La expresión Iglesia purgante se refiere específicamente a aquellas almas que, tras la muerte, experimentan una purificación puramente medicinal, distinta del castigo eterno del Infierno. Según la tradición católica, estas almas han muerto en estado de gracia, pero necesitan liberarse de las imperfecciones que les impiden la beatitud plena. El Purgatorio no es un lugar de castigo retributivo, sino un proceso de santificación que culmina en la entrada al Cielo.
Este concepto integra la visión de la Iglesia como un Cuerpo Místico de Cristo único y eterno, dividido en tres estados según el grado de unión con Dios:
Iglesia militante: Los bautizados en la tierra, que luchan contra el pecado.
Iglesia purgante: Las almas en purificación.
Iglesia triunfante: Los santos en la gloria celestial.
La doctrina enfatiza que la separación es solo temporal y funcional, ya que todos los miembros están unidos en la comunión espiritual.1
