura dejó atrás la organización basada exclusivamente en una diócesis principal y un exarcado apostólico. Hajdúdorog adquirió rango de archieparquía metropolitana, mientras que Miskolc y Nyíregyháza recibieron la condición de eparquías sufragáneas.2,6

Significado pastoral

La división territorial permitió atender a los fieles mediante tres circunscripciones episcopales. Miskolc y Nyíregyháza dejaron de depender de una estructura inferior y recibieron una organización más estable, con obispos propios y responsabilidades pastorales claramente delimitadas.

Significado eclesiológico

La metropolía reconoce que la comunidad bizantina húngara posee una madurez eclesial suficiente para gobernarse como Iglesia oriental sui iuris, sin romper la unidad de la Iglesia católica. La decisión expresa la convicción de que la Iglesia universal puede vivir una unidad real mediante la diversidad legítima de tradiciones litúrgicas y jurídicas.1

Diferencia entre tradición litúrgica y circunscripción territorial

La evolución histórica de esta Iglesia requiere distinguir cuidadosamente entre rito y jurisdicción.

El rito bizantino existía en Hungría antes de la creación de la diócesis de Hajdúdorog. Diversas comunidades rutenas, rumanas, serbias, griegas y húngaras celebraban según esa tradición, aunque pertenecían a jurisdicciones diferentes.

La diócesis de Hajdúdorog, erigida en 1912, organizó principalmente a los católicos bizantinos de lengua húngara. La extensión territorial de 1980 amplió la jurisdicción de sus obispos a todo el país, pero no convirtió automáticamente a todas las comunidades orientales católicas en miembros de la misma Iglesia. Finalmente, la reforma de 2015 estableció la actual Iglesia metropolitana sui iuris y delimitó sus tres circunscripciones.3,3,2

Por tanto, el rito identifica una tradición litúrgica, mientras que la eparquía y la metropolía identifican una organización jurídica y pastoral concreta.

Importancia dentro de la Iglesia católica

La Iglesia greco-católica húngara representa la presencia institucional de la tradición bizantina católica en Hungría. Su historia refleja la complejidad religiosa de Europa central, donde las fronteras políticas, las identidades lingüísticas y las tradiciones cristianas cambiaron repetidamente.

Su existencia manifiesta también la posibilidad de una unidad católica que no exige uniformidad ritual. La Iglesia conserva la teología, la liturgia y la espiritualidad bizantinas, utiliza el húngaro como lengua propia y permanece plenamente integrada en la comunión universal presidida por el papa.

La reorganización de 2015 consolidó esta identidad mediante una estructura metropolitana formada por Hajdúdorog, Miskolc y Nyíregyháza. La Iglesia greco-católica húngara constituye así una Iglesia oriental católica autónoma en su tradición y en su disciplina, pero unida a la Santa Sede en la misma fe, los mismos sacramentos y la misma comunión eclesial.

Citas y referencias

  1. IV, Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: Número 6, 2015, 13 (2015). 2 3 4 5 6 7
  2. III, Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: Número 6, 2015, 12 (2015). 2 3 4 5
  3. Hungría, iglesias orientales en, Edward G. Farrugia. Diccionario enciclopédico del Oriente cristiano, Hungría, Iglesias orientales en (2015). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11
  4. Iglesia greco-católica rutena, Edward G. Farrugia. Diccionario enciclopédico del Oriente cristiano, Iglesia greco-católica rutena (2015). 2
  5. V, Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: Número 6, 2015, 14 (2015). 2 3
  6. VI, Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: Número 6, 2015, 15 (2015). 2 3 4
  7. Acta congregationum, Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: Número 10, 2015, 69 (2015).
  8. Assensus pontificius, Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: Número 10, 2015, 70 (2015).
Modificado el 21 de agosto de 2026 • FideScore™ 9.10Citar este artículoPaq. Scorm (LMS)Sugerir mejoraCompartir artículoImprimir artículoGenerar QRInstalar aplicaciónark:28736/12w7t21ws

Logo Wikitólica
Autor:
Artículo supervisado por el Comité editorial de Wikitólica. Las afirmaciones del artículo están basadas y contrastadas usando fuentes catolicas: escritos patrísticos, de santos, artículos teológicos, documentos históricos, actas de concilios, encíclicas, fuentes magisteriales y documentos oficiales de la Iglesia. Proceso editorial →