Orígenes del movimiento unitario en Macedonia
A mediados del siglo XIX, entre los cristianos ortodoxos de Macedonia surgió un deseo de recuperar la autonomía eclesiástica frente al patriarcado greco‑ortodoxo de Constantinopla. Este impulso nacionalista y religioso coincidió con el surgimiento de movimientos similares en Bulgaria, que condujeron a la creación de la Iglesia greco‑católica búlgara1.
En 1883, el Santo Padre estableció vicariatos apostólicos para atender a los fieles de rito bizantino en la región macedonia, con sede en Tesalónica, y otro en Tracia1. Estos vicariatos estaban destinados a organizar pastoralmente a los que habían abrazado la unión con Roma, preservando sus ritos y tradiciones litúrgicas.
Desarrollo bajo el Imperio Otomano y los conflictos balcánicos
Durante las Guerras Balcánicas (1912‑1913) la comunidad greco‑católica macedonia sufrió graves pérdidas y muchos de sus miembros se vieron obligados a refugiarse en el nuevo Estado búlgaro1. El Vaticano respondió reorganizando la estructura eclesial en 1926, suprimiendo los vicariatos y creando un Exarcado Apostólico con sede en Sofía, al cual quedaron adscritos los fieles macedonios restantes1.
Situación en la era comunista y posterior
Bajo el régimen comunista búlgaro la Iglesia greco‑católica enfrentó persecuciones, confiscación de bienes y la muerte misteriosa de su obispo en 19511. La caída del comunismo permitió una ligera recuperación de propiedades y la reactivación de la vida eclesial, aunque la comunidad macedonia siguió siendo muy reducida, con apenas unas decenas de parroquias dispersas1.
