Orígenes conciliares
La necesidad de una instrucción que acompañara la reforma litúrgica surgió tras el Concilio Vaticano II, cuyo decreto Sacrosanctum Concilium estableció los principios para la renovación de la liturgia — «la restauración y promoción de la sagrada liturgia» — y pidió la elaboración de normas concretas1.
Primeras versiones
El Papa Pío V, en la bula Quo Primum (1570), ya imponía la obligatoriedad de un único Misal y prohibía cualquier alteración sin autorización papal2. Sin embargo, la IGMR moderna se redactó en el contexto postconciliar para acompañar la edición típica del Misal promulgada por San Pablo VI y revisada por San Juan Pablo II3.
Actualización de 2003
La versión vigente, publicada en 2003, incorpora las normas de la Congregación para el Culto Divino y refleja la evolución normativa posterior a la publicación de la Liturgiam authenticam (2001) y a la Redemptionis Sacramentum (2004)4,5.

