La expresión instrucción pastoral combina dos ideas. Instrucción alude a una exposición ordenada que facilita la comprensión y la aplicación de una enseñanza, una norma o una orientación; pastoral indica que el documento se dirige al cuidado y la misión de la comunidad cristiana. Según el asunto, una instrucción puede abordar cuestiones jurídicas, litúrgicas, educativas, catequéticas o relativas al ministerio eclesial.3,2,4
No todos los documentos llamados «instrucción» tienen exactamente la misma naturaleza jurídica ni persiguen el mismo propósito. Algunos desarrollan normas canónicas; otros exponen criterios doctrinales y pastorales para guiar la actividad eclesial. Por eso, su alcance se determina atendiendo a la autoridad que los promulga, su contenido, sus destinatarios y la finalidad que declara. Las instrucciones sobre la escuela católica, por ejemplo, presentan criterios generales para orientar a responsables e instituciones educativas y piden su adaptación a las circunstancias de las Iglesias locales.2,5

