Orígenes del término y de la tradición
El nombre melquita proviene del raíz semítica mlk (‘rey’ o ‘emperador’) y se aplicó a los cristianos que aceptaron el Concilio de Calcedonia, respaldados por el imperio bizantino2.
Del cisma de 1724 a la unión con Roma
A comienzos del siglo XVIII, la Iglesia de Antioquía se polarizó entre una facción pro‑católica en Damasco y otra anti‑católica en Alepo. Tras la muerte del patriarca Athanasius III Debbas (1724), el partido damasceno eligió a Serafín Tanas, quien tomó el nombre de Cyril VI y se presentó a Roma, obteniendo la unión con la Santa Sede y el reconocimiento papal en 17293. El papa Benedicto XIII confirmó su patriarcado en 1729 y le concedió el pallio en 17443.
Reconocimiento legal y desarrollo institucional
En 1848 el gobierno otomano otorgó reconocimiento legal a la Iglesia greco‑melquita católica3. Desde entonces se han creado eparquías fuera de la región, especialmente en Brasil, Estados Unidos, Canadá, México, Venezuela y Australia, para atender a los fieles emigrados3.

