Infalibilidad de la Iglesia y del Papa

La infalibilidad de la Iglesia y la infalibilidad papal son dos dones divinos esenciales en la doctrina católica que garantizan la preservación de la fe revelada sin error en materias de fe y moral. Definida solemnemente por el Concilio Vaticano I en la constitución Pastor Aeternus, la infalibilidad papal se ejerce cuando el Romano Pontífice habla ex cathedra, es decir, de manera definitiva como pastor supremo de todos los cristianos. Por su parte, la infalibilidad de la Iglesia se manifiesta tanto en el Magisterio ordinario y universal de los obispos en comunión con el Papa como en los concilios ecuménicos. Estos carismas, arraigados en las promesas de Cristo a Pedro y a la Iglesia, protegen la unidad de la fe y evitan interpretaciones erróneas, distinguiéndose de la inspiración o revelación privada.1,2,3
Tabla de contenido
Infalibilidad de la Iglesia
La infalibilidad de la Iglesia Católica es un privilegio divino que asegura que la doctrina sobre fe y moral transmitida por Cristo se conserve íntegra e inmutable a lo largo de los siglos. No implica que todos los actos eclesiales sean infalibles, sino que el Magisterio, cuando enseña auténticamente, está preservado del error por el Espíritu Santo.
Fundamento bíblico y patrístico
El origen de este dogma se encuentra en las Escrituras, particularmente en las promesas de Jesús a Pedro y a los apóstoles. En Mateo 16,18-19, Cristo declara: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella», otorgando a Pedro las llaves del Reino y el poder de ligar y desligar.3 Asimismo, en Lucas 22,32, Jesús ora para que la fe de Pedro «no desfallezca» y le encarga confirmar a sus hermanos.4
Los Padres de la Iglesia, como San León Magno, interpretaron estas promesas como garantía de la firmeza de la fe petrina, extendida a sus sucesores en la Sede romana.3 Santo Tomás de Aquino desarrolló esta idea teológicamente, afirmando que el Papa, al decidir cuestiones de fe sententialiter determinare, posee una autoridad infalible derivada de la Iglesia universal.4,5
Modalidades de la infalibilidad eclesial
La Iglesia ejerce su infalibilidad de tres formas principales, según el Código de Derecho Canónico (c. 749 § 2):
Magisterio ordinario y universal: Cuando los obispos, dispersos por el mundo pero en comunión con el Papa, enseñan auténticamente una doctrina de fe o moral como definitiva.6
Concilios ecuménicos: Reunidos en unión con el sucesor de Pedro, definen dogmas con autoridad infalible.6
Magisterio extraordinario: Mediante definiciones solemnes, como en concilios o pronunciamientos papales.
Esta infalibilidad no es una cualidad personal de los obispos individuales, sino un carisma colectivo que protege la enseñanza universal.2
Infalibilidad papal
La infalibilidad del Papa es un aspecto específico de la infalibilidad eclesial, definido por el Concilio Vaticano I como un «carisma de la verdad» concedido al Romano Pontífice en virtud de su primado petrino.7,8
Definición dogmática en Pastor Aeternus
El 18 de julio de 1870, el Concilio Vaticano I promulgó la constitución Pastor Aeternus, capítulo 4, donde se afirma:
«Enseñamos y definimos como dogma divinamente revelado: que el Romano Pontífice, cuando habla ex cathedra […], posee, por la asistencia divina prometida a él en el bienaventurado Pedro, aquella infalibilidad de la que el divino Redentor quiso que gozara su Iglesia en la definición de la doctrina acerca de la fe y las costumbres».3,7
Esta definición fue aprobada por 535 padres conciliares, resolviendo siglos de debate teológico.9 El relator monseñor Gasser aclaró que no se trata de una infalibilidad personal absoluta, sino ligada al ejercicio público del oficio pastoral.10,8
Condiciones para el ejercicio ex cathedra
Para que una enseñanza papal sea infalible, deben concurrir tres condiciones esenciales:1
Intención solemne: El Papa debe actuar como pastor y doctor de todos los cristianos, definiendo una doctrina ex cathedra.
Objeto preciso: Materias de fe o moral, no de disciplina o hechos históricos.
Carácter definitivo: Proclamación obligatoria para toda la Iglesia, irreformable ex sese (por sí misma), sin necesidad de consentimiento eclesial.2,6
No toda enseñanza papal es infalible; el Magisterio auténtico ordinario exige religioso asentimiento, pero solo lo ex cathedra es irreformable.1
Límites y errores comunes
El Concilio advirtió contra dos extremos: la «infallibilización creciente», que considera infalible casi todo lo papal,1 y la restricción arbitraria que vacía el dogma de contenido. Ejemplos infalibles reconocidos incluyen la Inmaculada Concepción (Pío IX, 1854) y la Asunción de María (Pío XII, 1950), aunque teólogos debaten otros casos como la confirmación de doctrinas ya definidas por el Magisterio universal.1
Relación entre la infalibilidad eclesial y papal
La infalibilidad papal no es independiente de la Iglesia, sino su expresión culminante. El Papa participa del carisma eclesial prometido por Cristo a toda la comunidad.2,5 Como explica el obispo Gasser, es «infalibilidad de la persona del Romano Pontífice […] como cabeza de la Iglesia en relación con la Iglesia universal».10 Santo Tomás ya vislumbraba esta lógica: la estabilidad de la fe petrina asegura la unidad eclesial.4
En el Concilio Vaticano II, se reafirmó esta armonía, destacando el primado al servicio de la colegialidad episcopal.6
Ejemplos históricos y desarrollo doctrinal
Desde los primeros siglos, la Sede romana resolvió disputas doctrinales, como el arrianismo o el monotelismo, actuando como «columna de la fe».3 El Concilio de Florencia (1439) ya proclamaba el primado petrino con potestad plena.3
En la era moderna, Pastor Aeternus respondió a errores galicanos y conciliaristas, afirmando el primado de jurisdicción inmediata.3,11 Documentos posteriores, como el Código de Derecho Canónico (1983), codifican estas verdades.6
Enseñanzas del Magisterio posterior
Papas como Pío XI (Ecclesiam Dei) y Pablo VI conmemoraron el centenario de Vaticano I, subrayando el primado e infalibilidad como pilares de unidad.12,9 El actual Código precisa que «ninguna doctrina se entiende como definida infaliblemente si no es manifiestamente evidente».6
Controversias y aclaraciones ecuménicas
Diálogos con luteranos, ortodoxos y anglicanos han aclarado malentendidos: la infalibilidad no es un atributo personal aislado, sino eclesial y condicionado.2 Se distingue de la inspiración profética y no implica omnisciencia papal.
En resumen, la infalibilidad de la Iglesia y del Papa salvaguarda la unidad de la fe contra las «puertas del infierno», invitando a los fieles a un asentimiento filial al Magisterio.3 Este don, humildemente ejercido, testimonia la fidelidad de Cristo a su Esposa.
Citas
Pregunta I: Sobre la extensión y los límites de la infalibilidad papal, John P. Joy. Preguntas Discutidas sobre la Infalibilidad Papal, § 2 (2021). ↩ ↩2 ↩3 ↩4 ↩5
Preguntas teológicas fundamentales - 2.3. Definiciones del Vaticano I sobre la primacía de la jurisdicción y la infalibilidad papal - 2.3.2. Una hermenéutica de los dogmas - B. Infalibilidad - Aclaraciones de las expresiones y intenciones, El Dicasterio para la Promoción de la Unidad Cristiana. El Obispo de Roma, § 2.70. ↩ ↩2 ↩3 ↩4 ↩5
Pastor aeternus, Concilio Vaticano I. Pastor Aeternus (1870). ↩ ↩2 ↩3 ↩4 ↩5 ↩6 ↩7 ↩8
Emmett O’Regan. Santo Tomás de Aquino y los Orígenes de la Doctrina de la Infalibilidad Papal, § 34 (2025). ↩ ↩2 ↩3
Charles Morerod, OP. Ecclesiología de Juan Pablo II y Santo Tomás de Aquino, § 25 (2005). ↩ ↩2
Título III. Institutos seculares. Código de Derecho Canónico, § 749 (1983). ↩ ↩2 ↩3 ↩4 ↩5 ↩6
Preguntas disputadas sobre la infalibilidad papal, John P. Joy. Preguntas Disputadas sobre la Infalibilidad Papal, § 1 (2021). ↩ ↩2
Evan S. Koop. Silla de la Sabiduría: Matthias Scheeben sobre la Analogía Teológica entre la Inmaculada Concepción y la Infalibilidad Papal, § 23 (2025). ↩ ↩2
Verdad de salvación siempre luminosa en la realidad contemporánea - Primacía e infalibilidad, Papa Pablo VI. Audiencia General con motivo del primer centenario del Concilio Vaticano I (10 de diciembre de 1969). ↩ ↩2
Evan S. Koop. Silla de la Sabiduría: Matthias Scheeben sobre la Analogía Teológica entre la Inmaculada Concepción y la Infalibilidad Papal, § 24 (2025). ↩ ↩2
Sesión IV (18 de julio de 1870)* Constitución dogmática I sobre la Iglesia de Cristo, Heinrich Joseph Dominicus Denzinger. Las Fuentes del Dogma Católico (Enchiridion Symbolorum), § 3050 (1854). ↩
