La creencia en la intercesión de María se basa en su papel único en el plan de salvación de Dios y su glorificación en el cielo.
Maternidad Espiritual de María
La maternidad espiritual de María se originó con su consentimiento en la Anunciación y continuó inquebrantable al pie de la cruz, extendiéndose hasta la consumación eterna de todos los elegidos1. Asunta al cielo, María no ha abandonado esta función salvífica, sino que, por su constante intercesión, sigue procurándonos los dones de la salvación eterna1. Su caridad maternal la lleva a cuidar de los hermanos de su Hijo que aún peregrinan en la tierra, rodeados de peligros y dificultades, hasta que sean conducidos a la felicidad de su verdadero hogar1.
Como Nueva Eva, María es la madre espiritual de toda la humanidad, llamada a entrar en la Iglesia2. Su intercesión universal supera la de todos los demás santos, ya que su influencia abarca a todos2.
María como Mediadora en Cristo
La mediación de María se entiende siempre en Cristo y no en paralelo a la mediación de Cristo3. El Concilio Vaticano II enfatizó que esta mediación mariana no disminuye ni añade nada a la dignidad y eficacia de Cristo, el único Mediador1. Ninguna criatura puede ser equiparada al Verbo Encarnado y Redentor1. Así como el sacerdocio de Cristo se comparte de diversas maneras entre ministros y fieles, y la bondad de Dios se comunica de distintas formas a sus criaturas, la mediación única del Redentor no excluye, sino que da origen a una múltiple cooperación que es una participación en esta única fuente1. La Iglesia profesa este papel subordinado de María, conociéndolo por experiencia ininterrumpida y recomendándolo a los corazones de los fieles, para que, animados por esta ayuda maternal, se adhieran más íntimamente a Cristo Mediador y Redentor1.
El Padre celestial quiso colocar a María cerca de Cristo y en comunión con Él, quien siempre vive para interceder por nosotros (Hebreos 7:25)4. Quiso unir a la intercesión sacerdotal del Redentor la intercesión maternal de la Santísima Virgen4.
La Asunción de María y su Intercesión
La Asunción de María al cielo es crucial para su papel intercesor. Al ser asunta a la gloria celestial, la Madre de Dios ve a Dios cara a cara2. Gozando de la visión beatífica, está en condiciones de conocer cada situación humana y de responder como madre espiritual2.
