La imposición de manos es un elemento crucial en la administración de varios sacramentos en la Iglesia Católica, donde adquiere un significado sacramental o teológico específico.
Sacramento del Orden Sagrado
En el Sacramento del Orden Sagrado, la imposición de manos es esencial para la validez y la sustancia del rito mediante el cual se confieren la mayoría de los grados superiores.
Ordenación de Diáconos
En el rito latino, la imposición de manos es al menos materia parcial del sacramento. El elegido se arrodilla ante el obispo, quien le impone las manos sobre la cabeza sin decir nada,. Después de las letanías y una oración, el obispo, sin mitra y con las manos extendidas, pronuncia la Plegaria de Ordenación,.
Ordenación de Presbíteros
En la ordenación sacerdotal, hay una triple imposición de manos:
El obispo ordenante, seguido por los presbíteros presentes, impone las manos sobre la cabeza del candidato sin decir nada,,,. Esta acción es parte integral del rito.
El obispo y los presbíteros extienden las manos durante la oración de ordenación.
El obispo impone las manos al conferir el poder de perdonar los pecados, diciendo «Accipe Spiritum Sanctum» (Recibe el Espíritu Santo).
Las dos primeras imposiciones, combinadas, constituyen la materia parcial del sacramento en la Iglesia Latina, siendo la traditio instrumentorum (entrega de los instrumentos) necesaria para la materia adecuada o completa. Sin embargo, las Iglesias Orientales consideran la imposición de manos como la única sustancia del rito sacramental. La Constitución Apostólica «Sacramentum Ordinis» de 1947 enfatiza que en cualquier conferimiento de órdenes, la imposición de manos debe hacerse tocando físicamente la cabeza del ordenando, aunque un toque moral sea suficiente para la validez.
Consagración de Obispos
En la consagración de obispos, la imposición de manos por sí sola pertenece a la esencia del sacramento.
Confirmación
En la Confirmación, la imposición de manos constituye la materia esencial del sacramento. No se refiere a la que precede a la unción, sino a la que tiene lugar durante la aplicación del crisma. El Catecismo de la Iglesia Católica señala que la imposición de manos de los Apóstoles es el medio por el cual se da el Espíritu Santo, y la Iglesia ha mantenido este signo del «derramamiento todopoderoso del Espíritu Santo» en sus epíclesis sacramentales.
Bautismo
En el Bautismo, el sacerdote hace la señal de la cruz en la frente y el pecho, impone las manos sobre la cabeza durante la oración «preces nostras» y nuevamente después del exorcismo, suplicando a Dios que envíe la luz de la verdad al alma purificada. Tertuliano ya mencionaba el uso de la imposición de manos en la administración del Bautismo en su época.
Penitencia
En el sacramento de la Penitencia, el ministro simplemente levanta su mano al dar la absolución.
Unción de los Enfermos
Aunque las rúbricas no prescriben explícitamente la imposición de manos en la Unción de los Enfermos, las palabras «per impositionem manuum nostrarum» (por la imposición de nuestras manos) aparecen en la oración inmediatamente anterior a la unción. Es posible que la imposición esté contenida en las unciones, de manera similar a la administración de la Confirmación.