En la liturgia católica, un sacramental es un signo sagrado instituido por la Iglesia que dispone a los fieles a recibir la gracia y santifica distintas circunstancias de la vida. La bendición de los ramos pertenece a esta categoría. No convierte las palmas en objetos mágicos ni les atribuye un poder autónomo: su sentido remite a Cristo y a la celebración de su victoria pascual.4,3
El Misal Romano denomina esta celebración Domingo de Ramos en la Pasión del Señor y presenta la bendición de los ramos dentro de la conmemoración de la entrada de Cristo en Jerusalén. Por eso, «imposición de la palma» puede resultar impreciso si sugiere una ceremonia independiente, comparable a la imposición de la ceniza o de un escapulario. La liturgia no establece una imposición de la palma sobre la cabeza o el cuerpo de los fieles: bendice los ramos para que estos acompañen la procesión y recuerden el triunfo de Cristo.1,2,4


