La Iglesia Católica alienta la investigación médica dirigida a prevenir las causas de la esterilidad y a remediarla, siempre que salvaguarde plenamente la dignidad de la procreación humana,,,,. El objetivo es permitir que las parejas estériles puedan procrear respetando su dignidad personal y la del niño por nacer.
Las técnicas médicas para tratar la infertilidad son moralmente permisibles si cumplen con tres principios fundamentales,:
El derecho a la vida y a la integridad física de todo ser humano desde la concepción hasta la muerte natural,.
La unidad del matrimonio, que implica el respeto recíproco del derecho dentro del matrimonio a ser padre o madre solo con el otro cónyuge,.
Los valores específicamente humanos de la sexualidad, que exigen que la procreación de una persona humana sea el fruto del acto conyugal específico del amor entre los cónyuges,.
Por lo tanto, las técnicas que actúan como ayuda al acto conyugal y a su fertilidad son permitidas,,. Esto incluye procedimientos en los que la intervención médica busca asistir el acto conyugal para facilitar su realización o para permitirle alcanzar su objetivo una vez realizado normalmente. También son lícitas las técnicas destinadas a eliminar los obstáculos a la fertilización natural.
Técnicas Reproductivas Ilícitas
La Iglesia se opone firmemente a las técnicas de reproducción asistida que separan el acto sexual del acto de procreación o que implican la intromisión de un tercero en el acto conyugal,,,. Estas técnicas son consideradas moralmente inaceptables porque no respetan la dignidad de la persona humana y del matrimonio.
Fertilización Artificial Heteróloga
Las técnicas de fertilización artificial heteróloga son aquellas que utilizan gametos (óvulos o espermatozoides) de al menos un donante que no es uno de los cónyuges unidos en matrimonio,. Estas técnicas son rechazadas porque:
Niegan el derecho del niño a nacer de un padre y una madre conocidos por ellos y unidos por el matrimonio.
Traicionan el derecho exclusivo de los cónyuges a ser madres y padres solo el uno a través del otro.
Lesionan el derecho del niño a nacer de un padre y una madre que sean padres tanto biológica como legalmente.
Fertilización Artificial Homóloga
Las técnicas de fertilización artificial homóloga son aquellas que utilizan los gametos de los dos cónyuges unidos en matrimonio, pero la concepción se produce fuera del acto conyugal, por ejemplo, mediante la fertilización in vitro (FIV),. Aunque no involucran a un tercero donante, estas técnicas también son consideradas inaceptables por varias razones,,:
Separan el acto sexual del acto de procreación,. El acto que causa la existencia de un hijo ya no es un acto en el que una persona se entrega a la otra, sino un acto en el que la vida y la identidad del embrión son confiadas «al poder de médicos y biólogos y establece el dominio de la tecnología sobre el origen y el destino de la persona humana»,. Esta relación de dominación es contraria a la dignidad y la igualdad que deben ser comunes a padres e hijos,.
La «fabricación» de embriones ha dado lugar a graves problemas éticos, como la congelación de embriones humanos y su consiguiente destrucción o dispersión,. La enorme cantidad de embriones humanos que se pierden o destruyen en estos procedimientos es una «verdadera 'matanza de inocentes' de nuestros tiempos».
La reducción embrionaria, es decir, la eliminación de algunos fetos cuando se producen múltiples concepciones a la vez, es gravemente ilícita y doblemente reprobable cuando es resultado de la procreación artificial.
La oposición de la Iglesia a la fertilización in vitro, incluso cuando involucra solo a la pareja, es una afirmación positiva de la dignidad del matrimonio y del amor nupcial, que no debe ser reemplazado por la tecnología en el origen de una nueva vida. La dignidad de concebir un hijo requiere necesariamente el acto sexual conyugal de un hombre y una mujer como la unión espiritual y corporal de personas en amor.