Los vasos sagrados son los recipientes destinados a contener el Cuerpo y la Sangre de Cristo o a facilitar su distribución y reserva. Los principales son el cáliz, la patena, el copón y la custodia.
El cáliz
El cáliz contiene el vino consagrado que pasa a ser la Sangre de Cristo. Su forma tradicional consta de una copa, un nudo o ensanchamiento central y un pie que permite sostenerlo con estabilidad.
Por su uso directo en la Eucaristía, el cáliz debe fabricarse con materiales sólidos, nobles, duraderos y adecuados para el culto. La normativa litúrgica rechaza los recipientes ordinarios, de escasa calidad, carentes de valor artístico o demasiado frágiles. También excluye los materiales que se rompen fácilmente o que se deterioran con rapidez.
La patena
La patena es el plato litúrgico destinado a recibir la hostia del sacerdote y, según las formas de celebración, las hostias destinadas a la comunión de los fieles. Debe guardar proporción con el cáliz y ofrecer suficiente estabilidad para el uso ritual.
La patena forma una unidad funcional con el cáliz. Por ese motivo, ambos objetos reciben una consideración litúrgica especial y deben conservarse con cuidado.
El copón o píxide
El copón, llamado también píxide, es el vaso destinado a contener las hostias consagradas, especialmente para la distribución de la comunión y para la reserva eucarística en el sagrario.
Su interior debe mantenerse limpio y su tapa debe cerrar adecuadamente. El copón no funciona como un simple recipiente de almacenamiento: su forma, dignidad y conservación deben expresar la fe de la Iglesia en la presencia real de Cristo en la Eucaristía.
La custodia
La custodia, u ostensorio, sirve para exponer solemnemente la hostia consagrada a la adoración de los fieles, sobre todo durante la bendición con el Santísimo Sacramento, la exposición eucarística y las procesiones.
Su diseño suele incluir una parte central transparente, llamada luneta, donde se coloca la hostia consagrada, y una estructura ornamental que dirige la atención hacia el Sacramento. La ornamentación debe servir a la adoración y no convertir la custodia en un objeto meramente suntuoso.
Las vinajeras
Las vinajeras contienen el agua y el vino que se presentan durante la preparación de los dones. Conviene distinguirlas claramente para evitar confusiones durante la celebración.
El lavabo
El lavabo comprende la jarra, la palangana o recipiente semejante y el paño utilizado en el rito en que el sacerdote se lava las manos. El gesto expresa el deseo de celebrar con un corazón purificado y con la debida disposición interior.